Varios estamos coincidiendo en una cosa: NO HABÍAN VENECOS, al menos no tantos como ahora. Yo en el 2012 conocí a una compañera venezolana en mis clases de inglés. Era demasiado hermosa, parecía una modelo. Se llamaba Linet. Estaba en el Perú porque se había venido a vivir con la familia de su papá peruano, ya que su mamá venezolana había fallecido. Todos la trataban muy bien, hasta el profe mañuco a cada rato le lanzaba piropos, pese a que tenía 15 años la chibola. Quién diría que años más tarde sus malos compatriotas lograrían generar odio hacia su nacionalidad. Y no sólo acá, sino también en muchos países del mundo.