Los jóvenes son como la dinamita. Tienen mucho entusiasmo pero son idiotas. Son inestables y fácilmente manipulables. Están desesperados por tener todas las respuestas de la vida en unas cuantas horas. Cualquier profesor cojudo puede manipularlos jugando con sus expectativas y haciéndoles sentir que están en el camino correcto. Por eso siempre son y serán una fuente de problemas, porque creen que por tener DNI ya son El Capitán América o Ironman. Ya se creen tarzanes, los reyes de la selva, los que le dibujan los bigotes al diablo. Y empiezan a hacer sus idioteces. La primera idiotez que hacen los jóvenes es entregarse a la violencia como animalitos. Siempre están ansiosos por agarrarse a golpes con cualquiera. Por eso son idiotas, por eso no pueden estar estorbando con sus idioteces formando frente federados y huevadas similares.
Los jóvenes deben ser conscientes de que son mas un problema, un estorbo y que restan mas en vez de sumar. Su lugar está en el aula tratando de hacer dos cosas: aprender a darse cuenta cuando los quieren manipular usando su energía caótica, desequilibrada e ingenua y dos ponerse a leer muchos libros.
Hay mucha gente astuta en el mundo que usa a los jóvenes como capital político hecho cadáveres. O los empujan para que aprendan a "luchar por sus derechos". Luego cuando a esos jóvenes les rompen la cabeza o les sucede una desgracia, los astutos siempre voltean la cara, mirando para otro lado, silbando con las manos en los bolsillos mientras murmuran en sus adentros: "pucha, me equivoque, por ahí no es... necesito a otros cojudos para probar de otra manera".