Cuento 3 I CuentosenTiempopresente: La bolsa negra

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Lima
Miraflores, cualquier noche invernal de los años ochenta.

Avanzo por el parque Kennedy, plagado de ratas, putas y vendedores de drogas. Cruzo hacia la Avenida Pardo y me repito a mí mismo: hoy es el día, hoy tiene que ser, si no, me jodo. Si no, pensarán que soy más huevón. La cojuda se hace la mosquita muerta, pero bien que es tremenda pendeja. Todos me vacilan con que ando tras un termo, que calienta pero no hierve. Esto no se queda así y prosigo cuadras abajo, hasta llegar al Nirvana. De las discotecas de Lima es la única pasable, junto con el No Helden del Centro: buena música, casi nada de esas huevadas que pasan por Radio Panamericana o 1160 y, sobre todo, flacas bien ricas. A veces, algunas de las chicas que salen en “Carmín” se dan su vuelta por aquí; incluso el rosquete de Bayly, pero ése es mantequilla. Soy medio cholo, así que podrían filtrarme, pero el gordo que cuida la entrada me manya desde el colegio, felizmente no es como otros huevones de la promo, que se cruzan contigo por la calle y se hacen los que no te ven. Tampoco es que sea mi pata del alma, pero nunca me ha choteado al querer entrar. Sin tanto roche, una subida mía de ceja, otra suya, pago en la boletería y listo, ya estoy adentro. Pero esta noche me siento demasiado aventado, como si hubiera jalado, pero nada, estoy limpio. Decido dar unas vueltas antes. Si algo caracteriza las cercanías al Nirvana es ese olor a muñiga, a grifa quemada, que provoca. Rebusco en los bolsillos de mi casaca de jean y encuentro un pito que no acabé. Busco un rincón oscuro para terminarlo tranquilo y, de paso, serenarme. Carajo, justo cuando uno necesita un apagón, no lo hay, terrucos de mierda.

Chupando un caramelo de limón, vuelvo a acercarme a la puerta del Nirvana, entro sin roche, como dije. Afuera hace un frío de mierda, pero acá adentro hace harto calor y siento ganas de quitarme la casaca, aunque no quiero. ¿Por qué será? Quizás por todo ese humo artificial o porque el sitio está en un sótano. ¡Qué chucha! Pido una chela y me paro en una esquina. Como siempre, en contados minutos tengo los oídos tapados por el estruendo de los parlantes. Me quedo ahí, moviendo un poco los hombros y las piernas, al ritmo de Clan of Xymox y, después, de The Sisters of Mercy, bailando solo, porque eso sí, cuñao, no vengas acá a bailar en parejita, mucho menos haciendo una fila de hombres y otra de mujeres. ¡No jodas! Acá todo el mundo baila consigo mismo, como dice la canción de Billy Idol. Y sigo así, en ese plan, mirando de reojo a la gente y esperando. Por ratos, cierro los ojos y me reconcentro en la música, como me gusta hacerlo, total, no hay prisa. La discoteca, que estaba medio vacía cuando llegué, se va llenando. Y pasa no sé cuánto tiempo, hasta que ponen Head On de The Jesus and Mary Chain y yo, que poso de ateo, pero en el fondo soy bien supersticioso, sé que tiene que volver a ocurrir con esa canción y me abro paso entre la gente hacia el centro de la pista de baile. No me falla la intuición y encuentro bailando sola a Katia, y ahora tiene que ser diferente, no como esa vez.

Si no te han contado, que sería raro, porque en Lima lo que siempre sobra son los chismosos y los coches bomba, el año pasado todo el mundo andaba diciendo que era un cabro, ¿y por qué? Pues, estoy una noche solo en el Nirvana, bailando tranquilo esa misma canción, cuando de la nada, una chata simpática, blanconcita, de pelo castaño recontra largo, se pone a bailar conmigo. Yo creo que ha hecho una apuesta con sus amigas para huevearme y agarrarme de cojudo, así que me hago el indiferente, cierro los ojos y le doy la espalda. Cuando los vuelvo a abrir, ella ha dado la vuelta y está de nuevo frente a mí, con una media sonrisa. Ya sé que tengo que hacerle el habla, pero no sé, pues, algo me tiene empinchado, o estoy con la bajada, o no sé qué, pero vuelvo a darle la espalda. Después me cruzo con sus amigas y ella misma, cuando voy al bar por otra chela, me mira como a un bicho raro y yo miro a otra parte. Obviamente, no se lo cuento a nadie, ni cojudo que fuera. Pero nunca falta alguien que conociera por ahí y el chisme se difunde. Desde entonces, me queda la piconería de hacerle el habla y, cada vez que me la encuentro en el Nirvana o en el Helden, lo intento, ella no me da bola, pero no deja de mirarme y, por ratos, se acerca. La industria del chisme limeño continúa su labor y yo paso de ser cabro a un pobre huevas tras un termo, que lo calienta pero nunca hierve. Pero los que me conocen saben que cuando algo se me mete a la cabeza, no hay nada que lo saque, así soy de terco.

Y por eso, esta noche fría de invierno, todos los que se rieron se pueden ir a la mismísima mierda, porque estamos saliendo abrazados con Katia del Nirvana. La huevona ha chupado de más y tropieza, yo la abrazo más por eso, para que no se caiga. A una cuadra, un gordito con lentes gruesos se cruza con nosotros y se nos queda mirando. Otra vez mi pose de ateo se desvanece y siento como un mal agüero con lo que va a pasar, algo así como cierta culpa. Es más, tengo la absurda idea de que él se ha dado cuenta, pero ni modo, sigo nomás y tomamos un taxi para Barranco porque por aquí, en Miraflores, es caro y por allá he encontrado algo más cómodo.

Ahora camino solo, he dejado a Katia durmiendo. Voy pensativo: es lo que tenía que pasar, ya no hay vuelta atrás. Para todos los cojudos que se burlaban de mí, yo he estado tirando con ella hace más de tres meses. No me pide que vaya a conocer a sus papás y demás idioteces con que joden las flacas a veces pero, hace como un mes, me llama a mi casa y dice que la busque. Me las huelo, así que voy preparado para decirle que conseguiría la plata, ella se muestra de acuerdo. Pero cuando regreso, dos semanas después, me dice entre lágrimas que se ha arrepentido. No le doy la contra porque no sirve de nada, ya sabes. La cojuda es tan irresponsable que sigue su vida como si nada hubiera pasado, juerga y cache incluidos. Alguien me pasa el talán de una enfermera retirada que vive en Barranco. Hablo con ella desde un teléfono de rin, la voy a buscar a su jato, me da un frasquito con algo parecido a agua. Por eso, no quiero sacarme la casaca dentro del Nirvana, no se vaya a caer. El resto es fácil, finjo un encuentro casual, le invito un trago con el líquido, la flaca se pone poco a poco como un zombi y la llevo así con la tía, que procede. Al final, me da una bolsa negra cerrada y me dice que busque un tacho para botarla, que ni cagando se queda con eso. Y así, estoy caminando con mi pequeña bolsa negra, con lo que hubiera sido nuestro hijo. Debo apresurarme, porque Katia ya va a despertarse. Tal vez ya lo hizo y le estará sacando la mierda a la vieja. Tengo que ir a tratar de calmarla y a cancelarle lo que debo.
 

Errata: Si habla de atentados terrucos, esta debe ser la época de Alan Garcia. NO ES cualquier noche de los 80s.

La historia huele a relato de Fanzine mexclado con Creepy pasta de Feisbuk. El personaje es una especie de Cachín que quiere ser parte del jet set pero más sordido y piraña. El nudo y el desenlace sin ser extraordinarios, cumplen.

Recuerdo un post en el Foro sobre discotecas de los 80s, parece como que el autor@ se inspiró en ese tema y ha llenado los huecos con su imaginación. Dificil que haya vivido esas épocas, a menos que sea un base 4...que coincidentemente es mi puntaje.

P: 4
 
Hola, soy el Profesor Puerquito. Este mensaje va dirigido a ti, escritor o escritora...

Para evaluar un cuento y diversas obras de corte literario se usa principalmente dos criterios: el formal y el contenidista. El cómo lo cuentas: la destreza. Y el qué cuentas: qué nos estás narrando.

Otros criterios, ya más específicos al cuento, tratan sobre fórmulas para llevar a cabo un cuento: arranque fluido, evitar descripciones innecesarias sobre los personajes y preponderar las acciones (a no ser que sean vitales para la trama), ritmo, recursos para conseguir un efecto deseado (como los plot point), entre otras cosas.

Bien, dicho esto, te comento lo siguiente:

La consigna se cumple, por lo que desde ahí se parte bien.

La forma es correcta. La gramática está muy bien trabajada, y la técnica narrativa (prosa) es acorde con el personaje que está representando. Muy buen trabajo en este aspecto. Hay varios apuntes a cosas de la época, las cuales a mi juicio aportan a la trama, aunque a un pelín de resultar cansino.

El contenido está bueno. Claro, entendiendo todo desde la óptica de un muchacho que piensa en cosas superfluas. Se retrata la psicología del personaje, y para ello se muestra escenarios acorde. Hay un antes y un después presente, una evolución en la trama; aunque la verdad no se cuenta mucho. El final me parece correcto, con algo de pimienta, al decir: "...y a cancelarle lo que le debo". ¿La señorita era una prostituta? Interesante.

Buen trabajo.

Recomendación: Ninguna en realidad. Salvo, pedirle que siga escribiendo, ya que lo hace muy bien. Y, si aún no publica una obra, que se anime a hacerlo.

Forma: 1-3: 3.
Contenido: 1-5: 4.
Consigna: 1-2: 2.

PUNTAJE: 9 puntos.
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Muy interesante el embarazo y la música y el termo y el presente que ni presente lo sentí, mas bien lo sentí como el subperfecto del pluscuam pasado, no veo ambiente de los hechos que me agrade. El nudo ni lo sentí. No siento nada. No siento tampoco mis piernas !!!!! Despues de leerlo me dio ganas de rascarme las orejas. Terrible la muchacha Katiuska de esas que viven a lo que salga seguro que es de las que botaron por Castillo en primera vuelta

Puntos: 5
 
No había entendido bien lo del aborto, llegando al final tuve que regresar y leer de nuevo desde la mitad y todo tenía sentido.
Cuando un cuento, novela, etc. Te transporta a un tiempo o lugar, es cuando pienso que está bien escrito, y en este caso lo cumple. :hi:

Puntaje: 9
 
Técnicamente el cuento está bien. Se construyó adecuadamente una situación problemática y se le dio un remate que puede ser inesperado. Pero se ve que inicialmente el autor no daba con un argumento satisfactorio y por ello se dedicó a ganar tiempo haciendo un retrato de la realidad ochentera, el cual rellena con el conocimiento que tiene de algunas bandas de la época. La mención cínica de los terrucos y los coches bombas es solo una etiqueta que se le pone al relato para decir que ocurrió en los ochentas; el estado de cosas que envuelve a los personajes puede trasladarse fácilmente a épocas más recientes. Para algunos puede ser necesario leer el cuento más de una vez a causa de lo denso de la narración enumerativa. Pero más allá de eso, no es tediosa la lectura.


Puntaje: 3,5.
 
No lo sentí tanto en tiempo presente como las anteriores historias, mas allá de que hablaba en presente porque recurría muchas veces a frases del pasado y no se sentía muy conectado con la narración pero fuera de ello pues si resulta interesante como lo narra. Pues... el personaje al principio me parecía gracioso porque parecía que quería levantarse a la flaca que le gusta, así sea por capricho o por demostrarle a sus conocidos que era un machazo pero lamentablemente la chica sufre al final por perder a su hijo :( . Igual da vueltas a las frases y me tiene de un lado a otro jeje y me deja pensando en el pasado mas que en presente . En fin :fast_meow_party:

Puntaje: 5.5
 
Última edición:
La gramática y la ortografía están correctas, solo un par de cosas que pudieron ajustarse.

Me aúno a uno de los comentaristas sobre la inexactitud de colocar la historia en cualquier noche de los 80, cuando el cuento no pudo ocurrir antes de 1990. Me explico: se hace mención a la canción Head On de la banda escocesa The Jesus and Mary Chain. Esta canción salió al mercado en noviembre de 1989 (fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Head_On_(song)). El protagonista dice que el año anterior al presente del cuento estuvo bailando esa canción, por ello, es imposible que los hechos ocurrieran antes de 1990. Por tanto, sugeriría al autor modificar ese comienzo con una fecha del invierno de 1990, tal vez el 28 de julio, para que sea más simbólica.

El manejo del tiempo presente se realiza de tal forma que aluda tanto a hechos presentes (la caminata hacia el Nirvana, los interiores de la discoteca, la salida a la calle con Katia y la caminata solitaria del protagonista por Barranco) como pasados (la vez que conoce a la chica y sus posteriores encuentros, su relación amorosa, la noticia de su embarazo y la emboscada que le prepara). Por momentos, parece un monólogo y en otros, un diálogo con un interlocutor tácito. Suena interesante, pero entorpece la comprensión del texto en una primera lectura. Además, los párrafos son demasiado largos, recomendaría dividirlos en párrafos más cortos para facilitar la lectura.

En cuanto al contenido, sinceramente, no es muy original, si se tiene en cuenta que en la literatura de la década de los 90 abundó este tipo de literatura "malditista" (con harto sexo, alcohol, drogas y rock & roll) tanto en la narrativa limeña como la internacional, que tenía como personajes principales a "gente bonita y confundida", como decía Jaime Bayly. Precisamente, el estilo del cuento recuerda a la forma de narrar de éste en su novela "La noche es virgen", sobre todo en sus alusiones cínicas al terrorismo. Quizás el autor o autora quiso hacer un "revival" o una especie de homenaje póstumo a un estilo ya bastante explotado. Como reseña el sociólogo Sandro Venturo (Contrajuventud, 2001, https://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/692):

Rocío Silva Santiestevan describe con precisión las coordenadas de Ray Lóriga, Alberto Fuguet y Oscar Malca: “anestesiados de sensibilidad para los afectos, pero también para los proyectos que pueden “derrumbarse” en cualquier momento. Estos jóvenes pretendidamente posthistóricos no poseen mayores expectativas sobre las cosas que vendrán: lo que viene, llegará, al margen de que pensemos en eso o no”. No es casual que Gonzalo Portocarrero constate algo semejante entre los escritores locales:

"Javier Arévalo - Nocturno de ron y gatos, Oscar Malca - Al final de la calle, Jaime Bayly – No se lo digas a nadie, Patricia de Souza - Cuando llegue la noche, en todas la novelas se elabora un mismo transfondo vivencial. Jóvenes sin proyecto, que andan a la búsqueda de emociones intensas, que apenas se comunican con los padres. En este mundo las drogas están en todas partes. Aparecen como entretenimiento pero mayormente son compulsión... No valen las prohibiciones. Se vive el momento."

El final del cuento representa un salto sorpresivo porque, como ya mencionó previamente otra comentarista, hasta antes del último párrafo el lector asume que el protagonista busca seducir a una desconocida, pero al último la historia se torna en un pepeo y un aborto no consentido. Más allá de juicios morales que no vienen al caso, el autor o autora consigue redondear la historia con este epilogo.

Haciendo, entonces, un balance de las fortalezas y debilidades de este cuento, mi puntaje final es 7.5. :cigarro:
 
Última edición:
:meow_thinkingcool: Veo que el cuento tiene una gran cantidad de palabrotas, me recuerda al primer cuento que califiqué en el certamen anterior (¿será del mismo autor? quien sabe...) Pero igual sigamos analizando.

Me gusta la forma como describe la ambientación del cuento, en los años 80s, la situación que se pasaba en Lima en ese tiempo e incluso sobre la música que se escuchaba en esa época, dando referencia a canciones y radios de ese tiempo (dicen que en Radio Panamericana y 1160 pasaban w3b4d4s ¿Que pensaría de las radios actuales? jajaja). Estos detalles ayudan identificarse con el protagonista, incluso la gente que no vivió esa época (como yo).

El desarrollo de la trama está bien, salvo que algunas acciones no están muy bien descritas. El final, a diferencia de otros cuentos del concurso, si me pareció sorpresivo, personalmente no me esperaba el desenlace con el aborto, pero siento que si fue algo apresurado.

Puntaje:
7/10.
 
(dicen que en Radio Panamericana y 1160 pasaban w3b4d4s ¿Que

Pasaban 10 o 15 canciones pop rock comercial, tenían el estilo de Oxígeno o, más exactamente, de Studio 92. En 1990, estas dos radios comienzan a emitir salsas. Hoy Panamericana es una radio salsera por excelencia, cosas de la vida.
 

Me ha gustado este cuento. Está bien sazonado como el famosísimo Cuento #7 del concurso anterior que a nadie le gustó pero que todos comentaron.

Sí he notado que debió usar cursiva o comillas en algunas partes. Además eso de "o 1160" me dejó un poco pasmada, pero se continuó la lectura sin mayor problema.

La historia ni qué decir. Por más que quieran minimizar la gracia comparándolo con historias creepy de Facebook, me pareció bien logrado. No soy nadie pero felicito al autor. Merece grabarse como audiocuento. :biggrin:
 
Me ha gustado este cuento. Está bien sazonado como el famosísimo Cuento #7 del concurso anterior que a nadie le gustó pero que todos comentaron.

Sí he notado que debió usar cursiva o comillas en algunas partes. Además eso de "o 1160" me dejó un poco pasmada, pero se continuó la lectura sin mayor problema.

La historia ni qué decir. Por más que quieran minimizar la gracia comparándolo con historias creepy de Facebook, me pareció bien logrado. No soy nadie pero felicito al autor. Merece grabarse como audiocuento. :biggrin:
Tal cual.
 
La gramática y la ortografía están correctas, solo un par de cosas que pudieron ajustarse.

Me aúno a uno de los comentaristas sobre la inexactitud de colocar la historia en cualquier noche de los 80, cuando el cuento no pudo ocurrir antes de 1990. Me explico: se hace mención a la canción Head On de la banda escocesa The Jesus and Mary Chain. Esta canción salió al mercado en noviembre de 1989 (fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Head_On_(song)). El protagonista dice que el año anterior al presente del cuento estuvo bailando esa canción, por ello, es imposible que los hechos ocurrieran antes de 1990. Por tanto, sugeriría al autor modificar ese comienzo con una fecha del invierno de 1990, tal vez el 28 de julio, para que sea más simbólica.

El manejo del tiempo presente se realiza de tal forma que aluda tanto a hechos presentes (la caminata hacia el Nirvana, los interiores de la discoteca, la salida a la calle con Katia y la caminata solitaria del protagonista por Barranco) como pasados (la vez que conoce a la chica y sus posteriores encuentros, su relación amorosa, la noticia de su embarazo y la emboscada que le prepara). Por momentos, parece un monólogo y en otros, un diálogo con un interlocutor tácito. Suena interesante, pero entorpece la comprensión del texto en una primera lectura. Además, los párrafos son demasiado largos, recomendaría dividirlos en párrafos más cortos para facilitar la lectura.

En cuanto al contenido, sinceramente, no es muy original, si se tiene en cuenta que en la literatura de la década de los 90 abundó este tipo de literatura "malditista" (con harto sexo, alcohol, drogas y rock & roll) tanto en la narrativa limeña como la internacional, que tenía como personajes principales a "gente bonita y confundida", como decía Jaime Bayly. Precisamente, el estilo del cuento recuerda a la forma de narrar de éste en su novela "La noche es virgen", sobre todo en sus alusiones cínicas al terrorismo. Quizás el autor o autora quiso hacer un "revival" o una especie de homenaje póstumo a un estilo ya bastante explotado. Como reseña el sociólogo Sandro Venturo (Contrajuventud, 2001, https://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/692):



El final del cuento representa un salto sorpresivo porque, como ya mencionó previamente otra comentarista, hasta antes del último párrafo el lector asume que el protagonista busca seducir a una desconocida, pero al último la historia se torna en un pepeo y un aborto no consentido. Más allá de juicios morales que no vienen al caso, el autor o autora consigue redondear la historia con este epilogo.

Haciendo, entonces, un balance de las fortalezas y debilidades de este cuento, mi puntaje final es 7.5. :cigarro:
Oe qué? Recien veo esta wbda

O sea, tú mismo auto-analizas tu cuento y das el detrás de cámaras para que los demás vean la estructura y que todo tiene sentido.....¡y encima te pones una notasa!

Qué mal gusto, perri. Por este conflicto de interés merecerías ser descalificado. :cafe:
 
Oe qué? Recien veo esta wbda

O sea, tú mismo auto-analizas tu cuento y das el detrás de cámaras para que los demás vean la estructura y que todo tiene sentido.....¡y encima te pones una notasa!

Qué mal gusto, perri. Por este conflicto de interés merecerías ser descalificado. :cafe:
Comentar obligatoriamente tu propio cuento es una de las reglas del certamen. Incluso tiene nota extra si lo haces analíticamente.

No me he puesto una notaza. Es más, te doy la razón a lo que observas de la fecha, aunque es totalmente extra-literario, y también reconozco la poca originalidad del tema, dado lo explotado que estuvo en los 90.

Finalmente, comento luego de varios. Por cierto, que comentarios más negativos también podrían influir en quienes leen, pero eso no los descalifica, pues se supone que cada quien tiene criterio propio. :chau:
 
Recién se entera de que los participantes deben calificar todos los cuentos. :mmm:

Y encima juzgón.

A mí me pareció un comentario muy apropiado el de Firulais, aclara varias cosillas aunque realmente no era estrictamente necesario.
 

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