Como una de las figuras más importantes de la historia de los medios de comunicación, dirigió un vasto imperio de canales de cable dedicados a las noticias, los deportes y el entretenimiento.
Ted Turner, uno de los empresarios más influyentes en la historia de los medios, murió a los 87 años en su residencia en Florida. Fundador de CNN en 1980, revolucionó la manera en que se consumían las noticias al instaurar el ciclo informativo continuo de 24 horas, transformando el periodismo televisivo y marcando un antes y un después en la cobertura de eventos globales como la caída del Muro de Berlín y la Guerra del Golfo.
El Sr. Turner y su esposa en aquel entonces, Jane Fonda, en un partido de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional entre los Braves y los Cardinals en 1996. Se casaron en 1991 y se divorciaron en 2001.
Además de CNN, Turner creó canales como TNT, TBS, Cartoon Network y Turner Classic Movies, consolidando un imperio mediático que redefinió la televisión por cable. Su audacia empresarial lo llevó a arriesgarse en adquisiciones multimillonarias, como la compra de la biblioteca de MGM, y a fusionar Turner Broadcasting con Time Warner en 1996, convirtiéndose en una figura clave en la expansión de la industria mediática.
Su vida personal fue tan intensa como su carrera: dueño de los Atlanta Braves, ganador de la Copa América de vela en 1977, y protagonista de matrimonios mediáticos como el que mantuvo con Jane Fonda. Turner también destacó por su filantropía, donando mil millones de dólares a la ONU y dedicando vastas extensiones de tierras a la conservación ambiental. Su legado combina innovación, polémica y un impacto duradero en la forma en que el mundo entiende y consume las noticias.
Irrumpió en mi vida como un pirata de lo más apuesto, profundamente romántico y aventurero, y desde entonces mi vida nunca volvió a ser la misma. Me necesitaba. Nadie me había hecho sentir nunca que me necesitaba, y no se trataba de un ser humano cualquiera, sino del creador de la CNN y de Turner Classic Movies, que había ganado la Copa América como el mejor regatista del mundo. Tenía una vida apasionante, una mente brillante y un sentido del humor desbordante.
También sabía cuidar de mí. Eso también era nuevo. Que te necesiten y te cuiden al mismo tiempo es transformador. Ted Turner me ayudó a creer en mí misma. Me dio confianza. Creo que yo hice lo mismo por él, pero para eso se cría a las mujeres. Se supone que los hombres como Ted no deben expresar necesidad ni vulnerabilidad. Esa era la mayor fortaleza de Ted, creo.
También me enseñó más que cualquier otra persona o clase en la escuela, sobre todo acerca de la naturaleza y la vida silvestre, la caza y la pesca (los cazadores y pescadores que respetan la ley son los mejores ecologistas), pero también sobre negocios y estrategia. Ted era sumamente estratégico. Probablemente era algo innato, pero estudió los clásicos en la universidad, conocía a la perfección la Guerra del Peloponeso y las estrategias utilizadas por Alejandro Magno e incluso por Gengis Kan. Y navegar en grandes barcos, como hacía él, afino aún más esos talentos estratégicos que luego aplicó a sus negocios con gran éxito. Sin duda, era capaz de ver más allá.
Junto a Katharine Hepburn, Ted era la persona más competitiva que he conocido jamás, y era fascinante ser testigo de ello. Ya fuera por ver quién había hecho más bajadas de esquí al final del día, por las hectáreas de terreno que poseía (aunque «cuidaba» sería la palabra más adecuada para describir su relación con la tierra), quién tenía más miles de millones, en cuántos países se había acostado con su antigua amante y si yo podía igualar eso, todo era un reto. Ted era un reto, pero yo siempre he estado dispuesta a afrontar retos, y con Ted casi siempre merecía la pena.
Como dijo nuestro amigo Ron Olson: «Ted fue un gran maestro, a menudo predicando con el ejemplo. Nos animaba a pensar en grande (una vez me pidió que redactara una resolución para que la ONU y el Congreso de los Estados Unidos prohibieran todas las armas nucleares; y así lo hice) y a actuar en lo pequeño (desde que conocí a Ted, hace veinte años, yo también recojo basura en mis paseos)».
Quería a Ted con todo mi corazón. Ahora lo veo en el cielo con toda la fauna que ayudó a salvar de la extinción: los hurones de patas negras, los perritos de las praderas, los borregos cimarrones, el lobo gris mexicano, la manada de lobos de Yellowstone, los bisontes, el pájaro carpintero de cresta roja y tantos más; todos ellos se han reunido a las puertas del cielo para aplaudirle y darle las gracias por salvar a sus especies.
Le sobreviven cinco hijos, cinco niños con talento y con una gran complejidad, a los que tuve el privilegio de convertirme en madrastra. Yo tuve cuatro madrastras mientras crecía y sé lo importantes que pueden ser las madrastras, así que todos hicimos todo lo posible por construir una familia extensa y heterogénea, y los sigo queriendo hasta el día de hoy. Si estar casada con él era complicado, imagínate lo complicado que era ser su hijo. Y todos ellos están bien.
Descansa en paz, querido Ted. Te queremos y te recordaremos.
Última edición: