Los rusos no usan a sus efectivos, aprendieron bien de la Segunda Guerra Mundial y de las guerrillas del Medio Oriente. Usan paramilitares, que más que mercenarios, son carne de cañón, porque no tienen entrenamiento formal, por lo que van a morir y a desgastar al enemigo. Lo más perturbador es que ni siquiera existe una figura legal que regule eso de manera eficaz, así que poco puede hacer el Estado Peruano por ellos más que asimilarlos al Ejército y darles facilidades para ascender en caso regresen con vida.