Explotación y abusos sufren las monjas dentro de la Iglesia Bergogliana
Las monjas son y siempre han sido, un componente fundamental e indispensable dentro de la Iglesia Católica, ya que realizan múltiples tareas, las más diversas; desde cocineras, conserjes, sirvientes, hasta maestras, enfermeras, e incluso personal de mantenimiento, y si bien es cierto que desde hace mucho tiempo -desde los orígenes de la Iglesia Católica al organizarse las primeras comunidades cristianas-, las monjas han sido víctimas de explotación y discriminación dentro de la Iglesia al no percibir un ingreso remunerado ni un pago justo por sus funciones, es durante el último Papado, el de Bergoglio, que la situación de las monjas empezó a empeorar, hasta el punto de que en la actualidad la Iglesia Católica tiene grandes dificultades para reclutar novicias, e incluso se da el caso, cada vez más frecuente, de que un importante número de novicias abandonan el convento al darse cuenta de la situación a la que las tienen sometidas.
Algunas de las quejas más concretas que hemos logrado recabar, son las siguientes: Imposiciones directas que llegan de un día para otro de Roma, de Bergoglio, una de las cuales es la obligación de hacer oraciones dirigidas hacia el "dios" del Antiguo Testamento y lecturas obligadas, largas, tediosas y repetitivas de partes del Antiguo Testamento, hasta llegar a suplir al Nuevo Testamento base de la fé cristiana.
El trato déspota con el que sólo se les impone, se les ordena desde el Vaticano, sin consultarles siquiera su opinión.
En cuanto a sus condiciones de vida, refieren también que han empeorado; no hay presupuesto para limpieza, disminuye el presupuesto para los atuendos (con frecuencia tienen que recurrir a la ayuda de familiares para poder comprar las cosas necesarias para el convento o parroquia), no existe la compra de nuevos libros para lectura general, no religiosa, que antes se hacía, y así continúan las quejas respecto a sus condiciones materiales de vida.
Pero existen quejas aún más graves, una de ellas, que se nos mencionó pidiendo mantener el anonimato de la denunciante; es la de que varias de las monjas que fueron enviadas a misiones en África, sufrieron abusos sexuales y violaciones por parte de los africanos a los que habían ido a auxiliar, y a ellas no sólo se les ordenó no denunciar, sino incluso guardar todo en secreto, varias de ellas fueron trasladadas a sus países de origen (o algún otro país lejano), con la promesa de que se les apoyaría al llegar, pero sólo les dieron largas y las hicieron perder el tiempo con la finalidad de que cualquier denuncia al respecto perdiera credibilidad, amenazándolas con que en el caso de que expusieran dichos abusos públicamente, serían desconocidas por la Iglesia, se tacharía su testimonio de falso, se negarían los hechos, y serían expulsadas de la orden y de la propia Iglesia.
Cómo se ha visto en este breve artículo, la situación de las monjas dentro de la Iglesia Católica es cada vez peor; explotadas, abusadas y silenciadas por órdenes de Bergoglio.
Las monjas son y siempre han sido, un componente fundamental e indispensable dentro de la Iglesia Católica, ya que realizan múltiples tareas, las más diversas; desde cocineras, conserjes, sirvientes, hasta maestras, enfermeras, e incluso personal de mantenimiento, y si bien es cierto que desde hace mucho tiempo -desde los orígenes de la Iglesia Católica al organizarse las primeras comunidades cristianas-, las monjas han sido víctimas de explotación y discriminación dentro de la Iglesia al no percibir un ingreso remunerado ni un pago justo por sus funciones, es durante el último Papado, el de Bergoglio, que la situación de las monjas empezó a empeorar, hasta el punto de que en la actualidad la Iglesia Católica tiene grandes dificultades para reclutar novicias, e incluso se da el caso, cada vez más frecuente, de que un importante número de novicias abandonan el convento al darse cuenta de la situación a la que las tienen sometidas.
Algunas de las quejas más concretas que hemos logrado recabar, son las siguientes: Imposiciones directas que llegan de un día para otro de Roma, de Bergoglio, una de las cuales es la obligación de hacer oraciones dirigidas hacia el "dios" del Antiguo Testamento y lecturas obligadas, largas, tediosas y repetitivas de partes del Antiguo Testamento, hasta llegar a suplir al Nuevo Testamento base de la fé cristiana.
El trato déspota con el que sólo se les impone, se les ordena desde el Vaticano, sin consultarles siquiera su opinión.
En cuanto a sus condiciones de vida, refieren también que han empeorado; no hay presupuesto para limpieza, disminuye el presupuesto para los atuendos (con frecuencia tienen que recurrir a la ayuda de familiares para poder comprar las cosas necesarias para el convento o parroquia), no existe la compra de nuevos libros para lectura general, no religiosa, que antes se hacía, y así continúan las quejas respecto a sus condiciones materiales de vida.
Pero existen quejas aún más graves, una de ellas, que se nos mencionó pidiendo mantener el anonimato de la denunciante; es la de que varias de las monjas que fueron enviadas a misiones en África, sufrieron abusos sexuales y violaciones por parte de los africanos a los que habían ido a auxiliar, y a ellas no sólo se les ordenó no denunciar, sino incluso guardar todo en secreto, varias de ellas fueron trasladadas a sus países de origen (o algún otro país lejano), con la promesa de que se les apoyaría al llegar, pero sólo les dieron largas y las hicieron perder el tiempo con la finalidad de que cualquier denuncia al respecto perdiera credibilidad, amenazándolas con que en el caso de que expusieran dichos abusos públicamente, serían desconocidas por la Iglesia, se tacharía su testimonio de falso, se negarían los hechos, y serían expulsadas de la orden y de la propia Iglesia.
Cómo se ha visto en este breve artículo, la situación de las monjas dentro de la Iglesia Católica es cada vez peor; explotadas, abusadas y silenciadas por órdenes de Bergoglio.