"Hace ya varios años, cuando formábamos parte del Proyecto Qhapaq Ñan, tuvimos la fortuna de conocer a tres extraordinarios investigadores: el Dr. Ramiro Matos y los arquitectos Dr. Ricardo Mar y Dr. José Alejandro Beltrán-Caballero.
Por aquellos tiempos, ellos visitaban nuestra ciudad con un objetivo fascinante: profundizar en el conocimiento del Qhapaq Ñan, el gran Sistema Vial Andino, y de la majestuosa ciudad inka de Qosqo. Recuerdo con especial cariño aquellas jornadas en las que, junto al historiador Donato Amado y al arqueólogo Octavio Fernández, recorrimos calles, caminos y sitios históricos del Cusco, compartiendo ideas, hallazgos y nuestra pasión por el pasado andino.
Durante esa visita también realizaron entrevistas que formarían parte de un importante trabajo para el Museo Smithsoniano de Washington. Como resultado de esa investigación, desarrollaron una impresionante reconstrucción hipotética de la ciudad inka de Cusco, permitiéndonos imaginar cómo pudo haber lucido la capital del Tawantinsuyu en todo su esplendor.
Hoy, gracias a las posibilidades que nos brinda la inteligencia artificial, he intentado darle un poco más de vida a aquella reconstrucción: añadir paisajes, movimiento y la presencia de las personas que alguna vez habitaron esta gran urbe andina.
Espero que esta recreación les permita viajar en el tiempo y contemplar, aunque sea por un instante, la grandeza de la antigua Qosqo. ¡Espero que les guste!!!!!
Arqueologando con Oscar Montufar Latorre
Ver menos
— con Jimi Moreano."
Con apenas 48 hectáreas de superficie construida la competente reconstrucción nos muestra la capital de uno de los imperios más grandes y poderosos de la historia tal como fue concebida por Pachacutec Inca Yupanqui a finales del siglo XIV y principios del XV.
Su creador, que era arquitecto y urbanista genial, concibio un espacio estructurado en cuatro barrios apuntalado por palacios en la que gobernarían las panacas y sus momias tutelares; una gran plaza para las ceremonias y el apartamiento de la plebe en aldeas que dependieran de las llactas provinciales y las kallankas administrativas.
Refractario a cualquier aglomeración urbana densa que caracterizaba en ese momento a una Tenochtitlán. Las cronicas nos dicen que Pachacutec mandó despoblar una ciudad demasiado habitada y reorganizar su trazado para que sea más una llacta que una metrópoli como se supone que debería ser una capital imperial, pero el emperador, genial y original como siempre, hizo una estructura diseñada para su propua divinidad y para la de su dinastía.
Gloria a él.
