Tener hijos en este país es un acto suicida salvo te apellides Fujimori, Acuña, Luna o seas parte de los Brescia, Romero, Pastor, Benavides o seas miembro del directorio de las empresas de los dueños del Perú que frecuentan los mismos clubes, universidades y restaurantes.
El Perú por el momento no tiene arreglo. Los burros manipulados están perdiendo el tiempo entre falsas dicotomías como izquierda y derecha, arriba y abajo, liberalismo y estatismo, cristianismo e islamismo, U y Alianza Lima, etc. Mientras tanto los que deciden el destino del país manejan la televisión, periódicos, radio y programas a su antojo para que se sigan embruteciendo y no pongan el ojo en cuestiones importantes como educación y salud de calidad.
Tener hijos que compartan el mismo salón con gente bruta incluyendo a los profesores, independientemente de la clase social, es ser un sádico masoquista o propio de un asesino serial condenando a la prole a un destino sombrío con pronóstico malo o al menos reservado.