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Miembro de plata
Si perdian incluso su familia amenazada. años 1980s a 2000
Bien que Bush eliminino con eeuu a esas semillas de maldad, y ahora su SELECCION clasifico sin torturas.
Tipos de tortura documentados
Tras la caída del régimen en 2003, múltiples futbolistas internacionales (como Habib Jaafer, Abbas Rahim y el capitán Laith Hussein) rompieron el silencio y denunciaron las atrocidades ante medios internacionales como The New York Times y el diario MARCA: [1, 2, 3]
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dam Hussein nunca vio en el fútbol un arma política de primera magnitud. Sí hubo excepciones. En 1984, cuando la guerra con Irán se convirtió en una cadena de derrotas del ejército iraquí, Hussein Kamil, suegro del dictador, obligó a la Federación a que el equipo del Ejército fuera campeón de Liga a toda costa. Era una cuestión de moral nacional. Hubo partidos imposibles, prolongaciones de más de media hora, árbitros amenazados en pleno juego… El campeón estaba decidido de antemano.LPara Sadam, el fútbol era algo residual. Para su hijo Uday, no. Para él era una cuestión de vida o muerte.
Responsable del deporte del país y presidente del Comité Olímpico, convirtió el fútbol en un territorio de terror. Durante décadas, los deportistas iraquíes vivieron bajo su brutalidad. Una derrota se pagaba con palizas, azotes en las plantas de los pies, heridas infectadas con arena, cárceles diminutas…
Los sótanos del Comité Olímpico se transformaron en una sala de torturas. Muchas veces con Uday como testigo. O como ejecutor.
En 2003, Abbas Rahim Zair, una de las grandes figuras del fútbol iraquí en aquellos años, denunció lo que habían sufrido. Fallar un gol claro, un penalti o no jugar como quería el jefe podía tener consecuencias extremas. Incluso la orden de amputar las piernas.
Bien que Bush eliminino con eeuu a esas semillas de maldad, y ahora su SELECCION clasifico sin torturas.
Tipos de tortura documentados
Tras la caída del régimen en 2003, múltiples futbolistas internacionales (como Habib Jaafer, Abbas Rahim y el capitán Laith Hussein) rompieron el silencio y denunciaron las atrocidades ante medios internacionales como The New York Times y el diario MARCA: [1, 2, 3]
- Azotes y palizas: Los jugadores eran desnudados y golpeados con cables eléctricos en la espalda o azotados repetidamente en las plantas de los pies (falanga). [1, 2, 3]
- Prisión arbitraria: Eran encerrados en cárceles militares o en el campo de prisioneros de Al-Radwaniya durante semanas. [1, 2]
- Humillación pública: Uday obligaba a los jugadores a raparse la cabeza por completo para avergonzarlos en público tras perder. [1]
- Tortura psicológica: Se les amenazaba con amputarles las piernas, prohibirles ver a sus familias o hacer explotar el avión del equipo si eran derrotados, especialmente si el rival era Irán. [1]
Fútbol y horror en el Irak de Sadam
Responsable del deporte del país y presidente del Comité Olímpico, convirtió el fútbol en un territorio de terror. Durante décadas, los deportistas iraquíes vivieron bajo su brutalidad. Una derrota se pagaba con palizas, azotes en las plantas de los pies, heridas infectadas con arena, cárceles diminutas…
Los sótanos del Comité Olímpico se transformaron en una sala de torturas. Muchas veces con Uday como testigo. O como ejecutor.
En 2003, Abbas Rahim Zair, una de las grandes figuras del fútbol iraquí en aquellos años, denunció lo que habían sufrido. Fallar un gol claro, un penalti o no jugar como quería el jefe podía tener consecuencias extremas. Incluso la orden de amputar las piernas.