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Miembro de bronce
Perú está al borde de una crisis de agua que podría volverse irreversible en menos de veinte años. La costa, donde se concentra más de la mitad de la población, apenas tiene acceso a un 2% del agua potable disponible en el país. La escasez de agua afectará todo: la agricultura, la ganadería, la industria y, por supuesto, a las personas. La falta de agua desencadena la escasez de alimentos, la desaparición de especies vegetales y animales. Y peor aún, puede deteriorar la salud de la población, impidiendo la higiene básica: no podríamos asearnos, lavar ropa, alimentos u objetos. Eso abriría la puerta a enfermedades infecciosas, incluso mortales. Existe un escenario en el que la gente llegue a pelearse por una botella de agua. A pesar de contar con abundantes recursos naturales, el mal uso de estos está acelerando el problema. La minería ilegal, la contaminación de represas y la deforestación contribuyen de forma directa. Si no se revierte la situación, para 2030, un 58% de los peruanos vivirán en zonas con escasez de agua; y para 2040, según Naciones Unidas, Perú estará entre los países con más riesgo de sufrir una crisis hídrica.