Mientras Estados Unidos y Europa avanzan con cautela en ensayos clínicos, China acelera hacia la comercialización de los implantes cerebrales.
China se ha convertido en la primera nación en autorizar el uso comercial de un implante cerebral destinado a personas con parálisis, marcando un hito en la neurotecnología. El dispositivo, llamado Neo y desarrollado por Neuracle Medical Technology, traduce pensamientos en movimientos de una mano robótica, devolviendo autonomía a quienes sufren lesiones en el cuello o la médula espinal. Tras 18 meses de pruebas sin efectos adversos, la Administración Nacional de Productos Médicos de China aprobó su uso para pacientes entre 19 y 60 años, situando al país por delante de proyectos occidentales como Neuralink, que aún enfrentan obstáculos regulatorios.
Este avance se enmarca en una estrategia nacional más amplia: un plan político filtrado que describe 17 pasos para que China lidere la industria de las interfaces cerebro‑computadora en apenas cinco años. La hoja de ruta incluye la producción masiva de dispositivos no invasivos y su aplicación en sectores de alto riesgo como la energía nuclear y la minería. Aunque el objetivo inmediato es mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad, el movimiento refleja la intención de China de dominar un campo tecnológico que podría transformar la comunicación, la productividad y la seguridad industrial a nivel global.
China aprueba el uso de chips cerebrales y es solo el comienzo de un plan para dominar la industria
Mientras Estados Unidos y Europa avanzan con cautela en ensayos clínicos, China acelera hacia la comercialización de los implantes cerebrales.