Un cable enviado por el secretario de Estado a funcionarios de embajadas y consulados señala que se la medida busca limitar el ingreso de personas que supongan una carga adicional para el sistema de salud estadounidense. Otros estados desarrollados cuentan con directivas similares.
Día Mundial de la Obesidad 2022: por qué se celebra el 4 de marzo, qué es el sobrepeso y datos a considerar sobre está enfermedad
El gobierno de Estados Unidos ha instruido a sus embajadas y consulados a considerar condiciones médicas como obesidad, diabetes y ciertas discapacidades como causales de inelegibilidad para visas de inmigrantes. Según un memorándum firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, estas enfermedades pueden representar una carga prolongada y costosa para el sistema de salud estadounidense. El documento, confirmado por The Washington Post, señala que los solicitantes deberán demostrar capacidad para cubrir sus gastos médicos sin recurrir a ayudas estatales. La medida ha generado polémica, pues críticos la vinculan con el plan de restricción migratoria impulsado por Donald Trump.
Otros países desarrollados, como Canadá y Australia, también aplican filtros médicos en sus procesos de visado, aunque con enfoques distintos. En Canadá, la inadmisibilidad médica se determina por riesgo a la salud pública, seguridad o carga excesiva para los servicios sanitarios, mientras que Australia exige exámenes más detallados según edad y país de origen. Aunque ambos países pueden denegar visas por enfermedades graves, no suelen señalar directamente la obesidad como criterio. En contraste, Estados Unidos destaca esta condición por su alta prevalencia —más del 42% de su población— y por los costos asociados a problemas derivados como hipertensión o apnea del sueño.
¿Obesidad y diabetes como causa de rechazo de visas?: la orden que dio Marco Rubio a funcionarios de EE.UU.
Un cable enviado por el secretario de Estado a funcionarios de embajadas y consulados señala que se la medida busca limitar el ingreso de personas que supongan una carga adicional para el sistema de salud estadounidense. Otros estados desarrollados cuentan con directivas similares.
