rickycardo1
Miembro de plata
Bastante riesgo si caen. USABA su cripto llamada PETRO jeeje.
Un informe publicado por la casa de cambio chilena Latin American Money Spa indican que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, hizo uso del lanzamiento de la criptomoneda impulsada por su gobierno, el Petro, para obtener capital de dudosa procedencia.
La campaña de presión de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está extinguiendo la efímera recuperación económica del país, lo que ha llevado a muchos dentro de Venezuela a prepararse para otra crisis económica.
El endurecimiento de las sanciones estadounidenses este año ha hecho que la inflación vuelva a alcanzar los tres dígitos, ha provocado la caída libre de la moneda nacional, agravado los cortes de electricidad y ha llevado al gobierno, a las empresas y a los residentes a acumular dólares y recortar gastos.
Para los venezolanos de todo el espectro político, los crecientes signos de recesión económica reviven recuerdos de penurias que muchos esperaban haber dejado atrás.
En la última década, Venezuela atravesó la recesión más profunda de cualquier nación moderna fuera de una zona de guerra. Una combinación de políticas económicas desastrosas, corrupción y sanciones estadounidenses creó una hiperinflación prolongada, colapsó los servicios básicos, aumentó la desnutrición y llevó a millones de personas a emigrar para escapar de la pobreza extrema.
Maduro respondió con una combinación de represión política y una reforma económica de libre mercado. Esas medidas han estabilizado los precios, impulsado el crecimiento y hecho la vida más llevadera para la mayoría de los venezolanos, a costa de eliminar los últimos derechos democráticos que quedaban.
La decisión que tomó en julio el gobierno de Donald Trump de designar al gobierno de Maduro como cártel de la droga e iniciar una serie de medidas militares y económicas aparentemente destinadas a detener el flujo de drogas desde Venezuela está revirtiendo estos logros económicos.
Los economistas calculan que la tasa de inflación anual de Venezuela aumentará del 50 al 600 por ciento este año, y los precios podrían empezar a subir de manera exponencial, un escenario conocido como hiperinflación, en 2026. El país entrará en recesión el próximo año y se prevé que su economía se contraiga un tres por ciento, según el Fondo Monetario Internacional.
Estos signos de resistencia han llevado a algunos economistas y empresarios a afirmar que Maduro podría evitar que la inminente recesión se convierta en colapso. Otros expertos señalan que tiene un historial de capear crisis financieras.
“Si existe un país que demuestra que si colapsas su economía, no cambia de gobierno, ese es Venezuela”, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano que estudia las sanciones en la Universidad de Denver. “Cuando el país se empobrece, el gobierno no se debilita”.
Los actuales problemas económicos de Venezuela comenzaron con la decisión del gobierno de Trump de cambiar las normas que rigen las operaciones de las empresas petroleras occidentales en Venezuela.
Hasta marzo, el mayor productor privado de petróleo de Venezuela, Chevron, con sede en Estados Unidos, vendía el crudo de sus proyectos venezolanos a Estados Unidos y entregaba a los bancos privados locales la parte de los ingresos que correspondía a Venezuela en dólares. Estos bancos luego distribuían esos dólares a clientes corporativos, lo que les permitía pagar las importaciones e impulsar el crecimiento económico.
Un informe publicado por la casa de cambio chilena Latin American Money Spa indican que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, hizo uso del lanzamiento de la criptomoneda impulsada por su gobierno, el Petro, para obtener capital de dudosa procedencia.
La campaña de presión de Estados Unidos contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, está extinguiendo la efímera recuperación económica del país, lo que ha llevado a muchos dentro de Venezuela a prepararse para otra crisis económica.
El endurecimiento de las sanciones estadounidenses este año ha hecho que la inflación vuelva a alcanzar los tres dígitos, ha provocado la caída libre de la moneda nacional, agravado los cortes de electricidad y ha llevado al gobierno, a las empresas y a los residentes a acumular dólares y recortar gastos.
Para los venezolanos de todo el espectro político, los crecientes signos de recesión económica reviven recuerdos de penurias que muchos esperaban haber dejado atrás.
En la última década, Venezuela atravesó la recesión más profunda de cualquier nación moderna fuera de una zona de guerra. Una combinación de políticas económicas desastrosas, corrupción y sanciones estadounidenses creó una hiperinflación prolongada, colapsó los servicios básicos, aumentó la desnutrición y llevó a millones de personas a emigrar para escapar de la pobreza extrema.
Maduro respondió con una combinación de represión política y una reforma económica de libre mercado. Esas medidas han estabilizado los precios, impulsado el crecimiento y hecho la vida más llevadera para la mayoría de los venezolanos, a costa de eliminar los últimos derechos democráticos que quedaban.
La decisión que tomó en julio el gobierno de Donald Trump de designar al gobierno de Maduro como cártel de la droga e iniciar una serie de medidas militares y económicas aparentemente destinadas a detener el flujo de drogas desde Venezuela está revirtiendo estos logros económicos.
Los economistas calculan que la tasa de inflación anual de Venezuela aumentará del 50 al 600 por ciento este año, y los precios podrían empezar a subir de manera exponencial, un escenario conocido como hiperinflación, en 2026. El país entrará en recesión el próximo año y se prevé que su economía se contraiga un tres por ciento, según el Fondo Monetario Internacional.
Estos signos de resistencia han llevado a algunos economistas y empresarios a afirmar que Maduro podría evitar que la inminente recesión se convierta en colapso. Otros expertos señalan que tiene un historial de capear crisis financieras.
“Si existe un país que demuestra que si colapsas su economía, no cambia de gobierno, ese es Venezuela”, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano que estudia las sanciones en la Universidad de Denver. “Cuando el país se empobrece, el gobierno no se debilita”.
Los actuales problemas económicos de Venezuela comenzaron con la decisión del gobierno de Trump de cambiar las normas que rigen las operaciones de las empresas petroleras occidentales en Venezuela.
Hasta marzo, el mayor productor privado de petróleo de Venezuela, Chevron, con sede en Estados Unidos, vendía el crudo de sus proyectos venezolanos a Estados Unidos y entregaba a los bancos privados locales la parte de los ingresos que correspondía a Venezuela en dólares. Estos bancos luego distribuían esos dólares a clientes corporativos, lo que les permitía pagar las importaciones e impulsar el crecimiento económico.