En esta remota entrada a la selva amazónica peruana, se esconden dos lugares muy particulares. Fundadas por colonos de Austria y Alemania llegados a mediados del siglo XIX, Pozuzo y Oxapampa mantienen muy vivas la tradiciones de unos fundadores. Aquí conviven elementos de la cultura peruana con la europea, todo rodeado de un singular y hermoso entorno natural. Y tras la pandemia, se ha convertido de nuevo en imán de inmigrantes que buscan aquí paz y tranquilidad.
