Taylor Swift es una gran artista, no podemos negarlo. Sin embargo, sus fans son gente de lo más detestable (casi todos chiquillos ignorantes y uno que otro triste chiquiviejo). A eso hay que sumarle su brutal cambio hipócrita gracias a su éxito: pasó de ser una chiquilla sureña de EE.UU (que incluso conoció a Trump allá por el 2010 donde él la calificó como una digna representante de la mujer estadounidense) que cantaba música Country a ser una mujer californiana promedio y encima progre.
Además de eso, su novio actual (Kelce) es ala cerrada de los Chiefs y se caracteriza por su detestable personalidad a diferencia de grandes alas cerradas como Rob Gronkowski quien es adorado por todos los fans del fútbol americano.