Braun
Miembro de plata
El día que celebré que expectoraran a ese truhán llamado pedro Castillo luego de su golpe fallido, no celebraba la coronación de Dina Boluarte como su sucesora y menos la fotografía ridícula de un Congreso que se creía triunfador posando delante de los escombros políticos del sombrero a un hombre pegado. Esta gente -tan miserable como para "contratar" asesores a precio de ganga con los fondos del estado- se encontró con un cargo que les quedó obscenamente grande. Siempre lo vimos , siempre supimos que los tres "partidos" que obtuvieron la máxima votación congresal -y también los otros tres que les siguieron- eran un homenaje a la imbecilidad moral, al pésimo sistema de elección congresal y a la poca voluntad de reformas políticas, más allá de la demagoga reforma vizcarrista de la no reelección congresal que acabó arrojándonos la peor generación parlamentaria de la historia: desde ultraconservadores falsos patrioteros hasta senderistas confesos que debieron estar en un penal, o por lo menos en la memoria de quienes no deberíamos elegir.
Son estos, enemigos antes, los que coexisten hoy en la promiscuidad para mantenerse en el cargo y para aprobar toda clase de contrasentidos que no hacen más que atrasarnos veinte años en cuestiones de institucionalidad. ¿Qué diferencia hay entre un perulibrista y un derechista bruto? Ninguna, una monserga en donde apelan al pueblo y a que su discurso coincide con la urgencia de los necesitados, del mercado, de la moral, de los colectiiveros, de los vendedores de huevos de codorniz o de lo que se les ocurra a estos sujetos hoy aliados contra la sensatez.
No. Los congresistas de oposición nunca fueron más inteligentes que Castillo, se diría que eran la coartada para que este permanezca con una relativa alta aprobación, a tal punto que no pudieron censurarle un solo gabinete por propia cuenta, no lograron una sola victoria para sí mismos. Por el contrario, fortalecieron al burro ensombrerado con acusaciones ridículas como la supuesta traición a la patria. Risas.
Felizmente, Castillo tuvo su suicidio, asistido por sus compinches Aníbal Torres y Betssy Chávez. Demos gracias a este par de megalómanos que hoy el proyecto chavista no va más, que la whipala no flamea, que Evo no consolidó el Anschluss y que, aunque jodidos con este gobierno de brutos (habla Otárola) y de pedidos congresales a la carta, pudo haber sido peor.
la inteligencia, sea el sistema de investigación policial-militar y la inteligencia en el estricto sentido, han estado ausentes en estos 5 meses de gestión Boluarte-Congreso, por este motivo la relación entre procesados por los delitos de atentados contra los bienes públicos y privados y los muertos en las protestas es absurdamente desproporcionada. Y es que es todo lo que tienen para ofrecernos los acuñas, los montoyas, las suseles y los bermejos... y pronto los antauros, los vizcarras y demás pelagatos en formación.
La derecha peruana no es mejor que su izquierda. De hecho, lo único que me conminó a votar por Keiko fue la evidente implantación de un modelo a lo Daniel Ortega en el mediano plazo, vía el binomio Castillo y Cerrón. Eso sí, sabía muy bien lo que se nos venía con los australopitecos de toda la vida, con los que no movieron un dedo por los abusos de Repsol, ni la leche adulterada, ni las reformas políticas, entre otras hierbas.
Son estos, enemigos antes, los que coexisten hoy en la promiscuidad para mantenerse en el cargo y para aprobar toda clase de contrasentidos que no hacen más que atrasarnos veinte años en cuestiones de institucionalidad. ¿Qué diferencia hay entre un perulibrista y un derechista bruto? Ninguna, una monserga en donde apelan al pueblo y a que su discurso coincide con la urgencia de los necesitados, del mercado, de la moral, de los colectiiveros, de los vendedores de huevos de codorniz o de lo que se les ocurra a estos sujetos hoy aliados contra la sensatez.
No. Los congresistas de oposición nunca fueron más inteligentes que Castillo, se diría que eran la coartada para que este permanezca con una relativa alta aprobación, a tal punto que no pudieron censurarle un solo gabinete por propia cuenta, no lograron una sola victoria para sí mismos. Por el contrario, fortalecieron al burro ensombrerado con acusaciones ridículas como la supuesta traición a la patria. Risas.
Felizmente, Castillo tuvo su suicidio, asistido por sus compinches Aníbal Torres y Betssy Chávez. Demos gracias a este par de megalómanos que hoy el proyecto chavista no va más, que la whipala no flamea, que Evo no consolidó el Anschluss y que, aunque jodidos con este gobierno de brutos (habla Otárola) y de pedidos congresales a la carta, pudo haber sido peor.
la inteligencia, sea el sistema de investigación policial-militar y la inteligencia en el estricto sentido, han estado ausentes en estos 5 meses de gestión Boluarte-Congreso, por este motivo la relación entre procesados por los delitos de atentados contra los bienes públicos y privados y los muertos en las protestas es absurdamente desproporcionada. Y es que es todo lo que tienen para ofrecernos los acuñas, los montoyas, las suseles y los bermejos... y pronto los antauros, los vizcarras y demás pelagatos en formación.
La derecha peruana no es mejor que su izquierda. De hecho, lo único que me conminó a votar por Keiko fue la evidente implantación de un modelo a lo Daniel Ortega en el mediano plazo, vía el binomio Castillo y Cerrón. Eso sí, sabía muy bien lo que se nos venía con los australopitecos de toda la vida, con los que no movieron un dedo por los abusos de Repsol, ni la leche adulterada, ni las reformas políticas, entre otras hierbas.



Los tres son la misma cagada.