Marco Antonio Velez Elera
Miembro frecuente
Hace años me encontré un cachorro de Pitbull con mi primo y como vivía en un lugar amplio, me lo quedé y mis padres me pidieron que le contrate entrenador para que no sea agresivo, ya que era un Red Nose, mismos que tienen mala fama. Yo en ese entonces no creía en eso y más bien me oponía a los que pensaban de esa forma. Igual le contraté a un entrenador, que se notaba profesional pues me mostró que había trabajado para la PNP y Serenazgo entrenando a los perros. Estuvo unos meses adiestrando a mi perro, al que le puse Drago, pero yo notaba que el animal sí se estaba volviendo agresivo de manera progresiva. Le gustaba gruñir y mordisqueaba mi pierna de manera suave, aunque a veces sí se pasaba. Y me pareció bien raro ya que yo cumplía con darle de todo, pues en ese entonces yo llegaba temprano de la u y lo sacaba a pasear y socializar con otros perros. Incluso mi papá supervisaba al señor adiestrador y me dijo que jamás le hizo algo que pudiera hacer al perro agresivo. Se lo dije igual al entrenador y él solo me respondió "así juegan cuando son cachorros". Igualmente el perro me obedecía, pero a veces le daban esos lapsus de agresividad.
Sin embargo, una vez lo saqué a pasear como siempre, a socializar con otros perros, pero Drago, ya adulto de 1 año y 5 meses, corrió y se me soltó, por lo que se le abalanzó al perrito de mi vecina, un snauzer que ya conocía de hace tiempo inclusive y lo había olido en varias ocasiones. Lo destrozó, literalmente. Desde allí la señora nos odia y ya ha intentado envenenar a otros perros que tuve posteriormente a Drago, a pesar de que ni eran de su misma raza.
La gota que rebalsó el vaso fue cuando una vez lo sacamos a pasear con mi primo, el mismo con el que rescaté a Drago. Yo estaba en la camioneta y me baje para que pudiésemos subir a Drago al asiento. Mi primo entonces se le acercó para quitarle el collar y Drago de la nada le gruñe y se le abalanza a su pierna. El perro luchó hasta el final, no lo soltaba por nada y mi primo ya estaba en el piso. por lo que mi papá tuvo que hacer lo impensable: asfixió al perro con su correa hasta matarlo. Desde allí no hemos vuelto a tener otro perro de la misma raza, pues con tal experiencia solo sé que son animales traicioneros y con los instintos ferales bastante sensibles. Es como tener en casa un zorro o un lobo: lo puedes adiestrar incluso enseñarle trucos, pero de un momento a otro volverán a sus institntos de supervivencia y te atacarán.
Luego de eso, tuve un Golden Retriever, un Pastor Alemán y un Labrador cruzado pero ninguno fue igual que Drago. Todos a lo mucho ladraban e intimidaban pero nunca atacaron ni a otro perro ni a nosotros. E incluso todos los demás crecieron en las mismas condiciones y ahorita viven conmigo dos de ellos sin ningún problema.


