La historia del canadiense Ryan Hreljac y de su ONG que construye pozos en África se parece a uno de esos cuentos en los que un sueño se convierte en realidad.
La iniciativa de Heljac empezó cuando tenía 6 años de edad.
La historia de Ryan Hreljac, un niño canadiense que a los seis años decidió cambiar el mundo, comienza en su aula escolar cuando su maestra explicó las dificultades que enfrentan muchos niños africanos para acceder al agua potable. Conmovido por la injusticia de tener que caminar miles de pasos para conseguir agua, Ryan se propuso construir un pozo en África. Aunque inicialmente pensó que costaría solo 70 dólares, descubrió que necesitaba reunir 2.000. Lejos de rendirse, movilizó a su familia, amigos y comunidad escolar para lograrlo.
La ONG que fundó ha facilitado el acceso al agua para 736.000 personas en 30 países.
Un año después, Ryan logró financiar la construcción de su primer pozo en Uganda, lo que marcó el inicio de una iniciativa mucho más grande: la creación de Ryan’s Well Foundation. Esta organización ha construido más de 700 pozos y ha facilitado el acceso al agua potable a más de 736.000 personas en 30 países, incluyendo regiones de África, Asia y Centroamérica. Su trabajo ha sido reconocido por organismos como Unicef y ha recibido la Orden de Ontario, la máxima distinción de su provincia natal.
Hoy, Ryan estudia Desarrollo Internacional y Ciencias Políticas en la Universidad de Halifax, mientras continúa dando conferencias sobre el acceso al agua y promoviendo soluciones desde su ONG. A pesar de sus logros, insiste en que no es diferente de otros jóvenes y anima a los niños a no abandonar sus ideales. Para él, el cambio comienza con una ilusión y la voluntad de actuar, incluso frente a problemas complejos como la escasez de agua.
Hreljac estudia desarrollo internacional y ciencias políticas al tiempo que ofrece conferencias por todo el mundo.
El niño canadiense que llevó agua a África - BBC News Mundo
Cuando tenía seis años, Ryan Hreljac soñó con construir un pozo en un poblado de África. Hoy, la ONG que fundó este universitario canadiense ha cavado más de 700 pozos en tres continentes.