Para los que creen que Nietzsche es un "tema del pasado" NO EXISTEN LOS HECHOS, SOLO LAS INTERPRETACIONES.
Una de las bases del pensamiento de Nietzsche es el enfoque "perspectivista" que se resume en su idea de que "no existen los hechos, solo las interpretaciones". Esto, explicado brevemente indica que los hechos que el humano estudia o experimenta no escapan de la interpretación bajo una lupa o filtro político, moral, religioso o científico. Eso indica que "no podría existir una verdad absoluta" ya que en el momento en que nos enfrentamos a un hecho, ya lo estamos "interpretando" bajo nuestros filtros.
El humano "interpreta" los hechos para poder volver al mundo mas predecible y seguro. La interpretación que se impone sobre las demás es la que resulta tener mas consenso por ser mas útil.
Nietzsche considera que existen "interpretaciones sanas", las que afirman la vida, las que aceptan los cambios e impulsan al humano a superarse y que existen "interpretaciones enfermas", las que niegan el cuerpo, la vida, temen al cambio y se refugian en verdades absolutas y dogmáticas del "mas allá" para evitar el sufrimiento.
ESTAS IDEAS HAN SIDO CAPTADAS Y USADAS POR LOS MOVIMIENTOS QUEER Y LGTBIQ
Ellos aducen que categorías como lo masculino y lo femenino o las "normas sociales" no son hechos biológicos fijos e inmutables sino "interpretaciones históricas y culturales" impuestas desde el poder. Por lo tanto, lo masculino y lo femenino se pueden deconstruir y cambiar.
¿Nietzsche pasó de moda?
Nietzsche advertía del peligro de llegar a la subjetividad radical en el momento que se asume que "mi verdad es incuestionable solo porque es mía", haciendo que los activismo y movimientos radicales produzcan nuevos dogmas sagrados, persiguiendo a los disidentes o a los enemigos del dogma y creando una "moral de rebaño" que elimina a los espíritus libres.
Entonces se puede concluir según Nietzsche, que no existe una forma verdadera de interpretar los hechos, no existe un "monopolio de la realidad". Lo que existe es solo una interpretación que ha ganado la batalla cultural en un determinado momento.
En el mundo vivimos una etapa de nihilismo expresado por la desidia o falta de interés en temas como la religión o la política. Hemos visto en el Perú una de las campañas políticas mas anodinas en cuanto a despliegue callejero. Las redes han tomado el control de la emisión de los relatos. La gente es bombardeada por toneladas de tweets creados por bots, por IA's tratando de manipular las opiniones de las mentes débiles. Pero aún así la gente consume redes sociales. Todo esto se usa como dopamina instantánea y evitación del silencio para evitar pensar en el hecho de que todos los sistemas, todas las organizaciones, se terminan autodestruyendo. No importa si el mundo se destruye mientras podemos escrolear el TikToK y sigan apareciendo videos de chicas moviendo las caderas.
Es entonces cuando llegamos al punto que describía Nietzsche en el "último hombre": el ser humano comprometido con su "yo como proyecto", con su hiperindividualidad colocando valores como el estatus, la estética, el dinero y el bienestar personal como los nuevos mandamientos de su código de valores carente de propósitos superiores.
¿Nietzsche pasó de moda o está describiendo la mentalidad de mucha gente de hoy en día?
Este humano que horrorizaba a Nietzsche es un individuo cómodo, predecible y domesticado. Su única meta es el confort, evitar el sufrimiento, consumir entretenimiento y buscar la aprobación de los demás (los likes de hoy). El último hombre es una individualidad de la masa. Este individualismo de masas busca "ser único" solo a través de marcas, estatus social o estéticas de moda, pero en el fondo piensa, consume y reacciona igual que todo el mundo. Es la autocomplacencia en la mediocridad disfrazada de originalidad.
Increíble que Nietzsche, desde el siglo XIX, estuviera describiendo como un profeta al humano de hoy.
En contraposición Nietzsche propone un individuo con el valor de dudar de la moral de la "manada" (la tradición, la religión o lo políticamente correcto) y crear valores propios desde la honestidad más profunda. Para Nietzsche, el crecimiento no viene de la comodidad, sino de abrazar el conflicto interno y las dificultades "amor fati". para esculpir el propio carácter. Todo lo contrario a lo que hace el humano borrego.
Nietzsche no creía en "reconocerse único dentro de lo colectivo" en el sentido democrático o humanista tradicional (donde todos somos piezas valiosas de un gran engranaje social). Él era profundamente "aristocrático en lo espiritual" y desconfiaba de la colectividad porque tendía a homogeneizar y aplastar la genialidad para proteger al grupo.
La desconfianza de Nietzsche en la colectividad sin embargo, tenía condiciones. El pensaba que los colectivos conformados por individuos creadores, disruptivos y fuertes era lo que generaba valor real para las sociedades y que las colectividades conformadas por personas sumisas, simples seguidores pasivos sin opinión ni participación que buscan solo comodidad y likes, llevaban a las sociedades a la decadencia.
Y REGRESANDO AL TEMA DE MODA ¿NO ESTÁN SIENDO TODOS LOS COLECTIVOS LGTBIQ DISRUPTIVOS Y CREANDO CULTURA DE ACUERDO A LOS CRITERIOS DE NIETZSCHE?
Desde una perspectiva, las disidencias sexuales y de género han operado históricamente como fuerzas de nihilismo activo. Al cuestionar el binarismo de género y la heteronormatividad, dinamitaron verdades absolutas que la cultura occidental (de raíz platónico-cristiana) consideraba "sagradas", "naturales" o "eternas".
Para muchas personas del colectivo, asumir públicamente una identidad disidente ha implicado históricamente (y aún hoy en muchos contextos) el rechazo familiar, la violencia, la exclusión laboral o la persecución legal. En este sentido, la afirmación de la propia identidad no se vivió como una moda cómoda, sino como una conquista existencial dolorosa, un acto de autoafirmación frente a la hostilidad del entorno que resuena con la resistencia nietzscheana.
Estos movimientos han impulsado nuevas formas de entender el afecto, el parentesco, el arte y el lenguaje. Al erosionar las estructuras tradicionales, obligaron a la sociedad a replantearse sus certezas jurídicas, éticas y antropológicas, generando una innegable transformación cultural a escala global.
PERO
En la sociedad de consumo actual, las identidades corren el riesgo de ser absorbidas por el mercado (el fenómeno conocido como "rainbow capitalism". Cuando una orientación sexual o identidad de género se convierte en una marca estética, un perfil de redes sociales o un catálogo de conceptos rígidos ("soy esto, mis pronombres son estos"), deja de ser una búsqueda espiritual subversiva y pasa a ser un producto de consumo. Se busca la validación externa y la comodidad dentro de un nuevo grupo o subcultura que ofrece refugio.
Desde una lectura nietzscheana estricta, el peligro de que una persona defina la totalidad de su ser, su valía y su "logro" primordial a partir de sus pulsiones sexuales o su identidad de género es que termina limitando su propia VOLUNTAD DE PODER. Reducir la propia existencia a una categoría biológica o afectiva puede convertirse en una forma de conformismo si paraliza el desarrollo de otras potencias humanas superiores (la excelencia profesional, la creación artística profunda, el rigor intelectual o la maestría técnica). El individuo se conforma con "ser aceptado" o "ser visibilizado" en su etiqueta, en lugar de empujarse a sí mismo hacia la superación, (la disrupción).
Entonces estos movimientos, ¿son de rebaño o son formados por individuos?
Ningún movimiento social es homogéneo. Coexisten en él individuos que utilizan la identidad como una trinchera estética y cómoda para pertenecer a una masa que les dé seguridad (rebaño), junto a otros que viven su singularidad de forma radical, asumiendo la responsabilidad y el peso de su propia diferencia sin buscar el aplauso ni la victimización (espíritus libres).
Para Nietzsche, el verdadero logro no está en la categoría que nos define (ya sea una profesión como ingeniero, o una orientación como bisexual), sino en lo que el individuo es capaz de hacer con su vida más allá de cualquier etiqueta social. El valor real radica en si esa identidad sirve como un trampolín para la creación y la autosuperación, o como un escudo para buscar protección en la masa y estancarse en la autocomplacencia.
Entonces, podemos concluir que las ideas de Nietzsche siguen vigentes y seguirán influyendo en la sociedad y en el mundo mientras mas se le estudie y mas se le comprenda.