Braun
Miembro de plata
Yace el atarceder del dia. Un dia calido de verano y lleno de actividad. Los ninos estan jugando en la calle y tratan de aprovechar el ultimo suspiro del dia antes de que sus padres los llamen para que entren a la casa.
“Tristan, Tristan, hijo ya es hora!”
“Ya mama! , ya voy! Lo que pasa es que aun no terminamos de jugar!”
La madre muy preocupada por su querubin vuelve a repetir las mismas palabras con un tono mas fuerte y demandante.
“Tristan, por favor, ya es hora de que regreses!”
El nino esta vez se despide de sus amigos y con un semblante triste pero de paso apresurado regresa donde su mama que lo estaba llamando.
“Tristan hijo, como te gusta preocupar a tu madre!” le dice su mama con una cara de mucha frustracion pero a la vez de compadecencia y carino.
“Pero mama, estaba jugando con mis amigos. Aun no habiamos terminado el juego, pero nos faltaba poquito!” le dice el nino con un tono mas calmado.
“Si lo se hijito. Se que te gusta jugar mucho. Pero hijito dejame ver que no te haya pasado nada y te dejare jugar un ratito mas”.
“Lo prometes mama?”, dice el nino con una cara de esperanza, mientras que su mama le limpia el rostro que sorprendentemente estaba limpio a pesar de haber estado jugando con sus amiguitos.
Unas pequenas lagrimas empiezan a caer sobre el rostro del nino, mientras que la mama trata rapidamente de limpiarlas.
“Que te pasa mama, por que lloras?” le increpa el nino a su madre que por alguna razon no paraba de sollozar. Las pocas lagrimas empezaron a repetirse con mas intensidad y la madre ya poco podia hacer para que sigan inundando el rostro de su nino.
“No me pasa nada hijo, es que solamente te amo mucho. Prometeme que no te haras mas dano y si alguien te hace algo malo, vuelve a mi y yo estare aqui para consolarte”
El nino mira con una cara de curiosidad a su mama y rapidamente se torna en una expresion de jubilo al escuchar que los ninos aun siguen jugando en ese dia de Verano que por alguna razon no anochece.
Rapidamente el nino saca las manos de su madre de su cara y retorna a jugar con sus amigos mientras que su madre empieza a gritarle “Tristan, Tristan!”
“Si ya se mama, me voy a cuidar y no me hare dano, te lo prometo!” le dice el nino mientras voltea la cara hacia el patio donde sus companeritos aun no terminaban de jugar.
“Te amo hijo” dice la mama silenciosamente mientras el nino desparece en una neblina llena de luz y bullicio.
“Señora, disculpeme pero ya es hora de cerrar el ataud” dice el empleado de la funeraria a la madre llorosa. “Se que es duro para usted pero ya es la hora de cerrarlo y tenemos que cumplir con nuestro horario de trabajo”.
“Esta bien señor, haga su trabajo nomas” dice la madre mientras que mas lagrimas caen sobre sus mejillas y llegan a tocar el ataud de su hijo que por fin descansaba en paz.
“Tristan, Tristan, hijo ya es hora!”
“Ya mama! , ya voy! Lo que pasa es que aun no terminamos de jugar!”
La madre muy preocupada por su querubin vuelve a repetir las mismas palabras con un tono mas fuerte y demandante.
“Tristan, por favor, ya es hora de que regreses!”
El nino esta vez se despide de sus amigos y con un semblante triste pero de paso apresurado regresa donde su mama que lo estaba llamando.
“Tristan hijo, como te gusta preocupar a tu madre!” le dice su mama con una cara de mucha frustracion pero a la vez de compadecencia y carino.
“Pero mama, estaba jugando con mis amigos. Aun no habiamos terminado el juego, pero nos faltaba poquito!” le dice el nino con un tono mas calmado.
“Si lo se hijito. Se que te gusta jugar mucho. Pero hijito dejame ver que no te haya pasado nada y te dejare jugar un ratito mas”.
“Lo prometes mama?”, dice el nino con una cara de esperanza, mientras que su mama le limpia el rostro que sorprendentemente estaba limpio a pesar de haber estado jugando con sus amiguitos.
Unas pequenas lagrimas empiezan a caer sobre el rostro del nino, mientras que la mama trata rapidamente de limpiarlas.
“Que te pasa mama, por que lloras?” le increpa el nino a su madre que por alguna razon no paraba de sollozar. Las pocas lagrimas empezaron a repetirse con mas intensidad y la madre ya poco podia hacer para que sigan inundando el rostro de su nino.
“No me pasa nada hijo, es que solamente te amo mucho. Prometeme que no te haras mas dano y si alguien te hace algo malo, vuelve a mi y yo estare aqui para consolarte”
El nino mira con una cara de curiosidad a su mama y rapidamente se torna en una expresion de jubilo al escuchar que los ninos aun siguen jugando en ese dia de Verano que por alguna razon no anochece.
Rapidamente el nino saca las manos de su madre de su cara y retorna a jugar con sus amigos mientras que su madre empieza a gritarle “Tristan, Tristan!”
“Si ya se mama, me voy a cuidar y no me hare dano, te lo prometo!” le dice el nino mientras voltea la cara hacia el patio donde sus companeritos aun no terminaban de jugar.
“Te amo hijo” dice la mama silenciosamente mientras el nino desparece en una neblina llena de luz y bullicio.
“Señora, disculpeme pero ya es hora de cerrar el ataud” dice el empleado de la funeraria a la madre llorosa. “Se que es duro para usted pero ya es la hora de cerrarlo y tenemos que cumplir con nuestro horario de trabajo”.
“Esta bien señor, haga su trabajo nomas” dice la madre mientras que mas lagrimas caen sobre sus mejillas y llegan a tocar el ataud de su hijo que por fin descansaba en paz.
