rickycardo1
Miembro de plata
PERO construccion propia.
COSTOS militares obligados por trompetas pero no a 5% d PBI.
El programa de submarinos S-80 Plus de España, desarrollado por Navantia, ha sufrido un sobrecoste superior a los 1.500 millones de euros, elevando el presupuesto total a más de 4.300 millones para cuatro unidades. El proyecto enfrentó graves problemas de diseño (sobrepeso y riesgo de no poder salir a flote), lo que provocó más de una década de retrasos y un aumento del 70% en el presupuesto inicia.
Puntos Clave del Programa S-80:
www.lavanguardia.com
El Isaac Peral, el flamante submarino S-81 de la Armada española, zarpó a principios de febrero para integrarse en la operación de vigilancia marítima Noble Shield de la OTAN en el Mediterráneo. Cuatro días después, regresaba de urgencia a Cartagena.
Navegando a poca profundidad y con mar gruesa, la tripulación oyó un estruendo. Planchas metálicas de gran tamaño –algunas, de casi una tonelada– se desprendían del casco. Al emerger, comprobaron que el submarino había perdido la superestructura de acero en la proa. Las piezas arrancadas golpearon la vela y la abollaron en varios puntos.
Podría haber sido mucho peor. Ninguna impactó contra el snorkel , el tubo que permite la entrada de aire a los motores. De haberlo hecho, el daño habría podido provocar una vía de agua. El incidente obligó a interrumpir la misión. El buque fue trasladado al astillero para una reparación urgente, para la que se utilizaron planchas del S-83, ya que las del S-82 ya estaban taladradas. No pudo volver a la mar hasta diez días después.
El submarino 'Isaac Peral'Infografía
El episodio –que no trascendió– contrasta con el relato que ha acompañado al submarino desde su botadura, presentado como el mayor orgullo tecnológico de la Armada. En noviembre del 2023, cuando Navantia entregó el buque, el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro, celebró un “día ilusionante” y un “hito” para la modernización naval. La ministra de Defensa, Margarita Robles, habló de “un paso de gigante” y un motivo de orgullo nacional.
El S-81 no es un submarino más. Es el primero diseñado y construido íntegramente en España. El símbolo de una apuesta por la soberanía tecnológica en un arma clave para la disuasión naval. La serie tendrá cuatro unidades: al Isaac Peral le seguirán el S-82 Narciso Monturiol (previsto para 2026), el S-83 Cosme García (2028) y el S-84 Mateo García de los Reyes (2030). Solo once países en el mundo disponen de submarinos de guerra.
Pero tras esa imagen de éxito, la realidad operativa ha sido mucho más accidentada. El percance en la misión de vigilancia de la OTAN no es un caso aislado. Según fuentes conocedoras del programa, en los últimos meses se han acumulado incidencias en múltiples sistemas: en las válvulas de casco (con posibles problemas de diseño o materiales), el soplado de lastre líquido, la hidráulica que acciona timones de dirección y profundidad, la refrigeración de sistemas o el snorkel . También se han detectado fallos en escotillas y la propulsión, aunque con menor nivel de riesgo.
El buque ha encadenado reparaciones. Y, según estas fuentes, desde su entrega ha pasado más tiempo en el taller que en el mar.
Uno de los puntos más sensibles afecta al sistema de combate. En los últimos meses, el S-81 ha realizado una decena de ejercicios de lanzamiento de torpedos en aguas de Canarias o Almería. Ninguno ha dado en el blanco, afirman las mismas fuentes.
El submarino emplea el torpedo pesado DM2A4, de fabricación alemana y con sistema de gestión de la estadounidense Lockheed Martin. Las causas de los fallos no están claras. Podrían deberse al prolongado almacenamiento de los torpedos –adquiridos hace más de una década, antes de que el submarino estuviera operativo– o a problemas de integración entre sistemas.
El Ministerio de Defensa reconoce incidencias, pero las enmarca dentro de la normalidad en un programa de esta complejidad. “Las incidencias fueron detectadas a lo largo de las distintas fases (…) y se han ido corrigiendo conforme a los procedimientos establecidos”, señala en un correo remitido a La Vanguardi
COSTOS militares obligados por trompetas pero no a 5% d PBI.
El programa de submarinos S-80 Plus de España, desarrollado por Navantia, ha sufrido un sobrecoste superior a los 1.500 millones de euros, elevando el presupuesto total a más de 4.300 millones para cuatro unidades. El proyecto enfrentó graves problemas de diseño (sobrepeso y riesgo de no poder salir a flote), lo que provocó más de una década de retrasos y un aumento del 70% en el presupuesto inicia.
Puntos Clave del Programa S-80:
- Sobrecoste y Precio: El coste inicial estimado de unos 2.135 millones de euros se disparó hasta alcanzar los 4.339 millones de euros en 2026.
- Problemas Técnicos: Un error de cálculo en 2013 provocó que el submarino tuviera un sobrepeso de casi 100 toneladas, lo que ponía en riesgo la flotabilidad y obligó a alargar el diseño.
- Retrasos: El proyecto acumuló más de una década de retrasos, con la entrega del primer submarino (S-81 Isaac Peral) produciéndose años después de lo previsto.
- Situación Actual: A pesar de los problemas, el S-81 está operativo. El programa busca posicionar a España con capacidad propia de diseño de submarinos, aunque el costo por unidad ha superado los mil millones.
- Tecnología AIP: El sistema de propulsión independiente del aire (AIP), diseñado para aumentar la autonomía submarina, fue un reto tecnológico significativo en el desarrollo.
El fiasco del ‘supersubmarino’ español: torpedos que fallan, daños en misiones de la OTAN y más horas en el taller que en el mar
Defensa admite incidencias, pero las enmarca dentro de la normalidad en un programa tan complejo
El Isaac Peral, el flamante submarino S-81 de la Armada española, zarpó a principios de febrero para integrarse en la operación de vigilancia marítima Noble Shield de la OTAN en el Mediterráneo. Cuatro días después, regresaba de urgencia a Cartagena.
Navegando a poca profundidad y con mar gruesa, la tripulación oyó un estruendo. Planchas metálicas de gran tamaño –algunas, de casi una tonelada– se desprendían del casco. Al emerger, comprobaron que el submarino había perdido la superestructura de acero en la proa. Las piezas arrancadas golpearon la vela y la abollaron en varios puntos.
Podría haber sido mucho peor. Ninguna impactó contra el snorkel , el tubo que permite la entrada de aire a los motores. De haberlo hecho, el daño habría podido provocar una vía de agua. El incidente obligó a interrumpir la misión. El buque fue trasladado al astillero para una reparación urgente, para la que se utilizaron planchas del S-83, ya que las del S-82 ya estaban taladradas. No pudo volver a la mar hasta diez días después.
El submarino 'Isaac Peral'Infografía
El episodio –que no trascendió– contrasta con el relato que ha acompañado al submarino desde su botadura, presentado como el mayor orgullo tecnológico de la Armada. En noviembre del 2023, cuando Navantia entregó el buque, el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro, celebró un “día ilusionante” y un “hito” para la modernización naval. La ministra de Defensa, Margarita Robles, habló de “un paso de gigante” y un motivo de orgullo nacional.
El S-81 no es un submarino más. Es el primero diseñado y construido íntegramente en España. El símbolo de una apuesta por la soberanía tecnológica en un arma clave para la disuasión naval. La serie tendrá cuatro unidades: al Isaac Peral le seguirán el S-82 Narciso Monturiol (previsto para 2026), el S-83 Cosme García (2028) y el S-84 Mateo García de los Reyes (2030). Solo once países en el mundo disponen de submarinos de guerra.
Pero tras esa imagen de éxito, la realidad operativa ha sido mucho más accidentada. El percance en la misión de vigilancia de la OTAN no es un caso aislado. Según fuentes conocedoras del programa, en los últimos meses se han acumulado incidencias en múltiples sistemas: en las válvulas de casco (con posibles problemas de diseño o materiales), el soplado de lastre líquido, la hidráulica que acciona timones de dirección y profundidad, la refrigeración de sistemas o el snorkel . También se han detectado fallos en escotillas y la propulsión, aunque con menor nivel de riesgo.
El buque ha encadenado reparaciones. Y, según estas fuentes, desde su entrega ha pasado más tiempo en el taller que en el mar.
Se han realizado una decena de ejercicios de lanzamiento de torpedos; ninguno dio en el blanco, según fuentes conocedoras
Uno de los puntos más sensibles afecta al sistema de combate. En los últimos meses, el S-81 ha realizado una decena de ejercicios de lanzamiento de torpedos en aguas de Canarias o Almería. Ninguno ha dado en el blanco, afirman las mismas fuentes.
El submarino emplea el torpedo pesado DM2A4, de fabricación alemana y con sistema de gestión de la estadounidense Lockheed Martin. Las causas de los fallos no están claras. Podrían deberse al prolongado almacenamiento de los torpedos –adquiridos hace más de una década, antes de que el submarino estuviera operativo– o a problemas de integración entre sistemas.
Las incidencias fueron detectadas a lo largo de las distintas fases (…) y se han ido corrigiendo”, afirma Defensa
El Ministerio de Defensa reconoce incidencias, pero las enmarca dentro de la normalidad en un programa de esta complejidad. “Las incidencias fueron detectadas a lo largo de las distintas fases (…) y se han ido corrigiendo conforme a los procedimientos establecidos”, señala en un correo remitido a La Vanguardi

, solo es una comunicacion neutral de 80% de sobrecostos, esta muy bien tener tecnologia propia , por eso IRAN se salvo, aca solo se fabrica barquitos simples y ni un motor hacen, no hay valor agregado. Espero no le hagan caso rata naranja no suban mucho su gasto militar, solo 2.3% No 5%., eso lleva al mundo al hambre., es tecnologia para destruir.