Diez años, varias reescrituras de guion y una pandemia después, el director Barney Elliott estrena El correcaminos, una comedia de acción con alma peruana sobre un corredor de mototaxi. La película, rodada entre el Callao y el Morro Solar, ya tiene a sus creadores pensando en una secuela.
Emanuel Soriano es "Jesús", el protagonista de "El Correcaminos". (Fotos: Daniela Talavera)
En el principio estaba el mototaxi. Antes de tener un personaje, antes de crear o desarrollar una historia o siquiera un esbozo de guion, estaba la idea del director estadounidense Barney Elliott de hacer una película ligera que rindiera homenaje al motocarro: ese vehículo de tres ruedas, poco estético y contrahecho, que se ha convertido en símbolo de nuestra peruanidad colorida, híbrida y mestiza. El realizador, casado con una peruana y que ha trabajado en nuestro país varios años, visualizó este proyecto durante un viaje a Cuba para presentar su película La deuda. Le tomó diez años de su vida llevar a cabo su soñada comedia de acción —un género taquillero y aún por explorar en el Perú—, en la que vertiginosas carreras de mototaxis recorren escenarios limeños como el Callao y el Morro Solar.
Ahora que El correcaminos por fin está lista para estrenarse, Elliott respira más tranquilo. El proyecto estuvo tan lleno de tropiezos que parecía que el destino les jugaba una broma. La peor caída llegó once horas antes del que iba a ser su primer día de rodaje, planeado para el 16 de marzo de 2020. Un día antes, el país se cerraba por la pandemia de coronavirus. En un instante, los sets se desmontaron, los contratos quedaron suspendidos y seis semanas de preproducción se perdieron. El productor Ernesto González Quattrini calcula que aquel frenazo les costó unos US$115 mil. Después vinieron los años de espera, las reuniones con nuevos inversionistas y los intentos frustrados de reactivar el proyecto. Solo a fines de 2024, tras una década de persistencia y de tropezar más de una vez con la realidad, El correcaminos logró, por fin, arrancar motores.
Una carrera nocturna de El Correcaminos, inspirada en el clásico de la velocidad "Tron". (Foto: Daniela Talavera).
La historia sigue a Jesús, un joven piloto de mototaxi que alguna vez fue una leyenda de las carreras urbanas hasta que un accidente casi le costó la vida. Años después, convertido en un hombre común, vuelve a encontrarse contra las cuerdas: su familia está a punto de perder la casa por un enredo económico, y la única salida es regresar a la pista que juró no pisar. En ese recorrido, deberá enfrentarse a su antiguo rival —el temible Tunche— y, de paso, reencontrarse con su amor de juventud, que regresa de Estados Unidos. “Es una historia de redención y reconciliación —dice Emanuel Soriano, su protagonista—, un viaje muy humano bajo la estructura del camino del héroe”.
¿Cómo se hace una película de acción, con multitud de planos y cortes? Con mucho planeamiento, dicen los productores. Elliott, que además de dirigir es editor, diseñó centenares de storyboards solo para esas secuencias. Las escenas se filmaron con varias cámaras a la vez y con el apoyo del equipo argentino que participó en la serie sobre Ayrton Senna. “Los actores aprendieron a manejar mototaxis, pero toda la acción la hicieron los dobles”, explica.
Una insólita carrera de mototaxis en el Morro Solar (Fotos Daniela Talavera)
Ximena Palomino y Óscar Meza integran el elenco de "Correcaminos" (2025). (Foto: BF Distribución)
Por el lado de la comedia, el modelo era el de películas como Dodgeball o Talladega Nights, donde la acción y el absurdo conviven con ternura y autocrítica. “Es un modelo de comedia un poco tonta, pero funciona mucho y a mí me hace reír”, apunta Elliott con una sonrisa. El correcaminos es, además, una película cinéfila. Está llena de guiños y homenajes visuales a cintas con autos como Mad Max —con una carrera en el Callao entre los fierros oxidados de viejos barcos—, Tron (y su estética nocturna de neón) y hasta E.T., con una moto volando sobre el cielo limeño. “En verdad, no estoy inventando nada —admite Elliott—. Solo uso lo que ya ha funcionado, pero en el mundo del Perú”.
La película estuvo llena de retos. El actor Emilram Cossío, que aporta la cuota de humor al interpretar a uno de los narradores de las carreras, recuerda que en jornadas ambiciosas —como la gran secuencia en el Callao— tuvieron que grabar con dos unidades en simultáneo, repartiéndose las escenas para no perder la luz del día. “Valió la pena, las escenas han quedado increíbles”, dice. Para Soriano, en cambio, el desafío fue más personal: buena parte del rodaje la pasó enfundado en un traje de pollo. “No sabes el calor que sentía”, recuerda.
Soriano ha tenido un gran año en el cine este 2025. Además del papel principal en "El Correcaminos" fue el protagonista de "Ramón y Ramón". (Foto: Daniela Talavera).
A diferencia de otras películas que esconden o disimulan mal la publicidad, aquí el product placement se vuelve parte del juego. Las marcas aparecen integradas a la trama, más como un chiste interno con guiño al espectador que como una imposición. “Era inevitable”, reconoce Ernesto González Quattrini, sin perder la sonrisa. Fueron 21 auspiciadores. “Pero lo hicimos con humor. Si el público lo nota y se divierte, entonces ya ganamos”.
El productor insiste en que la historia recién comienza. El correcaminos fue concebida desde el inicio como una trilogía, y la segunda parte —ya en conversaciones con una de las grandes productoras de la India, país donde se fabrica el 75% de los mototaxis del mundo— tendrá al protagonista compitiendo en un campeonato internacional. El motor sigue en marcha.
