matalache
Miembro maestro
Los gentiles son seres que viven en la cumbres de los cerros de la sierra de Perú. Los que los han visto los describen con apariencia humana, finos y altos. Pero en realidad son los huesos de los primeros hombres. Cuando hay fiesta en los pueblos cercanos, a altas horas de la noche, bajan ya que nunca se pierden las fiestas de los pueblos. Siempre cubren lo más que puedan su cuerpo, con ponchos, sombreros, guantes, bufandas, porque dentro de esa apariencia esbelta, son solo puros huesos viejos Al amanecer, estos se alejan del pueblo para quedarse de nuevo como huesos viejos.
La trilla en Marca-valle es fiesta bien alegre; una vez que terminan de segar los campos preparan las parvas y luego las eras. Extienden montones de espigas sobre el suelo y luego todos bailan sobre ellas para que desgaje el grano. Las huamblas al atardecer entonan "huaylas" junto a las eras. Los huaylas son cantos y las muchachas los dicen con voz muy aguda para que se oiga, valle abajo, valle arriba, por todo la quebrada.
Por ese tiempo un gentil bajó a las eras, Vestía poncho de vicuña, bufanda de estambre y sombrero con ala muy caída. Era alto y fino el gentil. Cuando llegó a la fiesta, bailaban los mozos huaylash zapateando sobre la era con acompasada energía; el gentil también se puso a bailar.

Al amanecer una jarachupa le jalo al poncho avisándole la hora, entonces el gentil escapó sin ser advertido. Subió ligero el camino del monte. En el silencio del alba se sentía crujir los huesitos viejos.
A la noche siguiente bajó de nuevo a la misma era. Vestía otro poncho y un sombreo de lana, muy lindo; se había embozado en su bufanda y el sombrero se hacia sombra sobre la cara. Nadie sabía que era gentil. Como la vez anterior bailó muy entusiasta llamando la atención de todos, y más aún, de las mozas.
Bien alta la noche la jarachupa le jalo el poncho. Como él era quien mejor bailaba, las muchachas le pidieron que no se fuera. Lo rodearon bailando y cantando. El gentil les dijo: Gentil tullo shallallan, gentil tullo challallan, que quiere decir: ¿No oyen como sonajean mis huesos de gentil, no oyen como crujen?... Pero nadie lo dejó partir y lo retuvieron hasta que salió el sol. Entonces el lindo poncho se cayo, se hundió el sombrero blanco y rodó por el suelo un montón de huesos viejos......
La trilla en Marca-valle es fiesta bien alegre; una vez que terminan de segar los campos preparan las parvas y luego las eras. Extienden montones de espigas sobre el suelo y luego todos bailan sobre ellas para que desgaje el grano. Las huamblas al atardecer entonan "huaylas" junto a las eras. Los huaylas son cantos y las muchachas los dicen con voz muy aguda para que se oiga, valle abajo, valle arriba, por todo la quebrada.
Por ese tiempo un gentil bajó a las eras, Vestía poncho de vicuña, bufanda de estambre y sombrero con ala muy caída. Era alto y fino el gentil. Cuando llegó a la fiesta, bailaban los mozos huaylash zapateando sobre la era con acompasada energía; el gentil también se puso a bailar.

Al amanecer una jarachupa le jalo al poncho avisándole la hora, entonces el gentil escapó sin ser advertido. Subió ligero el camino del monte. En el silencio del alba se sentía crujir los huesitos viejos.
A la noche siguiente bajó de nuevo a la misma era. Vestía otro poncho y un sombreo de lana, muy lindo; se había embozado en su bufanda y el sombrero se hacia sombra sobre la cara. Nadie sabía que era gentil. Como la vez anterior bailó muy entusiasta llamando la atención de todos, y más aún, de las mozas.
Bien alta la noche la jarachupa le jalo el poncho. Como él era quien mejor bailaba, las muchachas le pidieron que no se fuera. Lo rodearon bailando y cantando. El gentil les dijo: Gentil tullo shallallan, gentil tullo challallan, que quiere decir: ¿No oyen como sonajean mis huesos de gentil, no oyen como crujen?... Pero nadie lo dejó partir y lo retuvieron hasta que salió el sol. Entonces el lindo poncho se cayo, se hundió el sombrero blanco y rodó por el suelo un montón de huesos viejos......