Este caviar cojudo debió apoyar la candidatura de Keiko, pero sus bases partidarias llenas de anti-fujimoristas rabiosos le dijeron que no.
Deben aprender de Mario Vargas Llosa, que en paz descanse, que en su momento se tuvo que comer su rencor para apoyar incondicionalmente a Keiko. Esa es la decisión más sensata que uno puede tomar.