rickycardo1
Miembro de plata
Esa actividad emite bastantes humos, ahora lo recapturan.
peru21.pe
El largo trabajo que UNACEM, líder en operaciones de cemento en Perú, viene realizando para reducir su huella de carbono tiene un punto de quiebre en 2021 cuando el CEO corporativo Pedro Lerner declaró que el grupo debe alcanzar la carbono neutralidad en el año 2050. El primer objetivo a 2030 fue reducir sus emisiones en la producción de cemento a 500 kilos por cada tonelada en todas las unidades de producción de cemento.
¿Qué cambios está realizando UNACEM para reducir su huella de carbono?
Hay un gran reto para la organización. Con la reducción del factor clínker, por ejemplo, el modelo de negocio se transforma al buscar nuevas materias primas. Incluir otros combustibles en nuestra matriz energética hace que la operación del horno sea más retadora. Se invierte en capacitación, entrenamiento a nuestros operadores para que se adecúen a los nuevos combustibles. No hay manera de fabricar cemento sin emitir CO2. En ese sentido, las soluciones basadas en la naturaleza implican aprender una nueva forma de gestionar la empresa, de ir más allá de nuestras barreras, de nuestros límites territoriales para buscar ecosistemas que podamos cuidar, transformar y capitalizar ese CO2 que se va a capturar.
Ya han recibido la Cuarta Estrella del Programa Huella de Carbono Perú.
Hay un gran trabajo detrás de este logro, que es un programa de cuatro pasos. En la primera estrella nos comprometemos a medir nuestra huella. Con la segunda el compromiso era validarla, certificarla. Con la tercera fue ir reduciendo poco a poco nuestra huella. La cuarta, llamada Reducción+, nos compromete aún más con esta tarea. Es un paso adelante, pero nos faltan varios más hasta llegar a 2050. La Cuarta Estrella la tenemos como unidad de cemento, pero también para la unidad de concreto y de energía eléctrica. Que todas estas unidades de negocio tengan las cuatro estrellas es la manera más tangible de confirmar el compromiso del grupo.
¿Por qué el crecimiento de los cementos adicionados es clave?
Cuando hablamos de reducir el factor clínker podemos verlo de dos maneras, introduciendo nuevos productos con un factor clínker menor sin disminuir sus características de resistencia ni de calidad o reducir este factor poco a poco con las marcas actuales. Nosotros optamos por mantener las marcas Sol y Andino, que tienen un prestigio de larga data en Perú, tal como están y apostamos por nuevos productos como Andino Ultra, Andino Forte y Apu, con ciertas características distintas. Apu es una de las marcas con mayor potencial de crecimiento que tenemos. El año pasado, más del 30% de nuestras ventas ya estaban consolidándose en Apu, un producto muy bueno y de bajas emisiones.
Reducir el factor clínker sin comprometer la calidad es un desafío. ¿Cómo lo están logrando?
Tomar la caliza, materia prima del clínker, desde las canteras hasta el horno produce el 60% de nuestras emisiones de CO2. Este es un elemento indispensable para producir cemento. Sin embargo, parte de la estrategia es reducir la cantidad de clínker en cada bolsa de cemento que tenemos. Estamos agregando arcillas y otros materiales para reducir el contenido del clínker y, por lo tanto, nuestra emisión total.
El santuario de Amancay se ha convertido en un ejemplo de conservación. ¿Qué significa para UNACEM?
Es como la joya de la corona. Venimos invirtiendo desde hace más de 30 años en la conservación de las lomas, un ecosistema único del centro al sur del Perú y en parte del norte de Chile. Alrededor de nuestra operación en Atocongo tenemos un conjunto de lomas importantes y tomamos la decisión de conservar primero 70 hectáreas donde se encuentra la mayor densidad de la flor de Amancay, que es una especie vulnerable. En 2021 se convirtieron en casi 800 hectáreas, las multiplicamos por más de 10. Ahora es un área de conservación privada que además de conservar la flor, conserva el patrimonio arqueológico desde hace varias décadas en alianza con la Universidad Católica.
En el santuario también se hace deporte.
Nos hemos planteado que sea sede de los Juegos Panamericanos de Lima para 2027. La loma es el mejor ejemplo de la convivencia entre la producción de cemento, la explotación de las canteras de caliza y la conservación de un ecosistema frágil. Además, puede ser un motor de turismo y desarrollo local. En el año 2009 creamos un patronato para cuidar otra área natural, la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas. Nosotros generamos modelos de desarrollo productivos, industriales, con modelos de conservación y de desarrollo. A veces no entendemos que esa interacción es sumamente potente y que nos robustece de manera reputacional, ambiental, social.
¿Cómo se equilibra el rol del cemento como motor de progreso con la producción más responsable?
Creo que son dos caras de una misma moneda. La naturaleza del cemento y del concreto es contribuir con el desarrollo y mejorar la calidad de vida. Nuestro producto termina en viviendas, colegios, hospitales, en tuberías de agua y de sal. No hay forma de desligar un producto tan noble como el cemento del desarrollo del país. Pero esa mirada tiene que ir evolucionando, porque los tiempos y las necesidades cambian. Ahora, nuestra cadena de valor se robustece con la sostenibilidad. Vamos a producir cemento como lo hemos hecho por más de 100 años, pero le vamos a dar el valor adicional de disminuir nuestras emisiones para contribuir en la lucha global contra los efectos del cambio climático.
La estrategia de UNACEM se articula en torno a pilares clave que buscan atacar las fuentes de emisión más importantes:
- Reducción del factor clínker: Se está reemplazando parcialmente el clínker, principal emisor de CO2 e insumo básico del cemento, por materiales cementicios alternativos. Gracias a este esfuerzo, el 35% de las ventas ya corresponde a cementos adicionados, y el factor clínker se ha reducido en 9% desde 2010.
- Transición a combustibles alternativos: La compañía está sustituyendo combustibles fósiles por opciones más limpias como biomasa (residuos forestales) y aceites reutilizados. Esta transición energética tiene como objetivo que, para 2030, al menos el 20% de la energía térmica provenga de estas fuentes alternativas.
- Eficiencia y energía limpia: UNACEM está optimizando sus procesos operativos con el uso de gas natural —68% del consumo calórico de los hornos para la producción de clínker proviene esta fuente— y asegurando que un notable 90% de la energía eléctrica consumida provenga de fuentes renovables. Además, aprovecha el 59% del total de los residuos generados.
- Captura y compensación de carbono: La estrategia incluye tanto la aplicación de tecnología para la captura de carbono como soluciones basadas en la naturaleza como lo hecho en el Santuario de Amancay, primera área de conservación de Lima Metropolitana, gestionada por UNACEM.
- Innovación Tecnológica: Inversión en el desarrollo de nuevas ideas y procesos, como el monitoreo digital en tiempo real y la tecnología predictiva para maximizar la eficiencia energética.
Imagen
Conservación. El Santuario de Amancay se ha convertido en pieza central de la estrategia hacia la carbono neutralidad de UNACEM.
Los esfuerzos de UNACEM ya se encuentran rindiendo frutos. Recientemente, la empresa fue reconocida con la Cuarta Estrella del Programa Huella de Carbono Perú del Ministerio del Ambiente, el nivel más alto de este reconocimiento, por mantener una reducción sostenida de emisiones en sus dos plantas ubicadas en Lima y Tarma. Un hito que la convierte en referente en el sector.
Como complemento a la innovación industrial, UNACEM ha integrado la conservación como una pieza central de su estrategia hacia la carbono neutralidad. El Santuario de Amancay, que se ubica entre Lurín y Pachacámac, juega un rol crucial en la compensación de emisiones.
En sus más de 780 hectáreas, el Santuario protege los ecosistemas de lomas costeras, fomenta la investigación científica, y resguarda cerca de 180 especies de flora y fauna, incluida la emblemática flor de Amancay. Este espacio no solo sirve como un laboratorio natural para el estudio de ecosistemas vulnerables, sino que también materializa el compromiso de UNACEM con las soluciones basadas en la naturaleza, probando que la ambición industrial y la conservación ambiental pueden avanzar de la mano en Perú.
“No solo queremos ser parte de las obras más emblemáticas del país, queremos ser una industria innovadora con foco ambiental y liderar las mejores prácticas”, subraya la compañía, reafirmando así que el camino hacia la carbono neutralidad es una parte esencial en su visión de desarrollo y en su compromiso con cerrar las brechas de infraestructura que el país necesita para seguir creciendo.
Cemento Sostenible: Construcción responsable
El reto de la industria para lograr la carbono neutralidad tiene en las nuevas tecnologías y la conservación a sus alternativas más viables.
¿Qué cambios está realizando UNACEM para reducir su huella de carbono?
Hay un gran reto para la organización. Con la reducción del factor clínker, por ejemplo, el modelo de negocio se transforma al buscar nuevas materias primas. Incluir otros combustibles en nuestra matriz energética hace que la operación del horno sea más retadora. Se invierte en capacitación, entrenamiento a nuestros operadores para que se adecúen a los nuevos combustibles. No hay manera de fabricar cemento sin emitir CO2. En ese sentido, las soluciones basadas en la naturaleza implican aprender una nueva forma de gestionar la empresa, de ir más allá de nuestras barreras, de nuestros límites territoriales para buscar ecosistemas que podamos cuidar, transformar y capitalizar ese CO2 que se va a capturar.
Ya han recibido la Cuarta Estrella del Programa Huella de Carbono Perú.
Hay un gran trabajo detrás de este logro, que es un programa de cuatro pasos. En la primera estrella nos comprometemos a medir nuestra huella. Con la segunda el compromiso era validarla, certificarla. Con la tercera fue ir reduciendo poco a poco nuestra huella. La cuarta, llamada Reducción+, nos compromete aún más con esta tarea. Es un paso adelante, pero nos faltan varios más hasta llegar a 2050. La Cuarta Estrella la tenemos como unidad de cemento, pero también para la unidad de concreto y de energía eléctrica. Que todas estas unidades de negocio tengan las cuatro estrellas es la manera más tangible de confirmar el compromiso del grupo.
¿Por qué el crecimiento de los cementos adicionados es clave?
Cuando hablamos de reducir el factor clínker podemos verlo de dos maneras, introduciendo nuevos productos con un factor clínker menor sin disminuir sus características de resistencia ni de calidad o reducir este factor poco a poco con las marcas actuales. Nosotros optamos por mantener las marcas Sol y Andino, que tienen un prestigio de larga data en Perú, tal como están y apostamos por nuevos productos como Andino Ultra, Andino Forte y Apu, con ciertas características distintas. Apu es una de las marcas con mayor potencial de crecimiento que tenemos. El año pasado, más del 30% de nuestras ventas ya estaban consolidándose en Apu, un producto muy bueno y de bajas emisiones.
Reducir el factor clínker sin comprometer la calidad es un desafío. ¿Cómo lo están logrando?
Tomar la caliza, materia prima del clínker, desde las canteras hasta el horno produce el 60% de nuestras emisiones de CO2. Este es un elemento indispensable para producir cemento. Sin embargo, parte de la estrategia es reducir la cantidad de clínker en cada bolsa de cemento que tenemos. Estamos agregando arcillas y otros materiales para reducir el contenido del clínker y, por lo tanto, nuestra emisión total.
El santuario de Amancay se ha convertido en un ejemplo de conservación. ¿Qué significa para UNACEM?
Es como la joya de la corona. Venimos invirtiendo desde hace más de 30 años en la conservación de las lomas, un ecosistema único del centro al sur del Perú y en parte del norte de Chile. Alrededor de nuestra operación en Atocongo tenemos un conjunto de lomas importantes y tomamos la decisión de conservar primero 70 hectáreas donde se encuentra la mayor densidad de la flor de Amancay, que es una especie vulnerable. En 2021 se convirtieron en casi 800 hectáreas, las multiplicamos por más de 10. Ahora es un área de conservación privada que además de conservar la flor, conserva el patrimonio arqueológico desde hace varias décadas en alianza con la Universidad Católica.
En el santuario también se hace deporte.
Nos hemos planteado que sea sede de los Juegos Panamericanos de Lima para 2027. La loma es el mejor ejemplo de la convivencia entre la producción de cemento, la explotación de las canteras de caliza y la conservación de un ecosistema frágil. Además, puede ser un motor de turismo y desarrollo local. En el año 2009 creamos un patronato para cuidar otra área natural, la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas. Nosotros generamos modelos de desarrollo productivos, industriales, con modelos de conservación y de desarrollo. A veces no entendemos que esa interacción es sumamente potente y que nos robustece de manera reputacional, ambiental, social.
¿Cómo se equilibra el rol del cemento como motor de progreso con la producción más responsable?
Creo que son dos caras de una misma moneda. La naturaleza del cemento y del concreto es contribuir con el desarrollo y mejorar la calidad de vida. Nuestro producto termina en viviendas, colegios, hospitales, en tuberías de agua y de sal. No hay forma de desligar un producto tan noble como el cemento del desarrollo del país. Pero esa mirada tiene que ir evolucionando, porque los tiempos y las necesidades cambian. Ahora, nuestra cadena de valor se robustece con la sostenibilidad. Vamos a producir cemento como lo hemos hecho por más de 100 años, pero le vamos a dar el valor adicional de disminuir nuestras emisiones para contribuir en la lucha global contra los efectos del cambio climático.
Cinco ejes
La estrategia de UNACEM se articula en torno a pilares clave que buscan atacar las fuentes de emisión más importantes:
- Reducción del factor clínker: Se está reemplazando parcialmente el clínker, principal emisor de CO2 e insumo básico del cemento, por materiales cementicios alternativos. Gracias a este esfuerzo, el 35% de las ventas ya corresponde a cementos adicionados, y el factor clínker se ha reducido en 9% desde 2010.
- Transición a combustibles alternativos: La compañía está sustituyendo combustibles fósiles por opciones más limpias como biomasa (residuos forestales) y aceites reutilizados. Esta transición energética tiene como objetivo que, para 2030, al menos el 20% de la energía térmica provenga de estas fuentes alternativas.
- Eficiencia y energía limpia: UNACEM está optimizando sus procesos operativos con el uso de gas natural —68% del consumo calórico de los hornos para la producción de clínker proviene esta fuente— y asegurando que un notable 90% de la energía eléctrica consumida provenga de fuentes renovables. Además, aprovecha el 59% del total de los residuos generados.
- Captura y compensación de carbono: La estrategia incluye tanto la aplicación de tecnología para la captura de carbono como soluciones basadas en la naturaleza como lo hecho en el Santuario de Amancay, primera área de conservación de Lima Metropolitana, gestionada por UNACEM.
- Innovación Tecnológica: Inversión en el desarrollo de nuevas ideas y procesos, como el monitoreo digital en tiempo real y la tecnología predictiva para maximizar la eficiencia energética.
Imagen
Conservación. El Santuario de Amancay se ha convertido en pieza central de la estrategia hacia la carbono neutralidad de UNACEM.
Liderazgo ambiental
Los esfuerzos de UNACEM ya se encuentran rindiendo frutos. Recientemente, la empresa fue reconocida con la Cuarta Estrella del Programa Huella de Carbono Perú del Ministerio del Ambiente, el nivel más alto de este reconocimiento, por mantener una reducción sostenida de emisiones en sus dos plantas ubicadas en Lima y Tarma. Un hito que la convierte en referente en el sector.
Como complemento a la innovación industrial, UNACEM ha integrado la conservación como una pieza central de su estrategia hacia la carbono neutralidad. El Santuario de Amancay, que se ubica entre Lurín y Pachacámac, juega un rol crucial en la compensación de emisiones.
En sus más de 780 hectáreas, el Santuario protege los ecosistemas de lomas costeras, fomenta la investigación científica, y resguarda cerca de 180 especies de flora y fauna, incluida la emblemática flor de Amancay. Este espacio no solo sirve como un laboratorio natural para el estudio de ecosistemas vulnerables, sino que también materializa el compromiso de UNACEM con las soluciones basadas en la naturaleza, probando que la ambición industrial y la conservación ambiental pueden avanzar de la mano en Perú.
“No solo queremos ser parte de las obras más emblemáticas del país, queremos ser una industria innovadora con foco ambiental y liderar las mejores prácticas”, subraya la compañía, reafirmando así que el camino hacia la carbono neutralidad es una parte esencial en su visión de desarrollo y en su compromiso con cerrar las brechas de infraestructura que el país necesita para seguir creciendo.