Plummbeo
Miembro maestro
El porraso
Se puede oler el aroma de las fresas en el parque de diversiones.
Anaís tenía 18 años cuando se dió tremendo porrazo contra el suelo, de cara cayó al malograrse los juegos mecánicos, ese día perdió parte de la memoria. Fué el barco siniestro del Pirata Rogers que se malogró, ese no era cualquier barco, ese era un barco pirata de verdad del siglo XIX pero que habían sacado del mar. Lo encontraron atascado entre las rocas unos empresarios cirqueros, lo habían pintado bonito e hicieron sus arreglos para volverlo un juego mecánico que se balanceaba como un péndulo, pero no como el péndulo de Allan Poe, ese es muy diferente.
Sus amigos vieron como Josefina se levantaba del suelo tambaleandose, sobre su rostro bonito corría sangre y escupía pasto, luego de un rato escupió lo que para muchos fue un diente, pero ella decía con terquedad: ¡"ustedes no me toquen idiotas yo puedo sola"!, Josefina siempre es autosuficiente y nunca quería ver qué le tuvieran lástima. Después de unos segundos, también llegó un doctor un poco torpe, con lentes de doctor claro esta, Josefina cayó al suelo, "¡Ayúdeme no ve que estoy muy mal"! El doctor sacó una camilla y la llevaron al hospital.
Llegó su papá, el doctor le dijo que por culpa de porrazo había perdido parte de la memoria, muy asustado con lágrimas en los ojos le dijo a su hija: ¿cómo estas querida?
Josefina con un gesto de su mano dijo estar bien, después sus amigos entraron y le dijeron: "¡Josefina se te salió un diente!?"
- ¡¿Quién dices?! Yo me llamo Anaís.
- No, te llamas Josefina - se rieron todos.
- ¿Qué? Papá tú me pusiste ese nombre tan ridículo??!! Yo me llamo Anaís!!
En ese momento en que sus amigos, el doctor y su papote estaban reunidos tratando de no reir vieron una sombra amarilla oscura detrás de Anaís ( porque ahora hay que decirle Anaís; ya nunca más aquel nombre tan feo se volverá a decir en adelante) era el fantasma del pirata Rogers, ese fantasma borrosamente se podía distinguir que era un pirata, su sombrero tricornio, chaqueta gruesa y su cabello abultado desapareció en la pared sorprendiendo a todos
...
Estando ya en casa Anais se fue a dormir recordando hechos que nunca creyó haber vivido. se decía asi misma "Ya no se quien soy, siento que una parte de mis recuerdos es de otra persona". Anais se envolvió más con las mantas y frasadas y terminó durmiendo con la preocupacion de que pasara mañana.
Horas antes del amanecer se escuchaba una voz susurrante en el cuarto: ¡Josefina despierta ! despierta querida Bisnieta...
Ella despertó muy nerviosa. ¿¡ Quién eres!?
- Bisnieta lo siento tanto que te allas caído del antiguo barco pirata, aunque debería decir de los restos del barco.
- Eres el fantasma. Por tu culpa me caí, tu me asustaste. Y ya entiendo todo lo recuerdo, mi papá me dijo una vez que su abuelo era un pirata, eras malo y robabas tesoros.
- Pero no conoces el tesoro más valioso que tuve.
- No me importa ya vete no me das miedo vas a perder tu tiempo.
- Bisnieta Josefina tu amiga Eliza guarda el tesoro que una vez fue de mi esposa y me lo arrebataron mis propios compañeros corsarios. Mi alma nunca descanzara en paz a menos que devuelvan el tesoro a tus manos. Yo he peleado guerras en nombre de reyes que nunca conocí, he pasado naufragios, he visto a mis colegas...
Anais escuchaba emocionada lo que decía el fantasma y en ella sentía un deber sagrado que no podía doblegar aunque ella lo intentaba, le quemaba en el pecho el que su bisabuelo pirata alla sido traicionado. Despues de irse el fantasma, ella tomó una decision.
La ventana estaba habierta, las cortinas volaban por los aires y entrando por esa ventana estaba la audaz Anais.
Recordaba lo dicho por el fantasma: "en ese cofre estan las joyas de mi esposa Josefina"
Lo sacó del ropero el cofre, vio que Eliza se despertaba y entraba por la puerta el papá de Eliza.
-Pero si eres tu Josefina. ¿Qué haces?- dijo el padre
-Llevandome lo que es mío
- Llevatelo no quiero verlo hace tiempo quería venderlo pero no lo hice, esta maldecido por tu bisabuelo.
- mmmm... Bien me lo llevo. Y recuerden una vez fui Josefina la pirata. Pero sera mi único botín.
Se puede oler el aroma de las fresas en el parque de diversiones.
Anaís tenía 18 años cuando se dió tremendo porrazo contra el suelo, de cara cayó al malograrse los juegos mecánicos, ese día perdió parte de la memoria. Fué el barco siniestro del Pirata Rogers que se malogró, ese no era cualquier barco, ese era un barco pirata de verdad del siglo XIX pero que habían sacado del mar. Lo encontraron atascado entre las rocas unos empresarios cirqueros, lo habían pintado bonito e hicieron sus arreglos para volverlo un juego mecánico que se balanceaba como un péndulo, pero no como el péndulo de Allan Poe, ese es muy diferente.
Sus amigos vieron como Josefina se levantaba del suelo tambaleandose, sobre su rostro bonito corría sangre y escupía pasto, luego de un rato escupió lo que para muchos fue un diente, pero ella decía con terquedad: ¡"ustedes no me toquen idiotas yo puedo sola"!, Josefina siempre es autosuficiente y nunca quería ver qué le tuvieran lástima. Después de unos segundos, también llegó un doctor un poco torpe, con lentes de doctor claro esta, Josefina cayó al suelo, "¡Ayúdeme no ve que estoy muy mal"! El doctor sacó una camilla y la llevaron al hospital.
Llegó su papá, el doctor le dijo que por culpa de porrazo había perdido parte de la memoria, muy asustado con lágrimas en los ojos le dijo a su hija: ¿cómo estas querida?
Josefina con un gesto de su mano dijo estar bien, después sus amigos entraron y le dijeron: "¡Josefina se te salió un diente!?"
- ¡¿Quién dices?! Yo me llamo Anaís.
- No, te llamas Josefina - se rieron todos.
- ¿Qué? Papá tú me pusiste ese nombre tan ridículo??!! Yo me llamo Anaís!!
En ese momento en que sus amigos, el doctor y su papote estaban reunidos tratando de no reir vieron una sombra amarilla oscura detrás de Anaís ( porque ahora hay que decirle Anaís; ya nunca más aquel nombre tan feo se volverá a decir en adelante) era el fantasma del pirata Rogers, ese fantasma borrosamente se podía distinguir que era un pirata, su sombrero tricornio, chaqueta gruesa y su cabello abultado desapareció en la pared sorprendiendo a todos
...
Estando ya en casa Anais se fue a dormir recordando hechos que nunca creyó haber vivido. se decía asi misma "Ya no se quien soy, siento que una parte de mis recuerdos es de otra persona". Anais se envolvió más con las mantas y frasadas y terminó durmiendo con la preocupacion de que pasara mañana.
Horas antes del amanecer se escuchaba una voz susurrante en el cuarto: ¡Josefina despierta ! despierta querida Bisnieta...
Ella despertó muy nerviosa. ¿¡ Quién eres!?
- Bisnieta lo siento tanto que te allas caído del antiguo barco pirata, aunque debería decir de los restos del barco.
- Eres el fantasma. Por tu culpa me caí, tu me asustaste. Y ya entiendo todo lo recuerdo, mi papá me dijo una vez que su abuelo era un pirata, eras malo y robabas tesoros.
- Pero no conoces el tesoro más valioso que tuve.
- No me importa ya vete no me das miedo vas a perder tu tiempo.
- Bisnieta Josefina tu amiga Eliza guarda el tesoro que una vez fue de mi esposa y me lo arrebataron mis propios compañeros corsarios. Mi alma nunca descanzara en paz a menos que devuelvan el tesoro a tus manos. Yo he peleado guerras en nombre de reyes que nunca conocí, he pasado naufragios, he visto a mis colegas...
Anais escuchaba emocionada lo que decía el fantasma y en ella sentía un deber sagrado que no podía doblegar aunque ella lo intentaba, le quemaba en el pecho el que su bisabuelo pirata alla sido traicionado. Despues de irse el fantasma, ella tomó una decision.
La ventana estaba habierta, las cortinas volaban por los aires y entrando por esa ventana estaba la audaz Anais.
Recordaba lo dicho por el fantasma: "en ese cofre estan las joyas de mi esposa Josefina"
Lo sacó del ropero el cofre, vio que Eliza se despertaba y entraba por la puerta el papá de Eliza.
-Pero si eres tu Josefina. ¿Qué haces?- dijo el padre
-Llevandome lo que es mío
- Llevatelo no quiero verlo hace tiempo quería venderlo pero no lo hice, esta maldecido por tu bisabuelo.
- mmmm... Bien me lo llevo. Y recuerden una vez fui Josefina la pirata. Pero sera mi único botín.