Subí al micro y encontré asiento rapidito. Todo iba de lo más bien cuando al tocarme el bolsillo donde llevaba los billetes grandes éstos no estaban. Mi primera reacción fue buscar debajo mío, debajo del asiento, el pasillo a la puerta de subida. Luego a encontrar al sospechoso que recogió la plata y se la encaletó. Put! Madr! habían dos a los que les clavé mirada asesina. tenían cara de choro, ësos seguro que fueron los desgraciados de mierd.
Una amargura increíble, el día entero se me arruinó. Haber perdido el dinero y no poder enfrentar a esos sospechosos de mierd del micro. Pasé un día terrible.
Al regresar a casa encontré el dinero sobre la mesa, y en la casa me dijeron que yo lo había dejado allí.
Conchasumadr.