Estafa inmobiliaria de millones y los contrata el Estado

rickycardo1

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CRIMINALES de aparente buena familia: Los hermanos Vasallo Gazal, hacen vender terreno y despues no construyen ni pagan lo prometido y son contratados por ESTADO. Y SON DE PARAGUAY medio arabes.
DECENAS DE FAMILIAS se fueron al carajo y CRIMINALES estan sueltos.


Todo este esquema de estafa nace con el sueño del “depa” propio. Durante años, decenas de familias en Lima creyeron haber encontrado en la inmobiliaria Desarrolla Más, vinculada a la empresa Corporación Revaza, la oportunidad que habían buscado: adquirir un departamento moderno, en zonas residenciales, a precios competitivos y con facilidades de pago.
El rostro visible de la empresa era Renzo Vassallo Zagal, un joven que se promocionaba en las redes sociales como promesa del sector inmobiliario, asegurando haber desarrollado “doce proyectos en cinco años”, mientras mostraba una vida de viajes, celebraciones y supuestos avances de obras en YouTube y otras plataformas digitales.

La realidad era otra, dramática y contundente. Detrás de los videos y maquetas digitales se escondía uno de los esquemas de estafa inmobiliaria más sofisticados de los últimos años.

Un modelo ejecutado en tres niveles que involucró preventas masivas, promesas incumplidas y utilización del dinero de las víctimas para ingresar a licitaciones del Estado. Todo ello, mientras las familias que confiaron en la palabra de los hermanos Vassallo Zagal lo perdían todo: terreno, ahorros, estabilidad y futuro. Y lo más importante: su salud mental.

Terreno en Miraflores destapa la trama​


La estafa se hizo pública cuando los esposos Martha Deza y Raúl Aquino, dueños durante décadas de un conocido taller de mecánica en Miraflores, revelaron haber entregado su predio –valorizado en 1 millón 95 mil soles– a cambio de ocho inmuebles que debían recibir en octubre de 2022. El acuerdo estaba firmado ante notario. Parecía sólido, legítimo, seguro.
Pero la “Corporación Revaza”, inscrita en 2021 con solo mil soles de capital social, nunca cumplió, según los denunciantes.

Los Aquino Deza incluso pidieron un préstamo para entregar el terreno saneado, confiados en la palabra del joven y seductor empresario inmobiliario Renzo Martín Vassallo Zegal, que apenas tenía 25 años cuando firmó el contrato con ellos.

Cuatro años después, cuando el edificio ya estaba construido, los hermanos Vassallo perdieron la propiedad por deudas impagas.

“Nos indignamos tanto que sufrimos infartos en los ojos”, relata la señora Martha Deza entre lágrimas. Este fue apenas el primer nivel de la estafa.

Casas demolidas, obras paralizadas y compradores engañados​

Otro caso ocurrió en la calle Inclán, en Magdalena. A la familia Suárez se le ofrecieron ocho departamentos a cambio de su vivienda de dos pisos. La casa fue demolida hace tres años. Los departamentos se vendieron. ¿La obra? Jamás inició.

Lo mismo ocurrió con otros proyectos distribuidos en La Perla, Breña, Pueblo Libre y nuevamente en Magdalena.
En redes sociales, los Vassallo Zagal, a través de sus empresas desarrolladoras y operadores, ofrecían preventas tentadoras: desde S/ 9,500 para acceder al proyecto Affinity (La Perla); S/ 11,200 para Pilcomayo (Breña); S/ 18,100 para Aquarela (Magdalena); S/ 23,000 para Inclán Park y S/ 15,000 para Zentrico (Pueblo Libre). Siete proyectos vendidos en planos casi al 100% y cero ejecuciones reales.
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Los compradores se enteraron, demasiado tarde, de que los terrenos no tenían permisos, las obras no tenían financiamiento y los avances mostrados en redes eran completamente falsos.


“Era un contrato criminal”, denuncia Eloísa Jara, la abogada que representa a un grupo de estafados, quien afirma que los responsables nunca tuvieron intención real de construir. Solo buscaban seguir captando personas.
Contratos imposibles y conciliaciones absurdas

Cuando los primeros afectados comenzaron a exigir respuestas, los hermanos Renzo, Arturo y Franco Vassallo Zagal intentaron sostener el fraude con nuevas maniobras.


A varias familias les ofrecieron “trasladarlas” a otros proyectos que tampoco existían. En otros casos, prometieron entregar departamentos en obras paralizadas o recuperar el dinero mediante acuerdos que nunca se concretaron.


Al estallar las quejas y amenazas de denuncia, las oficinas se cerraron, las páginas web desaparecieron y los canales de comunicación se desactivaron. La empresa se esfumó mientras las víctimas acumulaban pérdidas millonarias. Nadie respondía por su inversión.


El sueño del departamento propio o del patrimonio inmobiliario que les permita sobrevivir la última etapa de sus vidas se había convertido en una terrible pesadilla de la cual no salen.

La estafa se hizo pública cuando los esposos Martha Deza y Raúl Aquino, dueños durante décadas de un conocido taller de mecánica en Miraflores, revelaron haber entregado su predio –valorizado en 1 millón 95 mil soles– a cambio de ocho inmuebles que debían recibir en octubre de 2022. El acuerdo estaba firmado ante notario. Parecía sólido, legítimo, seguro.​



Pero la “Corporación Revaza”, inscrita en 2021 con solo mil soles de capital social, nunca cumplió, según los denunciantes.


Los Aquino Deza incluso pidieron un préstamo para entregar el terreno saneado, confiados en la palabra del joven y seductor empresario inmobiliario Renzo Martín Vassallo Zegal, que apenas tenía 25 años cuando firmó el contrato con ellos.


Cuatro años después, cuando el edificio ya estaba construido, los hermanos Vassallo perdieron la propiedad por deudas impagas.
“Nos indignamos tanto que sufrimos infartos en los ojos”, relata la señora Martha Deza entre lágrimas. Este fue apenas el primer nivel de la estafa.
Casas demolidas, obras paralizadas y compradores engañados

Otro caso ocurrió en la calle Inclán, en Magdalena. A la familia Suárez se le ofrecieron ocho departamentos a cambio de su vivienda de dos pisos. La casa fue demolida hace tres años. Los departamentos se vendieron. ¿La obra? Jamás inició.


Lo mismo ocurrió con otros proyectos distribuidos en La Perla, Breña, Pueblo Libre y nuevamente en Magdalena.


En redes sociales, los Vassallo Zagal, a través de sus empresas desarrolladoras y operadores, ofrecían preventas tentadoras: desde S/ 9,500 para acceder al proyecto Affinity (La Perla); S/ 11,200 para Pilcomayo (Breña); S/ 18,100 para Aquarela (Magdalena); S/ 23,000 para Inclán Park y S/ 15,000 para Zentrico (Pueblo Libre). Siete proyectos vendidos en planos casi al 100% y cero ejecuciones reales.


Los compradores se enteraron, demasiado tarde, de que los terrenos no tenían permisos, las obras no tenían financiamiento y los avances mostrados en redes eran completamente falsos.


“Era un contrato criminal”, denuncia Eloísa Jara, la abogada que representa a un grupo de estafados, quien afirma que los responsables nunca tuvieron intención real de construir. Solo buscaban seguir captando personas.

Contratos imposibles y conciliaciones absurdas​

Cuando los primeros afectados comenzaron a exigir respuestas, los hermanos Renzo, Arturo y Franco Vassallo Zagal intentaron sostener el fraude con nuevas maniobras.
A varias familias les ofrecieron “trasladarlas” a otros proyectos que tampoco existían. En otros casos, prometieron entregar departamentos en obras paralizadas o recuperar el dinero mediante acuerdos que nunca se concretaron.
Al estallar las quejas y amenazas de denuncia, las oficinas se cerraron, las páginas web desaparecieron y los canales de comunicación se desactivaron. La empresa se esfumó mientras las víctimas acumulaban pérdidas millonarias. Nadie respondía por su inversión.
El sueño del departamento propio o del patrimonio inmobiliario que les permita sobrevivir la última etapa de sus vidas se había convertido en una terrible pesadilla de la cual no salen.


Se llama Renzo Martín Vassallo Zagal, y prometía transformar el viejo taller de mecánica familiar en un edificio moderno, elegante, rentable. Para los Aquino Deza, propietarios de ese inmueble desde hacía más de cuarenta años, la oferta sonó a oportunidad. Sin embargo, para ellos, como para cientos de familias más, fue el inicio de una pesadilla que aún no termina. Así lo revela una investigación periodística del programa Contra Corriente, quien descubrió una modalidad de estafa hasta en tres modalidades y donde una alimenta a la otra, engañando al mismísimo Estado peruano con este engaño sistemático.

Así comienza la historia de la gran estafa inmobiliaria, una operación que se extendió por toda Lima y tiene como protagonistas a tres hermanos peruanos, dos de ellos nacidos en el Paraguay —Renzo Martín, Franco Alfonso y Arturo Javier Vassallo Zagal— que han construido un imperio ficticio a través de promesas, contratos, redes sociales y un arsenal de apariencias.
OTRO

Hermanos paraguayos continuaron realizando estafa inmobiliaria en Breña: nueva víctima tiene 96 años
Una nueva denuncia contra los hermanos paraguayas revela su modalidad de estafa en la venta de inmuebles y propiedades, pero esta vez en Breña.


Hermanos paraguayos continuaron realizando estafa inmobiliaria en Breña: nueva víctima tiene 96 años
Hermanos paraguayos continuaron realizando estafa inmobiliaria en Breña: nueva víctima tiene 96 años

Contracorriente expuso un caso de presunta estafa inmobiliaria que involucra a las empresas vinculadas de los hermanos Renzo y Franco Vassallo Zagal. La denuncia se centra en la promesa de entrega de cientos de departamentos en siete lujosos edificios amoblados e inteligentes en zonas residenciales de Lima, los cuales no existen.

De estos proyectos, solo uno habría sido construido y ya se encuentra embargado por otro acreedor. El informe destaca una modalidad que se repite en el modus operandi de la empresa Corporación Revazza, inscrita el 25 de agosto de 2021 por Renzo Vassallo Zagal con un capital social inicial de solo mil soles.
Con esta modalidad, se pactaba la compra de casas y locales estratégicamente ubicados mediante contrato notariado, con la idea de la entrega del bien a futuro. La promesa era la construcción y entrega de lujosos departamentos en un plazo máximo de dos años, lo cual no se habría cumplido. Entre las familias afectadas en notas previas se encuentran la familia Quino en Miraflores y los hermanos Suárez en Magdalena.

Hermanos paraguayos con nueva empresa​

Una de las empresas involucradas es Desarrolla 6 SAC, fundada por Corporación Revazza y representada legalmente por Alessandro Augusto Jiménez Peñaranda. Esta empresa fue constituida en 2022 con un capital social de apenas mil soles.

El reportaje revela la denuncia de un adulto mayor, Don Mario Alcazaba, de 96 años, residente de Breña de toda la vida, a quien se le acercaron para ofrecerle la compra de su casa. Don Mario aceptó vender su inmueble como terreno para repartir el dinero, ya que no pensaba “durar más”.
 
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