El Partido Laborista, liderado por el primer ministro británico Keir Starmer, sufrió una derrota catastrófica en las elecciones municipales de Inglaterra y en las regionales de Escocia y Gales. En Gales, el independentista Plaid Cymru obtuvo una victoria sin precedentes con 43 escaños, mientras que Reform UK irrumpió con fuerza al conseguir 34 diputados. Los laboristas, tras 27 años de gobierno regional, se desplomaron a solo 9 escaños, lo que llevó a la dimisión de su líder local, Eluned Morgan.
En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP) se encaminó a un quinto mandato consecutivo, aunque sin mayoría absoluta, mientras los laboristas quedaron relegados a la cuarta posición. Estos resultados se suman al triunfo del Sinn Féin en Irlanda del Norte en 2022, configurando por primera vez un escenario en el que la mayoría de los gobiernos territoriales del Reino Unido están en manos de partidos que buscan la independencia.
En Inglaterra, Reform UK, liderado por Nigel Farage, arrasó en bastiones tradicionales de laboristas y conservadores, logrando más de 1.200 concejales frente a los apenas dos que tenía en 2022. Los laboristas perdieron más de mil ediles y 24 ayuntamientos, mientras los conservadores también retrocedieron. Pese a la presión interna, Starmer aseguró que no dimitirá y prometió detallar nuevas medidas para cumplir con el cambio que ofreció a los británicos, aunque su liderazgo queda seriamente cuestionado.
En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP) se encaminó a un quinto mandato consecutivo, aunque sin mayoría absoluta, mientras los laboristas quedaron relegados a la cuarta posición. Estos resultados se suman al triunfo del Sinn Féin en Irlanda del Norte en 2022, configurando por primera vez un escenario en el que la mayoría de los gobiernos territoriales del Reino Unido están en manos de partidos que buscan la independencia.
En Inglaterra, Reform UK, liderado por Nigel Farage, arrasó en bastiones tradicionales de laboristas y conservadores, logrando más de 1.200 concejales frente a los apenas dos que tenía en 2022. Los laboristas perdieron más de mil ediles y 24 ayuntamientos, mientras los conservadores también retrocedieron. Pese a la presión interna, Starmer aseguró que no dimitirá y prometió detallar nuevas medidas para cumplir con el cambio que ofreció a los británicos, aunque su liderazgo queda seriamente cuestionado.