En esas cosas soy comun y silvestre y me afecta como a los demás el llamado de la naturaleza. He ido a lugares alejado, he comido en comedores populares, he esperado bajo la lluvia, todo por una mujer o mejor dicho por algunas mujeres.
El asunto de ir con prostitutas es como lo de los juegos mecánicos que también evito, no porque me afecten mucho el mareo o los movimientos de esas máquinas sino que no les tengo confianza a su construcción y mantenimiento, especialmente en Perú. Lo mismo con las prostitutas, no juzgo su actividad y tampoco a los que acuden con ellas pero me parece un riesgo que no compensa los beneficios.