Vikingo Harald Hadrada gran mercenario y comerciante

rickycardo1

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No fue tan brutal como los que mataban a montones


El rey Harald Sigurdsson de Noruega, recordado como Hardrada, que significa «gobernante duro», fue un antihéroe complejo, fiero y, en última instancia, condenado al fracaso. Si las innumerables sagas y relatos antiguos sobre él son ciertos, fue uno de los grandes vikingos dignos de series épicas como Juego de Tronos o Vikingos . Hijo marginado de un rey insignificante, ascendió hasta amasar una fortuna, cortejar a una emperatriz, casarse con una princesa y forjar un reino gracias a la fuerza de su espada.
Harald dejó su huella en la historia a los 15 años, cuando luchó junto a su hermanastro mayor, el rey Olaf II (más tarde San Olaf), contra los daneses leales a Canuto el Grande en la batalla de Stiklestad en 1030. El día terminó en derrota y, para Olaf, en la muerte.

Según el poeta islandés Snorri Sturluson, la batalla tuvo lugar en parte bajo un eclipse solar total; una lucha nocturna en pleno día. Los paganos quizás creían que el hueco en el cielo era Odín, el dios tuerto, que observaba la batalla y elegía a los caídos para el Valhalla , mientras que los cristianos recordaban la oscuridad del mediodía durante la Crucifixión, mil años atrás. Los eclipses se han considerado tradicionalmente un mal presagio a lo largo de la historia, y en este caso no habría sido diferente. No solo murió Olaf, sino que Harald apenas logró escapar con vida de la batalla.

Perseguido y exiliado, se dice que Harald viajó a la Rus de Kiev y a la corte de Yaroslav, el Gran Príncipe de Kiev —un pariente lejano por matrimonio— donde se alistó como mercenario. Se cree que ascendió hasta convertirse en capitán al servicio de Yaroslav e incluso aspiró a casarse con su hija, la princesa Elisaveta, pero sin tierras ni riquezas no podía aspirar a ganar su mano.

Harald Hardrada: fechas y datos clave

Nacido: 1015
Falleció el 25 de septiembre de 1066 en la batalla de Stamford Bridge.
Reinó como rey de Noruega (1045-1066) e intentó reclamar los tronos de Dinamarca e Inglaterra.
Padres: Sigurd Syr, un jefe nórdico, y Estrid, quien también fue madre del rey Olaf III.
Apodos: Nacido como Harald Sigurdsson, recibió numerosos apodos, entre ellos el Quemador de Búlgaros, el Martillo de Dinamarca y el Rayo del Norte. Sin embargo, es más conocido como Hardrada, que significa «gobernante implacable».
Conocido por: Harald se convirtió en rey de Noruega en 1045, primero gobernando conjuntamente con su sobrino Magnus y luego en solitario a partir de 1047. Reclamó sin éxito el trono de Dinamarca y, en 1066, lideró una de las invasiones vikingas más famosas de Inglaterra. Su intento de hacerse con la corona terminó en la batalla de Stamford Bridge, cuando el rey Harold Godwinson lanzó un ataque sorpresa contra sus fuerzas y murió.



Harald Hardrada (Harald III Sigurdsson, 1015-1066) fue mucho más que un guerrero; su experiencia en el Imperio Bizantino le permitió introducir estrategias comerciales avanzadas en Noruega, consolidándose como un gran comerciante y gobernante económico. [1, 2]
Aspectos clave de Harald como comerciante y líder económico:
  • Riqueza del Este: Tras servir en la Guardia Varega en Constantinopla, Harald acumuló una inmensa fortuna que trajo consigo a Noruega.
  • Comercio Exterior: Durante su reinado (1046-1066), impulsó el comercio exterior, abriendo rutas y fomentando el intercambio de productos noruegos.
  • Economía Monetaria: Fomentó la instauración de una economía monetaria en Noruega, lo que ayudó a la estabilidad interna y al desarrollo económico del reino.
  • Control del Comercio: Al centralizar el poder, logró controlar las redes de comercio, lo que le permitió financiar sus ambiciones militares. [1, 2, 3, 4, 5]
Aunque conocido como el "último vikingo" y un rey guerrero, su habilidad para gestionar recursos y fomentar la economía fue fundamental para su época.

OTRA
La Brújula Verde







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Publicado enHistoria

Harald Hardrada, el rey noruego que fingió morir para tomar un castillo​



por Guillermo Carvajal6 Jul, 2016



Vidriera representado a Harald Hadrada / foto Colin Smith en Wikimedia Commons


En un capítulo de la famosa serie de televisión Vikingos vemos como Ragnar Lodbrok utiliza una ingeniosa estratagema para entrar en París: fingir estar a punto de morir y solicitar entierro cristiano en la catedral. Una vez dentro, Ragnar sale de su ataud para sorpresa de todos, y lo que ocurre después ya es spoiler.

Este episodio sucedió en realidad, a tenor de lo que cuentan las sagas vikingas, aunque su protagonista no fue Ragnar, sino el que luego sería rey de noruega Harald Hardrada (Harald III de Noruega). Tampoco ocurrió en París, más bien en un castillo de localización indeterminada, posiblemente en Sicilia o incluso en Asia Menor o Palestina, lugares todos ellos en los que Harald combatió para sí mismo o al servicio de otros.
BASTANTE TRAICIONERO
Es posiblemente durante esta campaña cuando Harald emplea la estratagema comentada al principio. Las sagas relatan como, tras tomar tres castillos, Harald asedia un cuarto. Este era el más grande de todos, y tan bien defendido que no había posibilidad de traspasar sus murallas. Entonces Harald cayó enfermo y se recluyó en su tienda, alejada del campamento, para que no le molestase el ruido de las armas.


Los señores del castillo, intuyendo que algo pasaba, envían espías a investigar. Cuando vuelven informan que el comandante de los sitiadores está tan enfermo que es inminente su muerte. Finalmente los varegos envían una embajada al castillo informando de la muerte de Harald, y solicitando que los sacerdotes le concedan ser enterrado en tierra sagrada dentro del castillo (para esa época el cristianismo ya había empezado a extenderse por Escandinavia, y Harald era cristiano).


En aquellos tiempos albergar el cuerpo de un gran soldado o señor solía suponer para los monasterios e iglesias que vendría acompañado de presentes y favores. De modo que finalmente aceptan y una gran procesión sale para recoger el ataud de Harald y llevarlo dentro del castillo. Los varegos cargan con él y, se unen a la procesión con sus mejores galas y estandartes.







Una vez dentro del castillo depositan el ataud en el suelo junto a las puertas, y bloquean estas con una viga para que no se puedan cerrar. Harald sale entonces del ataud y todo el ejército varego irrumpe en el castillo totalmente armado, matando a cualquiera que se pone por delante.


Dicen las sagas que de los habitantes del castillo nadie sobrevivió, y que el botín conseguido fue realmente enorme. Se sabe que Harald se hizo inmensamente rico durante el tiempo que estuvo al servicio de Bizancio, y que solía enviar cargamentos de oro al Rus de Kiev, donde Yaroslav se lo guardaba a buen recaudo.
 

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