Era la época de las cabinas de Internet allá por mediados de los años noventa. El distrito de Miraflores tenía varias cabinas de Internet que se caracterizaban por la limpieza de su mobiliario y rapidez en la navegación. Era un asiduo visitante a dos de ellas, una que quedaba en la avenida Arequipa cerca al ICPNA de Arequipa-Angamos y otra muy cerca de donde vivía que estaba a unos metros del restaurante "La Eñe" de esa época donde veía a políticos ingresar y salir con bastante frecuencia.
Resulta que en la cabina cerca de mi casa ingreso para la revisión de unos documentos y el usuario anterior se había olvidado de cerrar su correo. Le había escrito a su amante, la secretaria de oficina, a la que le decía que por el momento tenían que mantener su relación en secreto porque sus niños aún estaban pequeños y su esposa sufría de depresiones constantes. La típica del pendejo. Como tenía acceso a todos sus contactos a través del Messenger, incluyendo esposa, amigos y familiares, empecé a reenviar el correo a todos sus contactos. Cerré el correo y me retiré silbando "eye of the tiger".
En otra ocasión en la cabina cercana al ICPNA también descubro el correo de un pendaivis que mantenía una relación furtiva. Era otro pendejito de turno que no cerró su messenger. Aparte del correo a su amante, incluso había solicitado información del libro "El método", librito de moda en esa época que garantizaba mayores contactos sexuales. Hice lo mismo que la vez anterior. Reenvíe el correo a todos sus contactos pero agregué un par de sentidas palabras de arrepentimiento haciéndome pasar por el susodicho. Golpes de pecho en tono irónico que luego el desprevenido navegante no tardaría en descubrir y afrontar las consecuencias de sus actos.
Así es foreros, en dos ocasiones vengué a las engañadas.
Por eso y muchas cosas más, si vas a trampear hazlo con sagacidad.
Resulta que en la cabina cerca de mi casa ingreso para la revisión de unos documentos y el usuario anterior se había olvidado de cerrar su correo. Le había escrito a su amante, la secretaria de oficina, a la que le decía que por el momento tenían que mantener su relación en secreto porque sus niños aún estaban pequeños y su esposa sufría de depresiones constantes. La típica del pendejo. Como tenía acceso a todos sus contactos a través del Messenger, incluyendo esposa, amigos y familiares, empecé a reenviar el correo a todos sus contactos. Cerré el correo y me retiré silbando "eye of the tiger".
En otra ocasión en la cabina cercana al ICPNA también descubro el correo de un pendaivis que mantenía una relación furtiva. Era otro pendejito de turno que no cerró su messenger. Aparte del correo a su amante, incluso había solicitado información del libro "El método", librito de moda en esa época que garantizaba mayores contactos sexuales. Hice lo mismo que la vez anterior. Reenvíe el correo a todos sus contactos pero agregué un par de sentidas palabras de arrepentimiento haciéndome pasar por el susodicho. Golpes de pecho en tono irónico que luego el desprevenido navegante no tardaría en descubrir y afrontar las consecuencias de sus actos.
Así es foreros, en dos ocasiones vengué a las engañadas.
Por eso y muchas cosas más, si vas a trampear hazlo con sagacidad.
