Si eres pituco, estudiaste en un buen colegio y fuiste hijito de una "familia de bien", asi seas terruco, la pituqueria te va a poner en un altar.
Si eres de cono, estudiaste en un colegio estatal y fuiste hijo de vendedores de pescado en un mercado, si eres terruco, van a cagar sobre tu recuerdo.
Muchos terrucos han muerto y han sido bien olvidados, como debe ser, pero Javier Heraud, por tener apellido importado, ya tiene trato preferencial. La misma zurdería pituca de Miraflores lo considera un luchador social, le hace películas, romantiza su imagen.
El hecho es que, si asaltas un banco, secuestras empresarios, asesinas y violas mujeres, asesinas policías o atentas contra la democracia, el hecho de que te apellides Gildemeister, Heraud, Pardo o Benavides, no te exculpa de ser considerado un delincuente y no como decía Bedoya de su corrupto hijo: "Mi hijo ha pecado, pero no es un delincuente"
Ser de una clase social acomodada y apellidarte Graña y Montero no tiene que ser motivo para que te puedas lavar la cara ante la sociedad y decir "Aquí en esta empresa hay gente muy valiosa que no puede ser maltratada, así que ha dar vuelta a la página y a mirar hacia adelante" No es así, pituco pendejo, si te dejaste corromper por Odebrecht, si mataste un policía por ser un triste caído del palto que se comió el cuento de la revolución, eres un delincuente y debes pasar a la historia como un delincuente, no como un "romántico incomprendido".
Cowabunga.
