Hildebrant estuvo a punto de morir, pero un soplo en el SIN lo salvo, LA AGENTE LEONOR LA ROSA FUE EL QUE LE DIO EL SOPLO Y ESO LE COSTO QUE LE DEJEN CASI EN ESTADO VEGETATIVO .
LA QUE NO CORRIO CON LA MISMA SUERTE FUE, MARIELLA BARRETO otra agente del sin, LA DESCUARTIZARON ESTANDO VIVA.
¿QUIEN FUE?
NADA MENOS QUE SU PROPIO ESPOSO EL MILITAR MARTIN RIVAS JEFE DEL GRUPO COLINA , por orden de valdimiro montesinos
Otro periodista por la que casi le amputan la manos a punta de arco y sierra fue
Fabián Salazar Olivares
y por esta mafia de psicopatas, los peruanos sin recuerdos piensan votar
Cerca de las 7 y 30 de la noche del 24 de mayo del 2000, el periodista Fabián Salazar se encontraba en su oficina del jirón Ica 389, en el Centro de Lima, reproduciendo un paquete de “vladivideos” que acababa de recibir de agentes del SIN. El contenido audiovisual, según Salazar, demostraba que Montesinos se reunía con autoridades del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el Poder Judicial, políticos, representantes de empresas encuestadoras y propietarios de medios de comunicación, en el marco de una estrategia para que el régimen de 10 años de Fujimori se extienda un lustro más, hasta 2005.
En ese momento, tres hombres, que se identificaron como supuestos trabajadores de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat), tocaron su puerta. Al abrir, el periodista fue reducido entre golpes y amenazas, hasta quedar con los ojos vendados y las piernas atadas. Mientras lo golpeaban hasta conseguir que delate a sus fuentes en el SIN, Fabián Salazar escuchaba que sus agresores le comunicaban por radio a una cuarta persona que “ya tenían todo el material”. Tras resistir a las agresiones, la voz del radio ordenó “que lo ajustaran”.
“Ante su negativa, una de las personas empezó a serruchar el antebrazo izquierdo y de a pocos le iban preguntando por el nombre del informante”, narró Salazar, según el informe final de la comisión investigadora. Ante la resistencia del periodista, uno de los agentes lo amenazó: “Vas a hablar o empezamos con la otra mano”.