Periodicos de siglo XVIII 1700... diario de lima, gaceta de lima

rickycardo1

Miembro de plata
Registro
25 Abr 2025
Temas
1.284
Mensajes
4.482
Likes
705
Puntos
697
Ubicación
lima
Incendios y saqueos de biblioteca destruyo ejemplares.
EN siglo XVIII, confluyeron en la capital peruana cuatro publicaciones periódicas: el Diario de Lima, el Mercurio Peruano, el Semanario Crítico y la Gaceta de Lim
8 DE ENERO DE 1744
APARECE POR PRIMERA VEZ "LA GACETA DE LIMA" (FUE EL PRIMER PERIÓDICO DE LIMA)
Se editó de 1743 a 1821. Se publicó de forma muy irregular, por eso muchos cuestionan si fue un “verdadero periódico”.
Tiene una escasa presencia de noticias locales (más son noticias de Europa y América)..
Dunbar Temple aseveró haber consultado un ejemplar correspondiente a julio de 1739 que se pierde en el incendio de la Biblioteca Nacional de Lima en 1943.

Su edición es suspendida tras el terremoto del 28 de octubre de 1746 por dos años y cuatro meses. Siendo el conde de Superunda quien inauguro la segunda etapa con el ejemplar sin numerar que contenía las noticias hasta el 24 de febrero de 1749.
El primer número del periódico limeño comprendió los hechos ocurridos en el virreinato entre el 1 de diciembre de 1743 y el 18 de enero de 1744.
Algunos datos se desconocen como: Se desconoce quiénes fueron los editores o directores, cuántos ejemplares fueron impresos, quiénes fueron sus
suscriptores y en qué lugares se vendían.
FUENTE:
- Prensa y opinión palaciega. La Gaceta de Lima de Villagarcía a Superunda (1744-1751), de víctor peralta Ruiz.

A fines de la centuria ilustrada, aparecieron, en pocos meses, periódicos muy nuevos, que no eran órganos oficiales y no daban sistemática y únicamente informaciones de las partes externas del país, sino ante todo noticias del Perú. Fueron los verdaderos primeros periódicos de la colonia y llevaron los nombres de Diario de Lima (1790-1793), Mercurio Peruano (1790-1795) y Semanario Crítico (1791). Como lo nota un contemporáneo
El periodismo de carácter moderno apareció en Lima a fines del siglo xviii, con la presencia de cuatro publicaciones periódicas. La de menor duración fue el Semanario Crítico, que —editado en 1791 por el sacerdote franciscano Juan Antonio Olavarrieta— llegó a tener tan solo dieciséis números hasta que se interrumpió su publicación2. Si bien tuvo como intención inicial la crítica de costumbres en general, terminó dedicándose principalmente al tema de la crianza y educación de los hijos. De mayor duración fue el Diario de Lima que, bajo la dirección de Francisco Antonio Cabello y Mesa —conocido como Jaime Bausate y Mesa—, se publicó entre 1790 y 1792, abocándose a temas diversos3. De diferente naturaleza fue la Gaceta de Lima de 1793, cuyo objetivo fue dar la versión oficial de la Revolución Francesa, convirtiéndose en el primer periódico de carácter internacional dedicado exclusivamente a informar sobre el hecho político más significativo del momento4. De todos ellos, el más destacado fue el Mercurio Peruano, periódico editado por la Sociedad de Amantes del País que circuló desde 1791 hasta 1795, contando con el auspicio de las altas autoridades coloniales, incluso del Virrey Gil de Taboada y Lemos, quien le dedicó unas líneas favorables en su Memoria de Gobierno5. En su publicación estuvieron comprometidos miembros de la élite intelectual de la talla de Hipólito Unanue, José Baquíjano y Carrillo, entre otros destacados personajes, que escribieron sendas páginas sobre temas orientados al conocimiento de los diversos aspectos que integraban la realidad del país, exaltando sus cualidades y refutando las críticas que se le hacían desde Europa. Será en los dos últimos periódicos mencionados donde encontraremos noticias sobre los sucesos revolucionarios.

El Diario de Lima fue el primer diario publicado con regularidad en el mundo hispanoamericano, puesto que sus homólogos coloniales no salieron a luz hasta comienzos del siglo xix: el Diario de México en 1805-1814, el Diario mercantil de Vera Cruz en 1807-1808, el Diario de La Habana en 1811. En cuanto a los otros dos periódicos peruanos, Mercurio y Semanario, fueron, a imitación de publicaciones como The Spectator en Inglaterra o El Censor en la Península, obras de reflexión y no de información (lo que también era gran novedad).


ejemplo:
 

Últimos mensajes

Atrás
Arriba