Bruno Molina
Miembro de oro
No sabía que ustec era un orgulloso kinero. No lo juzgo, ni juzgo a nadie que no lo sea. Como dices, y eso lo comparto, cada quien tiene sus sueños y su propia forma de ver las cosas.El problema cuando le gustas a alguien es que al final te tienes que ver forzado a establecer algún tipo de relación. Y eso no es algo que me interese. Relación implica gastar tu tiempo. Y dedicarle tiempo a cualquier personas es una cojudez. Si tienes un poco de oro en tu bolsillo puedes requerir los servicios de cualquier persona. Hay cosas que yo no podría hacer por mi mismo como por ejemplo, curar mis dientes, cuidar mis pies, revisar mi vista o requerir los servicios de un abogado. Entonces pago y chau pescado. Con las señoritas es lo mismo. Si no estoy interesado en perder mi tiempo haciendo amistad con una mujer, simplemente le pago y chau pescado. Cada uno a su casa.
Hay gente que por el contrario, quiere vivir la fantasía de ser deseado, de sentirse querido, de que le digan en la orejita que es el único, el mas fuerte, el mas poderoso, el mas inteligente... y esas huevadas ya no me interesan escuchar.
Por que los chanchos no vuelan.
Entiendo que haya gente a la que le gusta vivir el sueño, cualquier tipo de sueño y eso se respeta, no se puede menospreciar eso. Alamo Pérez Luna, el periodista finadito por ejemplo, vivió el sueño de ser estrella de rock aunque su banda era monse, pero se respeta el hecho de que vivió una fantasía que poca gente vive, ser al menos por un par de horas, un Jim Morrison en el escenario. Cada quien tiene su sueño... y uno de esos sueños es creerse irresistible para las mujeres. Ese sueño se nos da a todos en una época en el que el placer del pipilín es prioridad y el ego está condicionado al número de mujeres a las que le metes el pipilín.
Al menos en mi caso, es una cosa que se ha vuelto un mero trámite. Mas importante es darle de comer a los gatos que deambulen en la noche cerca de donde vivo que preocuparme por la vida de la gente.
Ahora ya soy tío hogareño. Ya ese tipo de temas me dan igual. Si una 20ñera se me apareciera para darle trámite, me importaría un huevo. Y no por templado, que sí lo estoy, sino porque ya no soy esa persona de mis 20s o principios de los 30s. Ya no vivo por mi pipilí.