Blazer27
Miembro de bronce
Dynamo de Soda salió oficialmente en Argentina el 1 de Octubre de 1992. Recuerdo que compré ese casette original, el formato de moda en los 90, al poco tiempo de haber salido cuando aún habían tiendas de discos en Colmena. Y justo cuando estaba volviendo a comprar algo apareció un tío quejandose de que su casatte de Dynamo sonaba mal. Yo aunque no tenía ni idea de todos los detalles de producción que conozco ahora, sabía que ese era "el sonido" de la obra. Y el tío queriendo que le cambien el casette mientras el vendedor le aseguraba que así era el sonido. Hahaha.
Una de mis canciones predilectas de este trabajo es En Remolinos. Se dice que Gustavo y sus amigos se pasaron meses escuchando el Loveless de My Bloody Valentine, el manifiesto definitivo del shoegaze para adaptar el fundamento técnico a su estilo pop latino con trazos sintéticos y electrónicos. Mientras en el Perú Arena Hash sacaba El rey del Hahaha, Miki Gonzalez la rompía con Akundún, Maná sonaba con Rayando el Sol y Vilma Palma tocaba La Pachanga, el público no estaba aun preparado para apreciar un trabajo adelantado 10, 15 años a toda sudamérica.
Una de las técnicas que Gustavo Cerati aprendió a usar fue la del Reverse Reverb.
La reverberación inversa se obtiene cuando el eco del sonido aparece antes que el ataque. Esto produce un efecto ascendente que va del silencio hasta el momento en el que, para este caso, Cerati golpeaba la cuerda de la guitarra con su púa.
El proceso hecho a la antigua era tedioso. Se tomaba la cinta donde se grababa la guitarra y se la ponía al revés para que sonara invertido, luego se le aplicaba una cantidad brutal de reverb y se grababa el efecto. Luego se regresaba la cinta a su posición original y la reverberación que sonaba normal con la cinta al revés, ahora sonaba al revés con la cinta en su posición real y le daba el efecto ascendente propio del shoegaze.
Pero Cerati antes que nada, era como le describió Charlie García, un arquitecto del sonido. Y lo que hizo fue técnicamente mas complejo. Esa transición de Cerati, de ser el típico "guitar hero" tocando con maestría solos técnicamente perfectos a ser un "diseñador de atmósferas" en donde la guitarra se convierte en una creadora de paisajes, de transiciones y de sensaciones sonoras es lo que establece a Cerati como uno de los músicos mas creativos, sensibles y adelantados en latinoamerica.
En Remolinos, Cerati no aplica la Reverse Reverb clásico sino que usa una serie de técnicas híbridas usando procesasores en Rack de vanguardia para la época: el Eventide H3000, el Alesis QuadraVerb, el Yamaha SPX90 y el Lexicon, algunas de ellas incluyendo algoritmos que simulaban el Reverse Reverb.
1 El Eventide Harmonizer que Cerati programó, lo usó aplicando un ajuste de Multi-Pitch Shifting configurado con múltiples octavas agudas paralelas. Cerati tocaba un acorde de 3 notas y el aparato lanzaba infinitos armónicos brillantes hacia el fondo del espectro sonoro.
2 Pared de delays modulados y Eco Stereo, este truco hacía que la señal de la guitarra pasara por delays configurados en "feedbacks" al máximo y paneados de izquierda a derecha. Al ser dirigidas a la distorsión del pedal ProCo RAT creaba un zumbido continuo y denso, un colchón ruidoso moviéndose de izquierda a derecha que emulaba la sensación líquida del movimiento del agua.
3 Capas de guitarras dobladas (overdubbing) Cerati no grabó una sola guitarra, grabó la misma base rítmica múltiples veces superponiéndolas en capas (layers) diferenciadas por sutiles variaciones rítmicas y con acordes poco convencionales. Esto cancelaba los picos agresivos de la distorsión y convertía el sonido en una pared sónica suave y celestial.
En Remolinos logra en efecto, alcanzar el objetivo del estilo shoegaze que tanto había estudiado Cerati. Convertir la violencia de la distorsión ruidosa de la guitarra en una textura atmosférica y flotante.
Muchos de estos trucos están ahora disponibles gracias a DAW's como Logic o Ableton pero aunque Gustavo Cerati ya era desde antes del 2010 un entusiasta usuario de Ableton, solo cabe preguntarse que hubiera podido hacer si tendría toda esta tecnología en sus manos. Tanta tecnología que muchas veces produce una parálisis creativa por exceso de recursos y considerando la época en que Cerati grabó Dynamo, el 92, época del Fujishock para los peruanos, cuando se dependía de cacharros analógicos carísimos para la época como el Eventide Harmonizer que te daba una limitada cantidad de opciones a diferencia de los plugins digitales.. ahora todo eso Cerati lo haría en una sola tarde dandole clics al mouse.
Una de mis canciones predilectas de este trabajo es En Remolinos. Se dice que Gustavo y sus amigos se pasaron meses escuchando el Loveless de My Bloody Valentine, el manifiesto definitivo del shoegaze para adaptar el fundamento técnico a su estilo pop latino con trazos sintéticos y electrónicos. Mientras en el Perú Arena Hash sacaba El rey del Hahaha, Miki Gonzalez la rompía con Akundún, Maná sonaba con Rayando el Sol y Vilma Palma tocaba La Pachanga, el público no estaba aun preparado para apreciar un trabajo adelantado 10, 15 años a toda sudamérica.
Una de las técnicas que Gustavo Cerati aprendió a usar fue la del Reverse Reverb.
La reverberación inversa se obtiene cuando el eco del sonido aparece antes que el ataque. Esto produce un efecto ascendente que va del silencio hasta el momento en el que, para este caso, Cerati golpeaba la cuerda de la guitarra con su púa.
El proceso hecho a la antigua era tedioso. Se tomaba la cinta donde se grababa la guitarra y se la ponía al revés para que sonara invertido, luego se le aplicaba una cantidad brutal de reverb y se grababa el efecto. Luego se regresaba la cinta a su posición original y la reverberación que sonaba normal con la cinta al revés, ahora sonaba al revés con la cinta en su posición real y le daba el efecto ascendente propio del shoegaze.
Pero Cerati antes que nada, era como le describió Charlie García, un arquitecto del sonido. Y lo que hizo fue técnicamente mas complejo. Esa transición de Cerati, de ser el típico "guitar hero" tocando con maestría solos técnicamente perfectos a ser un "diseñador de atmósferas" en donde la guitarra se convierte en una creadora de paisajes, de transiciones y de sensaciones sonoras es lo que establece a Cerati como uno de los músicos mas creativos, sensibles y adelantados en latinoamerica.
En Remolinos, Cerati no aplica la Reverse Reverb clásico sino que usa una serie de técnicas híbridas usando procesasores en Rack de vanguardia para la época: el Eventide H3000, el Alesis QuadraVerb, el Yamaha SPX90 y el Lexicon, algunas de ellas incluyendo algoritmos que simulaban el Reverse Reverb.
1 El Eventide Harmonizer que Cerati programó, lo usó aplicando un ajuste de Multi-Pitch Shifting configurado con múltiples octavas agudas paralelas. Cerati tocaba un acorde de 3 notas y el aparato lanzaba infinitos armónicos brillantes hacia el fondo del espectro sonoro.
2 Pared de delays modulados y Eco Stereo, este truco hacía que la señal de la guitarra pasara por delays configurados en "feedbacks" al máximo y paneados de izquierda a derecha. Al ser dirigidas a la distorsión del pedal ProCo RAT creaba un zumbido continuo y denso, un colchón ruidoso moviéndose de izquierda a derecha que emulaba la sensación líquida del movimiento del agua.
3 Capas de guitarras dobladas (overdubbing) Cerati no grabó una sola guitarra, grabó la misma base rítmica múltiples veces superponiéndolas en capas (layers) diferenciadas por sutiles variaciones rítmicas y con acordes poco convencionales. Esto cancelaba los picos agresivos de la distorsión y convertía el sonido en una pared sónica suave y celestial.
En Remolinos logra en efecto, alcanzar el objetivo del estilo shoegaze que tanto había estudiado Cerati. Convertir la violencia de la distorsión ruidosa de la guitarra en una textura atmosférica y flotante.
Muchos de estos trucos están ahora disponibles gracias a DAW's como Logic o Ableton pero aunque Gustavo Cerati ya era desde antes del 2010 un entusiasta usuario de Ableton, solo cabe preguntarse que hubiera podido hacer si tendría toda esta tecnología en sus manos. Tanta tecnología que muchas veces produce una parálisis creativa por exceso de recursos y considerando la época en que Cerati grabó Dynamo, el 92, época del Fujishock para los peruanos, cuando se dependía de cacharros analógicos carísimos para la época como el Eventide Harmonizer que te daba una limitada cantidad de opciones a diferencia de los plugins digitales.. ahora todo eso Cerati lo haría en una sola tarde dandole clics al mouse.