[Tema oficial] ELECCIONES PRESIDENCIALES 2026: PRIMERA VUELTA

  • Autor Autor Panda
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esas mesas son de rural por eso tiene ese codigo, sobre la firma que no corresponde verifica si los otros miembros de mesa si tienen esa firma, lo otro por eso supongo que fue impugnada, no hay fraude y se detecta cuando hay esos casos, si hubiera fraude no se detectaria casos como este
 

Pero lo que no te dice RPPk que esa decisión del JNE no es irrevocable, porque se trata de plazos de tiempo o si viola la Constitución, entonces esa decisión es modificable. Un ente constitucional puede intervenir.

Nada está escrito en piedra, así que nadie se sorprenda si se cambia esa decision.
 
Ah, pero a Jerí había que vacarlo por ser un pinga loca. Allí está el cagadón que le costo la elección al chancho ese.
 
En caso que se anule las elecciones

Será solo la presidenciales, y respetarán a los senadores y diputados elegidos

O se empiezan desde cero
 
EXPERTOS ANTIFRAUDE DE EE.UU EXPONEN EL FRAUDE DE LA ONPE Y ACORRALAN AL JNE.

Esto se sabía, todo el actuar criminal de la ONPE estaba siendo rastreado y grabado por EE.UU y ellos saben quién ganó las elecciones.


¿Donald Trump respetara a un presidente puesto por fraude?

Uhm
 
Parece que Trump que ya lo sabe todo y el "negocia" primero y va enviar a su consigliere a hacerle una propuesta a Roberto Sánchez que no podrá rehusar, siempre y cuando los zurdos que ya están recontra grabados se empeñen en imponerlo de presidente del Perú.
 
El fraudismo: "En tiempos donde la verdad se mide en cantidad de likes y seguidores en redes sociales"

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El proceso electoral avanza lento hacia su desenlace y van quedando en evidencia quienes comenzaron a lanzar virulentas acusaciones de fraude desde las semanas previas al día de los comicios: partidos, instituciones, medios, empresarios se vieron involucrados en flamígeros discursos como parte de maquinaciones siniestras para torcer la voluntad de la ciudadanía.

Las cifras de las postulaciones más violentas se fueron deteriorando en los sondeos y la respuesta popular que recibían en las plazas públicas visitadas en el último tramo de la campaña distaba de ser auspiciosa.

Luego del 12 de abril, los ataques a la prensa y las encuestadoras pasaron de la sobrecarga de adjetivos a una narrativa que dibuja complejas y delirantes tramas de dolo para perjudicar determinada candidatura, verbalizada con unos extremos de procacidad nunca vistos por los peruanos en un aspirante a la Presidencia de la República.

Irregularidades, por supuesto que las hubo, y deben ser y están siendo investigadas en profundidad por los canales del Ministerio Público y la Junta Nacional de Justicia. Pero como han sostenido técnicos y jurisconsultos, ninguna de estas alcanza para invalidar el proceso en su conjunto.

Como ha sugerido Alfredo Torres en su análisis de las reacciones políticas contra las mediciones de Ipsos, que son las que más se acercaron a los resultados de la primera vuelta electoral, en tiempos en que la verdad tiende a medirse en cantidad de likes y seguidores en las redes sociales, es muy fácil enlodar a quienes defienden –con perdón del término freudiano– el principio de realidad, por encima de cualquier narrativa o interés político.

La modalidad de propalar falsedades y atacar a los medios ha sido consistente desde el lanzamiento de ciertas campañas que hoy se sienten afectadas: no son solo espontáneas pataletas de perdedor (que ciertamente le añaden un plus de toxicidad a la candidatura). Y tampoco es necesario salir del continente americano para verificar que, en la era del vale todo de las redes sociales, las estrategias políticas, de izquierda o derecha, basadas en insultos, promesas irrealizables y verdades fabricadas han reportado pingües réditos electorales.

Pero el compromiso del periodismo, tal como lo entendemos en Perú21, no es con los discursos, sino con los hechos. Y a ellos nos atenemos.

 
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