Denegri está citando a Federico Fellini, quien estaba obsesionado con los culos.
En su libro La Nostalgia es un Error, el escritor español José Luis de Villalonga, que además es uno de los hombres más elegantes de España, cuenta que un día Fellini lo llevó a tomar desayuno a la casa de una bella cuarentona de piel blanquísima y hermoso pelo negro, que los recibió en su dormitorio, recostada en una enorme cama de dosel; las sábanas eran de encaje y de plata el servicio para el desayuno, que por lo abundante hubiese satisfecho a quince invitados.
Concluida la visita, Fellisi besó castamente la frente de la doña y, al llegar a la puerta, voltea y le dice: "Cara, mostramelo" ("Querida, muéstramelo").
Ella entonces abre las sábanas, se vuelve, se alza el camisón y muestra un culo precioso, "uno de los culos más bonitos que he visto en mi vida", dice Villalonga.
"Fellini se quedó contemplándolo, con su dedo pulgar entre los dientes, durante unos minutos que parecieron una eternidad. Finalmente, soltó un 'grazie, cara, a domani' ("gracias, querida, hasta mañana") y nos marchamos".
"Una giornata senza quel culo e una giornata senza sole". ("Una jornada sin aquel culo es una jornada sin Sol"). Ese fue el único comentario de Fellini; solamente dijo eso.
"Después me enteré -refiere Villalonga-, por una actriz que trabajó mucho con él, de que a Federico le gustan mucho los culos de las señoras. En lo que se refiere a la dama del desayuno, a veces acude todos los días a verla; otras, una vez por semana, pero nunca hace nada con ella. Se limita a esa contemplación de esteta que, según parece, le basta, ya que nunca le pone una mano encima".