La forma de escuchar música era diferente, empezó de una manera y terminó de otra. El streaming era algo inimaginable.
A inicios de la década seguíamos comprado CDs piratas(un CD original era carísimo, un lujo) y los escuchábamos en nuestras PC si tenían parlantes, en esos equipos de sonido que ahora llaman vintage o en un discman. No proliferaban parlantes bluetooth como ahora.
Luego se popularizaron las descargas mp3 con programas como Ares, Emule, Kazaa, etc y la gente empezó a grabar sus propios CDs. La novedad es que en un solo disco se podía almacenar como 200 canciones y aunque la calidad de audio del mp3 es inferior al CD para la mayoría era suficiente. Lo ideal era tener un discman que lea mp3 y tenga radio.
A mediados de la década se hicieron comunes los reproductores mp3 y mp4, el modelo más popular era uno chinito genérico que se puede ver en la foto de abajo.
El que tenía algo más de plata se compraba uno de marca como Sony y el que manejaba sus buenas fichas se compraba un Ipod.
Luego vendrían los celulares que podían almacenar una buena cantidad de mp3 y reproducirlos. Eran celulares marketeados como "musicales" y la gracia es que ya no necesitabas cargar dos aparatos celular y reproductor sino uno solo. Claros ejemplos los Nokia de la serie Xpressmusic y los Sony Ericsson de la serie W.
Vale decir que los primeros Iphones que salieron por esos años también tenían esta capacidad de usarse como reproductor de mp3.
Para transferir tus mp3 descargados en tu PC a estos dispositivos necesitabas conectar un cable USB.
A finales de la década los discman ya se consideraban obsoletos.