Keloke
Miembro de oro
Escuchamos un ciervo berreando bastante cerca, decidimos acercarnos y lo vi con mis prismáticos. Me pareció tremendo», sigue describiendo la joven. «Hicimos después una entrada por el borde del monte y nos metimos a 180 metros. Era precioso y decidí que tenía que ser ese», cuenta Laura.
Por la palma, el grosor y la simetría de la cuerna y su «cuerpazo» -de unos 200 kilos- la joven se decidió a disparar a este ciervo. Llena de emoción, se apoyó en su mochila con su rifle Merkel Helix del calibre .270 Winchester y metió en el visor al animal.
«Era tremendo, ahí estaba rodeado de ciervas, espectacular. Entre un manojo de nervios y emociones me decidí a dispararlo y la bala fue directa al codillo. Lo vi como caía y, sin duda, ese momento quedará grabado dentro de mí para siempre. Espectacular… », confiesa Laura.
De un salto, la joven se abrazó a su padre, llorando de la emoción por este maravilloso regalo que le había hecho. «Sin duda un amanecer inolvidable…», concluye González su relato.
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