NASA. Misión Artemis II.

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Hace unos días vimos el roll out en vivo. Después de 50 años la misión de Artemis II hará lo suyo.
No habrá alunizaje, eso se dejará para el Artemis III.



Será otra historia épica para los terraplanistas.
 

Han estado en simuladores y revisados hasta por el CELULA de su cuerpo.
ESO RESALTA lo increible que fueron MISIONES APOLO EN 1970 A 1972.y AHORA no se atreven a alunizar todavia.




Hace 54 años, la humanidad realizó su última misión en la Luna, en 1972, cuando los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron más de tres días en la superficie lunar, realizaron tres caminatas espaciales y exploraron el terreno en un vehículo lunar, con Cernan como el último humano en pisar el satélite durante Apollo 17.

Ahora, en el nuevo milenio, la humanidad será testigo de una nueva misión: Artemis II. A diferencia de las expediciones del programa Apolo, este vuelo servirá como una prueba integral de sistemas para el regreso sostenido al entorno lunar y para la exploración humana más allá de la órbita baja terrestre.









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Para una misión con ese nivel de exigencia, la preparación se convirtió en una etapa decisiva. Cuatro astronautas se entrenan para volar en Artemis II, un viaje de aproximadamente 10 días que evaluará el cohete SLS y la nave Orión —bautizada Integrity por la tripulación— y que demandará mayor autonomía operativa lejos de la Tierra. Desde junio de 2023, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, se preparan para ese recorrido.








Los miembros de la tripulación de Artemis II (de izquierda a derecha) Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se encuentran en la sala blanca en el brazo de acceso de la tripulación del lanzador móvil en la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.


Los miembros de la tripulación de Artemis II (de izquierda a derecha) Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen se encuentran en la sala blanca en el brazo de acceso de la tripulación del lanzador móvil en la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.

NASA/Frank Michaux

La misión, de aproximadamente 10 días, pondrá a prueba el cohete Space Launch System y la nave espacial Orion, bautizada Integrity por la tripulación. Además, requerirá que el cuarteto opere con mayor autonomía y tome decisiones cruciales lejos de la Tierra. "El entrenamiento para Artemis II se centra en la mitigación de riesgos. Al preparar a los astronautas y controladores de vuelo para lo que podrían encontrar, facilitamos el éxito de la misión", dijo la directora de entrenamiento de Artemis II, Jacki Mahaffey.

Un entrenamiento pensado para operar lejos de un "puerto seguro"​


Una diferencia clave frente a misiones en la Estación Espacial Internacional es que Artemis II no contará con un refugio cercano ni con la posibilidad de regresar a la Tierra en cuestión de horas ante un inconveniente. El entrenamiento se diseñó alrededor de esa realidad: las tripulaciones no solo deben seguir procedimientos, sino comprender los sistemas de la nave con suficiente profundidad como para adaptarse a condiciones cambiantes.

El proceso comenzó con fundamentos de la misión, incluyendo el funcionamiento individual y conjunto de los sistemas Orión y SLS. A partir de esa base, la tripulación avanzó por fases que abarcaron desde operaciones rutinarias en órbita hasta segmentos más complejos, como el ascenso, la entrada y el aterrizaje. Cada etapa se construyó sobre la anterior, con el objetivo de acercar progresivamente a los astronautas a las exigencias del vuelo real.


En paralelo a esas fases, los integrantes de la misión se entrenaron en operaciones médicas, sistemas de ejercicio, trajes espaciales y rutinas de vida cotidiana a bordo de Orión. En conjunto, esos componentes se integraron en un cronograma único, pensado para reflejar cómo se superponen tareas y responsabilidades durante una misión de espacio profundo.


La tripulación de Artemis II se coloca sus trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación Orion para la salida de emergencia posterior al aterrizaje dentro de la maqueta Orion en las instalaciones de maquetas de vehículos espaciales de Johnson.


La tripulación de Artemis II se coloca sus trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación Orion para la salida de emergencia posterior al aterrizaje dentro de la maqueta Orion en las instalaciones de maquetas de vehículos espaciales de Johnson.

NASA/James Blair

Simulaciones, vuelos en T-38 y práctica para observar la Luna​


Dentro del programa, una parte clave del entrenamiento incluyó observación y fotografía lunar. En el Centro Espacial Johnson, en Houston, los astronautas estudiaron la cara oculta de la Luna y trabajaron en la identificación de formas de cráteres, texturas superficiales, variaciones de color y reflectividad. Aunque Artemis II no aterrizará, la misión prevé observaciones detalladas desde la órbita lunar para dejar preparada a la tripulación —y a los equipos— de cara a vuelos posteriores del programa.


La preparación combinó instrucción en aula y simulaciones con entrenamiento aéreo. La tripulación también se entrenó en el avión a reacción T-38 en el Aeropuerto Ellington, una plataforma que expone a condiciones de vuelo dinámicas y de alta carga de trabajo, orientadas a desarrollar conciencia espacial y adaptabilidad, habilidades vinculadas a la toma de decisiones bajo presión.


Otra instancia clave fue el uso de los trajes del Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión durante entrenamientos destinados a apoyar pruebas de los sistemas de control ambiental y soporte vital de la nave. El traje aporta presión, oxígeno y protección térmica durante el lanzamiento, la entrada y situaciones de contingencia, mientras que los sistemas de soporte vital gestionan oxígeno, agua, temperatura y condiciones generales dentro de la cabina durante toda la misión.



NASA/Kelsey Young

Las simulaciones tuvieron un rol central en la integración de capacidades. En el Simulador de la Misión Orión en Johnson, la tripulación ensayó cada fase, desde operaciones rutinarias hasta respuestas ante emergencias. Estos ejercicios se diseñaron para practicar diagnóstico de fallos, gestión de prioridades contrapuestas y toma de decisiones con comunicación diferida desde la Tierra. En ese recorrido, el cuarteto aprendió en detalle el interior del módulo de tripulación, incluyendo la navegación por pantallas a bordo y la ejecución de procedimientos para volar y monitorear la nave.


Aunque no habrá alunizaje, el entrenamiento incorporó fundamentos de geología mediante prácticas de campo en entornos remotos, con foco en objetivos científicos asociados a la observación desde órbita. Durante la misión, la tripulación examinará un conjunto específico de rasgos superficiales —incluidos cráteres y regolitos— y documentará variaciones de color, reflectividad y textura, información que permitirá a equipos científicos interpretar procesos e historia geológica.


La preparación también contempló el regreso. La tripulación realizó operaciones de amerizaje y recuperación en el Neutral Buoyancy Laboratory, donde ensayó cómo salir de la nave Orión de forma segura en distintos escenarios, estabilizarla y abordar una balsa, habilidades previstas para la etapa posterior al retorno.


Finalmente, Artemis II sumó pruebas de sistemas terrestres integrados en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Allí se realizaron pruebas de trajes, ensayos completos de misión y simulacros del día del lanzamiento, que guiaron a los astronautas desde el traslado a la plataforma hasta el ingreso a Orión en la plataforma de lanzamiento 39B.


Con el avance hacia la fecha de despegue, el foco del trabajo se desplaza de la preparación técnica a la disponibilidad operativa, mientras la tripulación se encamina a una misión que llevará operaciones tripuladas más allá de la órbita terrestre baja.
 

¿Cómo seguir el lanzamiento desde Perú?​

The Space Launch System (SLS), with the Orion crew capsule, stands at launch complex 39B as preparations continue for the Artemis 2 mission to the Moon at Kennedy Space Center in Cape Canaveral, Florida, U.S., February 10, 2026. REUTERS/Steve Nesius


El lanzamiento de Artemis II está programado para este miércoles 1 de abril de 2026 a las 17:24 horas (hora de Perú), desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. La ventana de lanzamiento se extiende durante dos horas, lo que abre la posibilidad de ajustes de horario en función de las condiciones técnicas o meteorológicas.

La NASA ofrecerá cobertura en vivo del lanzamiento mediante sus plataformas oficiales, incluyendo el canal de YouTube de NASA TV, el sitio web de la agencia espacial y sus cuentas en redes sociales.




Por primera vez en más de 50 años la humanidad regresa a la Luna, viajando más lejos de lo que jamás alguien haya logrado.


Cuatro astronautas emprenderán un viaje de más de 800.000 km alrededor de nuestro vecino celestial y de regreso a casa.

Es una misión asombrosa, pero también llena de peligros.

La misión Artemis II de la NASA nos brindará impresionantes vistas de la Luna y una nueva comprensión del entorno lunar.

También allanará el camino para futuros alunizajes y, eventualmente, una base lunar: nuestro primer paso para aprender a vivir en otro mundo.

Pero el viaje conlleva serios riesgos: la tripulación volará en una nave espacial nunca antes utilizada por humanos.

Y habrá desafíos personales: los astronautas pasarán 10 días hacinados en una nave del tamaño de un minibús.

¿Cómo funcionará esta misión de alto riesgo?


Despegue hacia la Luna​

Los astronautas comenzarán su viaje en el megacohete lunar de la NASA, el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS por sus siglas en inglés).

Es el cohete más potente que la agencia espacial estadounidense haya construido y despegará desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida.

El lanzamiento es una de las partes más peligrosas de la misión: todo tiene que salir perfecto.

Todos los astronautas afirman haberse reunido con sus familias para hablar sobre los riesgos.

Los astronautas​

Glover es uno de los cuatro astronautas -tres estadounidenses y un canadiense- que llevan más de dos años entrenándose para Artemis II. Entre ellos suman décadas de experiencia, aunque uno de ellos nunca ha estado en el espacio.

Al verlos juntos se nota que se conocen -y se la llevan- muy bien. El comandante Reid Wiseman ha dicho que los cuatro han pasado tanto tiempo juntos que ahora están totalmente sincronizados.

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Reid Wiseman​

Función | Comandante
Antecedentes | Veterano de la Marina
Experiencia como astronauta | 16 años
Tiempo en el espacio | 6 meses

Reid dice que siempre ha amado volar, pero en tierra le teme a las alturas.​


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Victor Glover​

Función | Piloto
Antecedentes | Expiloto de pruebas
Experiencia como astronauta | 12 años
Tiempo en el espacio | 6 meses

Mientras estaba en el ejército, el indicativo de Victor era IKE, que significa "Lo sé todo".​


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Christina Koch​

Función | Especialista de misión
Antecedentes | Ingeniera eléctrica
Experiencia como astronauta | 12 años
Tiempo en el espacio | 1 año

Christina hizo historia al participar en la primera caminata espacial exclusivamente femenina en la Estación Espacial Internacional.​

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Jeremy Hansen​

Función | Especialista
Antecedentes | Piloto de combate
Experiencia como astronauta | 16 años
Tiempo en el espacio | Ninguno

El canadiense llevará jarabe de arce y galletas de arce en su viaje lunar.​


Los cuatro astronautas de Artemis II con sus trajes espaciales naranjas forman un círculo junto a una piscina cubierta. Victor Glover y Reid Wiseman se miran en primer plano, con Jeremy Hansen y Christina Koch detrás. Parecen estar repasando las conclusiones de algún entrenamiento que quizás no haya salido como esperaban. Otras personas, al fondo, observan, pero no participan en la conversación entre los astronautas.



La vida a bordo de la nave Orión​

Los astronautas pasarán su misión de 10 días hacinados en la cápsula Orión, que mide aproximadamente 5 m de ancho por 3 m de alto.
Una imagen aislada de la cápsula de la tripulación en la misión Orión. Tiene una forma cónica con la parte superior plana. El exterior está cubierto de baldosas de cerámica blanca con un par de pequeñas ventanas cuadradas en el centro, empotradas en diferentes ángulos con un marco negro. Además de estas ventanas hay otras dos ventanas cuadradas aún más pequeñas. Hay varios puntos de conexión circulares negros y grises distribuidos por el exterior del vehículo. La parte inferior curva está cubierta de baldosas beige más grandes que forman el escudo térmico.



Para acostumbrarse a vivir en un espacio tan reducido, los astronautas han pasado el mayor tiempo posible juntos. Incluso ha habido algunas pijamadas de Artemis.

Un grupo de ingenieros de la NASA con trajes espaciales de color naranja brillante se sienta en la cápsula de la tripulación de Orión. El interior de la cápsula parece estrecho, con cada superficie cubierta de equipos o conductos plateados. Un ingeniero con traje espacial en primer plano sonríe mientras intenta acostarse o levantarse de uno de los asientos. Cerca de él, en el extremo más cercano, una mujer con una camisa polo azul y una gorra azul sonríe mientras lo mira luchar por moverse. Una fotógrafa, también con camisa polo azul y sombrero azul, está de pie al fondo sosteniendo su cámara lista para tomar una foto. Su figura aparece enmarcada por la escotilla abierta. Más atrás, una mujer rubia con una camiseta roja está sentada afuera con las manos en las rodillas, sonriendo ante la escena ligeramente caótica que tiene lugar en la cápsula.


El viaje​


La misión de ida y vuelta a la Luna durará más o menos 10 días. El "más o menos" se debe a que la duración depende del momento exacto del lanzamiento y de las posiciones relativas de la Tierra y la Luna.

Durante el primer día de la misión los astronautas orbitarán la Tierra. Estarán a unos 70.000 km de altura. Para poner esto en perspectiva, la Estación Espacial Internacional se encuentra a unos 400 km sobre nuestro planeta.

Tendrán que acostumbrarse a la falta de gravedad, y para el novato espacial Jeremy Hansen será un proceso de aprendizaje muy acelerado.

"Creo que nos costará un poco adaptarnos cuando lleguemos allí... Aprenderé a flotar y volar y a chocar con cosas. Y probablemente necesite un poco de ayuda", Jeremy Hansen, especialista de misión.
Los astronautas también revisarán los sistemas de soporte vital de la nave, incluyendo el baño a bordo.

Además, tendrán la oportunidad de maniobrar Orión por primera vez.

Aproximadamente tres horas después del vuelo, la parte superior del cohete, llamada Etapa de Propulsión Criogénica Interina (ICPS por sus siglas en inglés), se desprenderá de la nave Orión.

La tripulación pilotará Orión manualmente, acercándose y alejándose de la ICPS, para evaluar las cualidades del manejo de la nave. Es una oportunidad para practicar operaciones de acoplamiento para futuras misiones.



Ahora el equipo de Artemis debe tomar una decisión importante.

Mientras los astronautas estén cerca de la Tierra, regresar es relativamente sencillo si hay algún problema que no se pueda solucionar.

Por lo tanto, los controladores de la misión deben estar completamente seguros antes de dar el visto bueno para una maniobra crítica llamada inyección translunar.

Esto es cuando Orión enciende su motor principal para liberarse de la gravedad terrestre y dirigirse a la Luna.

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Una vez en camino, el regreso a casa no será fácil ni rápido.

Durante este tiempo, la tripulación continuará evaluando los sistemas de la nave espacial, pero los propios astronautas también serán evaluados y monitoreados.

Es una oportunidad para usar a la tripulación como conejillos de indias: los experimentos a bordo revelarán cómo se ven afectados sus cuerpos a esta altura del espacio.

La radiación es una preocupación clave, ya que el Sol puede expulsar partículas dañinas de alta energía.

Los astronautas llevarán un dispositivo llamado dosímetro para medir la cantidad de radiación a la que están expuestos. También practicarán el uso de su refugio de radiación, que se encuentra bajo el suelo de la nave espacial.

La tripulación necesita saber cómo entrar allí rápidamente si se aproxima una tormenta solar.

Otra sesión de práctica para prepararse para lo inesperado consistirá en que los astronautas se pongan sus trajes espaciales de color naranja brillante, llamados Sistema de Supervivencia de la Tripulación Orión (OCSS por sus siglas en inglés).

Estos trajes se usan durante el lanzamiento y el reingreso, y también actúan como protección vital si hay algún problema con la cápsula de la tripulación.

El traje es como una mini nave espacial portátil, presurizada con sistemas de soporte vital incorporados.

Imagen aislada del traje espacial naranja de Orión con el área de interés etiquetada. Traje: hecho a medida para cada astronauta y presurizado en caso de pérdida de presión en la cápsula. Casco: ligero y resistente, fácil de conectar a los sistemas de comunicación. Soporte vital: puede suministrar aire y eliminar el dióxido de carbono exhalado. Guantes: resistentes y compatibles con pantallas táctiles. Cremallera: permite ponerse el traje rápidamente. Capa exterior: resistente al fuego y naranja para facilitar la visibilidad de los astronautas tras el amerizaje.


En caso de emergencia durante su viaje de ida o vuelta a la Luna, los astronautas se pondrán rápidamente el traje espacial. Este traje está diseñado para mantenerlos con vida hasta seis días durante su regreso a la Tierra.

La tripulación también participará en pruebas para estudiar su equilibrio y rendimiento muscular, así como los cambios en su microbioma y su salud ocular y cerebral.

También se tomarán muestras de saliva, recogidas en un papel especial, antes, durante y después de la misión para analizar su sistema inmunitario, que puede debilitarse en el espacio.


Cara a cara con la Luna​

Ahora ha llegado el momento que el mundo ha esperado durante más de medio siglo: el regreso de la humanidad a la Luna.

Los astronautas sobrevolarán su cara oculta -la que no podemos ver desde la Tierra- a una distancia de entre 6.500 y 9.500 km de la superficie lunar.

Orión apuntará hacia la Luna para obtener las mejores vistas. La tripulación dedicará tres horas completas a la observación lunar: mirará, tomará imágenes y aprenderá más sobre su geología, lo que ayudará a planificar y preparar futuros alunizajes.

Imagen aislada de la Luna en alto contraste que muestra la superficie llena de cráteres.



Desde esta posición estratégica, los astronautas podrán ver la Tierra y la Luna juntas desde las ventanas de Orión, con la Luna de cerca en primer plano y la Tierra distante al fondo.

Cada astronauta puede llevar objetos especiales a bordo para este momento especial de su misión. Para Victor Glover, se trata de una Biblia y algunas reliquias familiares; para Christina Koch, son notas escritas a mano de sus seres queridos, y Jeremy Hansen trae algunos colgantes con la forma de una luna que pertenecen a su esposa y sus tres hijas.

Reid Wiseman ha elegido algo muy sencillo.

“Tengo una hoja en blanco y un bolígrafo y estoy deseando escribir algunas reflexiones sobre esto. No sé qué esperar y no quiero tener ideas preconcebidas.” Reid Wiseman, comandante de la misión.
Imagen generada por computadora de Orión orbitando la Luna. Orión tiene sus cuatro paneles solares extendidos en forma de cruz y se encuentra de lado respecto a la Luna, que se muestra detrás, con la luz del Sol proveniente de la derecha y proyectando profundas sombras en los cráteres de la superficie. El lado izquierdo de la Luna, hacia donde se dirige Orión, queda completamente a oscuras.

Pero mientras los astronautas observan con reverencia y asombro su sobrevuelo lunar, será un momento tenso tanto para el control de la misión como para los que la siguen desde casa.

Mientras los astronautas vuelan detrás de la Luna perderán la comunicación con la Tierra durante un periodo de entre 30 y 50 minutos.

“Aunque no podemos hablar con el planeta ni con nuestros amigos que están en el espacio, en la Estación Espacial Internacional, me encantaría que todo el mundo, esos ocho mil millones de personas, se unieran y simplemente esperaran y rezaran para que podamos recibir la señal y volvamos a estar en contacto con todos.” - Victor Glover, piloto.

Una vez que el control de la misión pueda respirar aliviado y se restablezca el contacto, será el momento en que los astronautas comiencen su viaje de regreso a casa.

El peligroso retorno​

El regreso tardará otros cuatro días. Pero esta última parte de la misión es una de las más arriesgadas.
Para esta maniobra final, el módulo de la tripulación se separará del resto de la nave espacial y la cápsula girará para que su escudo térmico pueda soportar las altas temperaturas generadas durante el reingreso y mantener a los astronautas a salvo en su interior.

La nave espacial atravesará la atmósfera terrestre a 40.000 km/h, soportando temperaturas de unos 2.700 °C, la mitad de la temperatura en la superficie del Sol.

Ilustración artística del módulo de la tripulación de Orión reingresando a la atmósfera terrestre. La cápsula cónica se encuentra a gran altura sobre la superficie del planeta y está rodeada de un resplandor intenso mientras desciende. Se puede observar una onda de presión que se curva justo delante del escudo térmico. Una estela de chispas anaranjadas se proyecta tras la cápsula.


Se ha prestado mucha atención al escudo térmico, que sufrió graves daños durante la primera misión Artemis no tripulada. Sin embargo, al ajustar el ángulo de reentrada, los ingenieros confían en haber solucionado el problema.

Una vez que la nave espacial haya reingresado sin problemas, se desplegarán paracaídas para reducir su velocidad.

Los astronautas realizarán un suave amerizaje en el océano Pacífico, frente a la costa de California, donde los estará esperando un equipo de rescate.

La cápsula puede aterrizar en posición vertical, boca abajo o de lado, y unas bolsas de aire de color naranja brillante se inflarán para ayudar a enderezarla y permitir que la tripulación salga de forma segura.

Victor Glover afirma que el regreso a casa es la parte de la misión que más le entusiasma.

La cápsula Orión de Artemis I siendo recuperada del océano por la Marina de EE.UU. La cápsula flota en el océano con cinco globos naranja brillante en torno a la parte superior. La superficie exterior de la cápsula parece quemada por el calor de reentrada. Un bote inflable con seis hombres con uniforme militar y cascos flota a la izquierda con una cuerda en el agua. Otro bote inflable más grande, casi fuera de plano al fondo, ya tiene una cuerda atada a la cápsula. Dos cuerdas más, unidas a la parte delantera de la cápsula, están tensas y salen del encuadre de la imagen. No podemos ver a qué están unidas, pero parecen estar remolcando lentamente la cápsula por el agua.


Una vez completada su misión, los astronautas volarán de regreso a la Tierra. Será su primera oportunidad de volver a pisar tierra firme y reflexionar sobre el viaje de sus vidas.

Se habrán unido a un grupo de élite: solo 24 astronautas han volado alrededor de la Luna.

Pero esto es solo el comienzo de las misiones Artemis. Los datos y la ciencia recopilados se analizarán minuciosamente, ya que los próximos pasos serán aún más desafiantes: llevar humanos de regreso a la superficie lunar, pero esta vez para quedarse.





 
Última edición:
Esto si dbe ser entrada angulo de 5.8 grado a 6,2 negativo maximo si no se quema o reboto al infinito a 40 mil km hora. APOLO 11 A 17 entraban a 35 mil km por hora, era capsla mas chica que ORION.

de ca bina artemis I


de artemis I

minuto 17 a 23


El escudo esta probado pero se reconfiguro ya que artemis I quemo irregular a 2700 grados l a friccion de aire es tan alta que calienta asi. son nuevo material polimero que se quema para evitar que calor pase a nave, esta entra no de punta si no de base.

 
Hay ubn simulador ARTEMIS II EN VIVO. 235 mil km a esta hora de la tierra


Y ESTE SIMULADOR REAL FISICO


Y JUEGO
 

Si de hecho exagera, pero es margen estrecho , ya antes el COLUMBIA SE QUEMO.
 
ARTEMIS II REGRESA A LA TIERRA (VIDEO EN VIVO)



MUY INTERESANTE.
 
Este hecho termina siendo como el día del hombre.... a nadie le importa.
 
El mandatario de Estados Unidos saludó, a través de su red social, a la tripulación que realizó con éxito el viaje por la Luna.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó este viernes a la tripulación de la misión Artemis II tras su regreso a la Tierra desde la órbita lunar. En ese sentido, aseguró que el país dará nuevos pasos hacia futuras exploraciones espaciales, incluida una eventual misión a Marte.

"Felicidades a la gran y muy talentosa tripulación de Artemis II. Todo el viaje fue espectacular, el aterrizaje fue perfecto y, como presidente de Estados Unidos, no podría estar más orgulloso", afirmó Trump en un mensaje a través de su red social Truth Social.

El mandatario añadió que espera recibir pronto a los astronautas en la Casa Blanca y adelantó que su Administración continuará impulsando la exploración espacial.

"Lo haremos de nuevo y luego, siguiente paso, Marte", dijo.

Misión exitosa​

"Estados Unidos ha vuelto a enviar astronautas a la Luna y traerlos de regreso a salvo", expresó tras el amerizaje Jared Isaacman, administrador de la NASA, sobre esta misión de prueba del potente cohete SLS y de la nave Orión.

El buen tiempo acompañó a la tripulación más diversa que llegó a la órbita lunar el lunes pasado después de un despegue sin problemas el 1 de abril desde Cabo Cañaveral (Florida), condiciones que se repitieron este viernes en el Pacífico, frente a la costa de San Diego (California), donde se zambulló la cápsula.

RPP Noticias
 
LOS SENSORES de medicion para reentrada:
La reentrada de la cápsula Orion (Artemis II) es una fase crítica que dura unos 13-14 minutos, donde la nave desacelera de 40.000 km/h a 30 km/h a través de una "reentrada con salto". Soporta más de 2.700 °C (5.000 °F) de calor gracias a un escudo térmico ablativo y usa 11 paracaídas para amerizar.
Detalles Clave de la Reentrada de Orion:
  • Velocidad: Entra en la atmósfera a unos 40.000 km/h (más de 30 veces la velocidad del sonido).
  • Ángulo de Reentrada: Debe ser preciso, con una reentrada de "salto" para gestionar la carga térmica. Si el ángulo es muy bajo, rebota en la atmósfera; si es muy alto, el calor/fuerza G son mortales.
  • Temperatura: El escudo térmico soporta más de 2.700 °C (

    ) al convertir el aire en plasma.
  • Escudo Térmico: Utiliza materiales ablativos que se desgastan para proteger la cápsula, diseñado para manejar el calor extremo.
  • Sensores/Comunicaciones: La nave experimenta un bloqueo de comunicaciones (plasma) durante varios minutos al inicio de la reentrada.
  • Paracaídas: La secuencia de 11 paracaídas se despliega secuencialmente a unos 7.600 metros de altitud (25.000 pies), incluyendo pilotos, paracaídas de frenado y tres principales, para frenar la cápsula a menos de 32 km/h (20 mph).
Further Exploration

Un desafío térmico en el regreso lunar​

La cápsula Orión, diseñada por la NASA, transportará a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en el primer viaje tripulado de regreso a la Luna desde el programa Apolo. El escudo térmico de la nave —con 5 metros de diámetro— deberá soportar fuerzas y temperaturas comparables a la mitad de la superficie visible del Sol.

La protección depende del material ablativo Avcoat, formulado para absorber y disipar el calor extremo mientras la nave reduce su velocidad hasta amerizar en el océano Pacífico.


La tripulación de Artemis 2 confía en las pruebas y análisis que respaldan la seguridad del sistema térmico. (Reuters)
La tripulación de Artemis 2 confía en las pruebas y análisis que respaldan la seguridad del sistema térmico. (Reuters)
Amit Kshatriya, administrador asociado de la misión, afirmó en un comunicado a la prensa: “tenemos mucha confianza en el sistema, en el escudo térmico y los paracaídas, así como en los sistemas de recuperación que hemos integrado”. La confianza se apoya en los resultados de la misión Artemis 1, que en 2022 probó la cápsula sin tripulación y validó su capacidad para resistir el reingreso. Sin embargo, el escudo experimentó daños inesperados que generaron inquietud en el equipo técnico.

Problemas detectados durante Artemis 1​

Durante el vuelo de prueba de Artemis 1, la cápsula siguió una trayectoria de reingreso denominada “skip”, un método en el que la nave rebota parcialmente en la atmósfera antes de realizar la caída final. El objetivo es disminuir la velocidad y ampliar las opciones de amerizaje ante posibles condiciones climáticas adversas.


Tras la recuperación, ingenieros de la NASA identificaron más de 100 puntos donde el material Avcoat mostró un desgaste distinto al previsto. Porciones de la capa externa se fragmentaron y desprendieron en forma de residuos, en lugar de fundirse progresivamente como estaba diseñado.

El análisis posterior reveló que el daño se relacionó con la permeabilidad insuficiente del material. Durante la primera fase de reingreso, el calor permitía que los gases generados por la descomposición interna escaparan a través de la capa externa. Al salir de la atmósfera y perder temperatura superficial, la capa “char” dejó de ser permeable, mientras el interior aún retenía altas temperaturas y generaba gases. La presión interna, sin vías de escape, rompió la superficie y expulsó fragmentos del escudo.


El escudo térmico de Artemis 2 es idéntico al que mostró daños inesperados en la misión Artemis 1. (Reuters)
El escudo térmico de Artemis 2 es idéntico al que mostró daños inesperados en la misión Artemis 1. (Reuters)

Ajustes en la misión Artemis 2​

A pesar de los problemas detectados, la NASA decidió mantener el escudo original en la cápsula de Artemis 2, idéntico al de la misión anterior. Reemplazarlo por un nuevo diseño habría supuesto un retraso de al menos 18 meses. La solución adoptada fue modificar la trayectoria de reingreso.

El nuevo perfil reduce el tiempo fuera de la atmósfera tras el primer contacto, manteniendo temperaturas más altas en la capa exterior y permitiendo que el material siga “respirando”, liberando gases y evitando la acumulación de presión interna.


Este ajuste implica una reducción en la distancia de maniobra para el amerizaje, pero los ingenieros consideran que el riesgo es inferior al de repetir el comportamiento observado en Artemis 1. Una revisión independiente apoyó la decisión tras extensas pruebas en túneles de viento, pruebas láser y simulaciones de alta velocidad.

Confianza y escepticismo en la protección térmica​

El comandante Reid Wiseman expresó su tranquilidad tras presenciar la investigación y los resultados de los ensayos, destacando el nivel de detalle y el rigor científico de la NASA. “Si hubieras estado en las reuniones y escuchado a los expertos, compartirías la misma confianza”, afirmó. Victor Glover también manifestó respaldo a la solución, aunque reconoció la exigencia y los cuestionamientos planteados por especialistas externos.


El éxito del escudo térmico de Orión será fundamental para futuras misiones tripuladas más allá de la Luna. (Reuters)
El éxito del escudo térmico de Orión será fundamental para futuras misiones tripuladas más allá de la Luna. (Reuters)
No todos los expertos comparten ese optimismo. El exastronauta Charles Camarda criticó la decisión de volar con el diseño actual, alegando que los ingenieros no comprenden plenamente la causa raíz de los daños y no pueden prever todos los escenarios posibles. “La historia demuestra que los accidentes ocurren cuando las organizaciones creen entender problemas que no comprenden”, escribió en una carta al administrador de la NASA.

La agencia espacial estadounidense sostiene que la combinación de datos de vuelo, pruebas de laboratorio y análisis independientes respalda la seguridad del diseño y del perfil de reingreso. El sistema de escudo térmico de Orión representa uno de los puntos críticos de la misión, y su desempeño será observado con atención por la comunidad internacional.
ESCUDO HECHO DE TUNGSTENO.

La cápsula Orion utiliza sensores avanzados de presión y temperatura (sensores de flujo y presión atmosférica) para monitorizar su reentrada a ~2.700 °C, manteniendo un ángulo preciso de 6,2º. La navegación se basa en IMU (Unidades de Medición Inercial) para velocidad y orientación. El paracaídas principal se activa tras tres pilotos, reduciendo la velocidad de 500 km/h a ~27 km/h para el amerizaje.
Detalles de Sensores y Reentrada Orion (Artemis):
  • Sensores de Temperatura y Presión: Se utilizan cientos de sensores integrados en el escudo térmico (Avcoat) para medir la ablación y la carga térmica.
  • Ángulo de Reentrada: Es crucial una ventana de reentrada precisa, centrada en un ángulo de incidencia de , con un margen de solo para garantizar la seguridad.
  • Velocidad: Al entrar en la atmósfera, la cápsula viaja a altísimas velocidades (cercanas a los proveniente de la Luna) que se reducen progresivamente.
  • Sistema de Paracaídas:
    1. Paracaídas Piloto: Tres pequeños paracaídas se despliegan para extraer las cubiertas protectoras.
    2. Paracaídas Principales: Tres grandes paracaídas se despliegan para frenar la cápsula a una velocidad de amerizaje segura de unos (referencia a la fase final de descenso).
La reentrada es la fase más peligrosa debido a las extremas temperaturas generadas por la compresión del aire frente al escudo térmico.
 
30 de agosto de 2014: La cápsula tripulada Orion de la NASA está entrando en sus etapas finales en el centro de lanzamiento KSC (Kennedy Space Center) en Florida. Ingenieros y técnicos han completado la instalación de los paneles de la cubierta trasera de Orion, que protegerán la nave espacial y a los futuros astronautas del calor abrasador de la reentrada y de temperaturas superiores a los 1700ºC. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot24)">24)</a>

La figura 6 muestra una fotografía de la cápsula tripulada. La cubierta trasera cónica tiene un aspecto bastante familiar, ya que está compuesta por 970 losetas negras de protección térmica, las mismas que protegieron la parte inferior de los transbordadores espaciales durante tres décadas en 135 misiones. Sin embargo, las losetas de la cubierta trasera de Orion experimentarán temperaturas muy superiores a las de la era de los transbordadores. Mientras que los transbordadores espaciales viajaban a 27 350 km/h, Orion entrará en la atmósfera terrestre a unos 32 200 km/h en este primer vuelo de prueba, generando así mucho más calor durante la reentrada.

Los ingenieros también han preparado la nave Orion para realizar una prueba especial en vuelo y comprobar su vulnerabilidad ante el impacto de los micrometeoritos orbitales. Incluso las partículas más pequeñas pueden causar daños inmensos y potencialmente fatales a alta velocidad, perforando las placas de la cubierta trasera y exponiendo posiblemente parte de la estructura de la nave a temperaturas muy elevadas. Debajo de las placas, la estructura de la nave no suele superar los 150 °C.

Se han perforado dos agujeros (de 2,5 cm de diámetro) en las losetas de la cubierta posterior de Orión para simular los daños causados por los desechos orbitales de micrometeoritos. Los sensores de la nave registrarán cómo aumentan las altas temperaturas dentro de los agujeros durante el regreso de Orión a través de la atmósfera terrestre.

Figura 5: Fotografía de los dos agujeros en las losetas de Orión (crédito de la imagen: NASA)

Figura 5: Fotografía de los dos agujeros en las losetas de Orión (crédito de la imagen: NASA)
Figura 6: Dentro de la nave industrial del Edificio de Operaciones y Verificación del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, técnicos vestidos con trajes de sala limpia instalan un panel de baldosas de la cubierta trasera en el módulo de tripulación Orion (crédito de la imagen: NASA).

Figura 6: Dentro de la nave industrial del Edificio de Operaciones y Verificación del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, técnicos vestidos con trajes de sala limpia instalan un panel de baldosas de la cubierta trasera en el módulo de tripulación Orion (crédito de la imagen: NASA).
• 11 de abril de 2014: El 8 de abril de 2014 se completó en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida la primera prueba del sistema integrado de la nave espacial Orion. La prueba verificó que el módulo de tripulación puede distribuir energía y enviar comandos que permiten a la nave espacial gestionar su sistema informático, el software, las cargas de datos, las válvulas de propulsión, los sensores de temperatura y demás instrumentación. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot25)">25)</a>





Figura 7: Ingenieros en el Edificio de Operaciones y Verificación del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, realizan pruebas de aviónica en la nave espacial Orion (crédito de la imagen: NASA).

Figura 7: Ingenieros en el Edificio de Operaciones y Verificación del Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, realizan pruebas de aviónica en la nave espacial Orion (crédito de la imagen: NASA).
• Mayo de 2014: Uno de los objetivos principales del tan esperado vuelo de prueba no tripulado Orion EFT-1 de la NASA es probar la eficacia del escudo térmico para proteger la nave —y a los futuros astronautas— de temperaturas extremas que alcanzan los 2200 °C durante el intenso calentamiento de la reentrada. El escudo térmico mide 5 m de diámetro. Técnicos de Lockheed Martin y la NASA lo acoplaron a la parte inferior de la cápsula durante el ensamblaje en las instalaciones de Operaciones y Verificación de Gran Altura del Centro Espacial Kennedy (KSC). Está construido a partir de una sola pieza sin costuras de ablador Avcoat, aplicada por ingenieros de Textron Defense System cerca de Boston, Massachusetts. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot26)">26)</a>

Al concluir el vuelo EFT-1 de cuatro horas y dos órbitas, la cápsula Orion, una vez separada de la Tierra, regresa a la atmósfera terrestre a 32 000 km/h. A continuación, se desplegarán tres paracaídas para frenar la cápsula y prepararla para un amerizaje en el océano Pacífico.

Figura 8: Fotografía del escudo térmico y el módulo de tripulación de Orion en posición para las operaciones de acoplamiento en el Centro Espacial Kennedy de la NASA (crédito de la imagen: NASA).

Figura 8: Fotografía del escudo térmico y el módulo de tripulación de Orion en posición para las operaciones de acoplamiento en el Centro Espacial Kennedy de la NASA (crédito de la imagen: NASA).
• 5 de junio de 2014: Ingenieros de la NASA y Lockheed Martin han instalado el escudo térmico más grande jamás construido en el módulo de tripulación de la nave espacial Orion de la agencia. Este trabajo marca un hito importante en el camino hacia el primer lanzamiento de la nave espacial en diciembre. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot27)">27)</a>

El escudo térmico está fabricado con un recubrimiento llamado Avcoat, que se quema al calentarse mediante un proceso denominado ablación para evitar la transferencia de temperaturas extremas al módulo de la tripulación. El Avcoat está cubierto con una cinta reflectante plateada que protege el material de las temperaturas extremadamente bajas del espacio.

• 10 de junio de 2014: Los ingenieros comenzaron a apilar el módulo de tripulación sobre el módulo de servicio ya completado, el primer paso para colocar los tres elementos principales de Orion —módulo de tripulación, módulo de servicio y sistema de aborto de lanzamiento— en la configuración correcta para el lanzamiento. Los módulos se están ensamblando en la celda de Ensamblaje Final y Pruebas del Sistema (FAST) en las Instalaciones de Operaciones y Verificación en Kennedy. Allí, los módulos integrados se someterán a sus pruebas finales del sistema antes de salir de las instalaciones para su integración con el cohete Delta IV Heavy de United Launch Alliance que lo enviará en su misión. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot28)">28)</a>

• 17 de octubre de 2014: Boeing ha completado con éxito el último hito de su Acuerdo CCICap (Capacidad Integrada de Tripulación Comercial) con la NASA. El trabajo y las pruebas realizadas en virtud del acuerdo dieron como resultado una maduración significativa del sistema de transporte de tripulación de Boeing, incluyendo la nave espacial CST-100 y el cohete Atlas V. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot29)">29) </a> <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot30)">30)</a>



Figura 9: Los técnicos completan el ensamblaje final de la primera nave espacial Orion de la NASA con la instalación de los paneles de cierre en el Sistema de Aborto de Lanzamiento que suavizan el flujo de aire (crédito de la imagen: NASA, Kim Shiflett).

Figura 9: Los técnicos completan el ensamblaje final de la primera nave espacial Orion de la NASA con la instalación de los paneles de cierre en el Sistema de Aborto de Lanzamiento que suavizan el flujo de aire (crédito de la imagen: NASA, Kim Shiflett).
• 6 de noviembre de 2014: La nave espacial Orion de la NASA está lista para ser trasladada desde la Instalación del Sistema de Aborto de Lanzamiento (LASF) en el Centro Espacial Kennedy (KSC) de la NASA en Florida hasta su plataforma de lanzamiento en el Complejo de Lanzamiento Espacial 37 de la cercana Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral el lunes 10 de noviembre, en preparación para el despegue el próximo mes en su primer vuelo espacial. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot31)">31)</a>

• 20 de noviembre de 2014: Orion superó la Revisión de Preparación para el Vuelo (FRR, por sus siglas en inglés) y los funcionarios anunciaron que la nave espacial estaba lista para continuar con el proceso de lanzamiento. La FRR es una evaluación rigurosa de la nave espacial, sus sistemas, las operaciones de la misión y las funciones de apoyo necesarias para completar con éxito el primer viaje de Orion al espacio. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot32)">32)</a>

• 1 de diciembre de 2014: La NASA ha aprobado la finalización del primer hito de Boeing en el camino de la compañía hacia el lanzamiento de tripulaciones a la Estación Espacial Internacional desde Estados Unidos bajo un innovador contrato de Capacidad de Transporte de Tripulación Comercial (CCtCap). <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot33)">33)</a>

La Revisión de Referencia para la Certificación es el primero de muchos hitos, incluyendo pruebas de vuelo desde la Costa Espacial de Florida, que establecerán la base para certificar el sistema de transporte espacial tripulado de Boeing para llevar a los astronautas de la NASA a la estación espacial. La revisión estableció un diseño de referencia para la nave espacial Crew Space Transportation (CST)-100, el cohete Atlas V de United Launch Alliance y los sistemas terrestres y de operaciones de misión asociados.

Durante la revisión, Boeing proporcionó a la NASA una hoja de ruta para la certificación, que incluía su diseño base, concepto de operaciones y planes de gestión e información. El equipo de Boeing también detalló cómo se conectaría la CST-100 con la estación y cómo planea entrenar a los astronautas de la NASA para pilotar la CST-100 en órbita.

Figura 10: Fotografía de la nave espacial Orion EFT-1 ensamblada dentro del LASF en KSC (crédito de la imagen: NASA, Jim Grossman)

Figura 10: Fotografía de la nave espacial Orion EFT-1 ensamblada dentro del LASF en KSC (crédito de la imagen: NASA, Jim Grossman)
Figura 11: El 12 de noviembre de 2014, la nave espacial Orion-EFT-1 llegó al Complejo de Lanzamiento Espacial 37 en la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral para completar su traslado de 22 millas desde el Centro Espacial Kennedy de la agencia en Florida (crédito de la imagen: NASA, Kim Shiflett) 34)

Figura 11: El 12 de noviembre de 2014, la nave espacial Orion-EFT-1 llegó al Complejo de Lanzamiento Espacial 37 en la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral para completar su traslado de 22 millas desde el Centro Espacial Kennedy de la agencia en Florida (crédito de la imagen: NASA, Kim Shiflett) 34)



La nave espacial Orion EFT-1 fue lanzada el 5 de diciembre de 2014 (12:05:00 UTC) a bordo de un cohete Delta-4-Heavy de ULA (United Launch Alliance) desde el SLC-37B (Space Launch Complex-37B) en la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, Florida. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot35)">35) </a> <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot36)">36) </a> <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot37)">37) </a> <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot38)">38)</a>

Órbita: Órbita elíptica dentro del rango de la órbita terrestre media (MEO), apogeo = 5800 km, inclinación = 28,6º.

El ELV (Vehículo de Lanzamiento Expandible) colocará el CM (Módulo de Tripulación) y la etapa superior del ELV en una órbita terrestre baja (LEO) durante una revolución. Tras la primera LEO, la etapa superior del ELV se volverá a encender y colocará la etapa superior/CM combinada en una órbita elíptica cuyo perigeo resultará en una entrada de alta energía para probar la respuesta del CM en un entorno de alta velocidad y alta temperatura. <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot39)">39)</a>

Se ha planificado un vuelo de dos órbitas, como se muestra en la Figura 12. Este primer vuelo de prueba orbital desempeñará un papel importante en la finalización del diseño de Orión y aumentará la eficiencia y reducirá el riesgo.

Reducción programática del riesgo: La nave espacial EFT-1 reingresará a la atmósfera a una velocidad superior a los 32 000 km/h, regresando a la Tierra más rápido que cualquier otra nave espacial tripulada actual. Durante el reingreso a la atmósfera, Orion soportará temperaturas de hasta 2200 °C, superiores a las de cualquier nave espacial tripulada desde el regreso de los astronautas de la Luna. Orion amerizará y será recuperada. Los datos de vuelo cruciales recopilados por EFT-1 validarán la capacidad de Orion para resistir las extremas condiciones del reingreso.

Reducción del riesgo técnico: Los datos valiosos sobre las funciones y capacidades de los sistemas clave, como el procesamiento de la etapa de impulso en la plataforma de lanzamiento, el repostaje y el apilamiento del vehículo, y la recuperación del módulo de la tripulación, garantizarán que estos sistemas se diseñen y construyan correctamente.

Demuestra eficiencia: Le brinda a la NASA la oportunidad de seguir perfeccionando sus procesos de producción y coordinación, en consonancia con el compromiso de la agencia de construir las naves espaciales más vanguardistas del mundo de la manera más rentable.

Mejora y mantiene las alianzas con la industria: Los equipos de diseño de Orion adquirirán experiencia y capacitación importantes para garantizar que la industria esté preparada para el lanzamiento de Orion en 2017 a bordo del SLS.



Figura 12: Ilustración de las distintas etapas de la misión EFT-1 (crédito de la imagen: NASA)

Figura 12: Ilustración de las distintas etapas de la misión EFT-1 (crédito de la imagen: NASA)
Aunque no produce velocidades de entrada tan altas como las experimentadas al regresar de una órbita lunar, la trayectoria se eligió para someter a mayores esfuerzos los sistemas de protección térmica y de entrada guiada, en comparación con una entrada LEO de menor energía. Sin embargo, la geometría de entrada requerida, con restricciones en la inclinación y el lugar de aterrizaje, da como resultado una trayectoria que permanece durante muchas horas en los cinturones de radiación de Van Allen. Esto expone el vehículo y la aviónica a niveles mucho más altos de radiación de protones de alta energía que los que encontraría una trayectoria típica LEO o lunar. Como resultado, la radiación de Van Allen representa un riesgo significativo para el sistema de aviónica de Orion, y en particular para las computadoras FCM (Módulo de Control de Vuelo) que albergan el software de vuelo GN&C (Ref. 39) .



Orion solo tiene dos oportunidades de prueba de vuelo antes de que los astronautas suban a bordo para la primera misión tripulada en 2021, por lo que obtener la máxima información posible de EFT-1 (Exploration Flight Test-1) en diciembre de 2014 (y posteriormente, de Exploration Mission-1 en 2017) es de máxima prioridad. Los siguientes cinco puntos son de especial importancia para los ingenieros de vuelo: <a href="https://www.eoportal.org/satellite-missions/orion#foot40)">40)</a>

1) Separación del Sistema de Aborto de Lanzamiento : El LAS (Sistema de Aborto de Lanzamiento) es una razón fundamental por la que Orion está diseñado para ser la nave espacial más segura jamás construida. En caso de emergencia, podría activarse para alejar el módulo de la tripulación y a los astronautas que transportará de la plataforma de lanzamiento y del cohete en milisegundos. Con suerte, nunca será necesario, y dado que no habrá tripulación en la misión EFT-1, el sistema de rescate no estará activo.

Pero incluso cuando el lanzamiento se desarrolla a la perfección, el motor de desprendimiento del LAS, de 410 kg, debe funcionar sin fallos. Si no se desprende del LAS a los 6 minutos y 20 segundos de la misión, no habrá aterrizaje: el LAS protege el módulo de la tripulación durante el ascenso, pero para ello bloquea los paracaídas que permiten que Orion americe de forma segura.

2) Despliegue del paracaídas : Para la misión EFT-1, Orion viajará a 5800 km sobre la Tierra, de modo que cuando realice su maniobra de desorbitación, regresará a la atmósfera terrestre a unos 32 000 km/h. Antes de amerizar en el Océano Pacífico, deberá reducir su velocidad a 1/1000 de su velocidad de entrada, unos relativamente suaves 32 km/h.

La atmósfera terrestre contribuye a frenar la caída, pero para que el aterrizaje sea seguro, Orion depende de su sistema de paracaídas: principalmente dos paracaídas de frenado y tres paracaídas principales enormes que, en conjunto, cubrirían casi un campo de fútbol entero. Han sido probados en la Tierra; se han lanzado versiones de prueba de Orion desde aviones con multitud de escenarios de fallo programados en la secuencia de despliegue de los paracaídas para garantizar que se contemple cualquier posible problema.

Pero la enorme cantidad de posibles problemas a probar evidencia la complejidad del sistema: cada paracaídas debe desplegarse en el momento preciso, abrirse en el porcentaje exacto y en las etapas precisas, y cortarse exactamente como estaba previsto. Y ninguna prueba en la Tierra puede simular con exactitud lo que la nave espacial experimentará realmente a su regreso del espacio.

3) Protección del escudo térmico : Antes de que los paracaídas se desplieguen, Orión debe atravesar la atmósfera terrestre de forma segura. La razón por la que Orión viaja tan lejos y regresa tan rápido es para poner a prueba el escudo térmico; la idea es alcanzar temperaturas lo más cercanas posible a las que experimentaría durante su regreso de Marte. A la velocidad a la que viajará, la temperatura debería llegar a casi 2200 °C. A esa misma temperatura, un reactor nuclear se fundiría.

Entre el módulo de la tripulación y todo ese calor se interpone tan solo 4 centímetros de Avcoat, un material diseñado para quemarse en lugar de transferir las temperaturas de vuelta a Orion. Aproximadamente el 20 % del Avcoat se erosionará durante el viaje de regreso de la nave espacial a la Tierra, y aunque no es la primera vez que se utiliza este material para este propósito, con 5 metros de diámetro, el escudo térmico de Orion es el más grande jamás construido.

Los técnicos rellenaron a mano con Avcoat cada una de las 320 000 celdas de panal que componen la estructura del escudo, y luego las mecanizaron con la precisión milimétrica que requería el diseño. Lograr la máxima precisión es fundamental para que Orion supere uno de los periodos más críticos de su misión.

4) Niveles de radiación : Viajar 15 veces más lejos en el espacio que la ISS (Estación Espacial Internacional) llevará a Orion más allá de la protección contra la radiación que ofrecen la atmósfera y el campo magnético de la Tierra. De hecho, la mayor parte de la misión EFT-1 tendrá lugar dentro de los cinturones de Van Allen, nubes de alta radiación que rodean la Tierra. Ninguna nave espacial construida para humanos ha atravesado los cinturones de Van Allen desde las misiones Apolo, e incluso aquellas solo los atravesaron, sin permanecer allí.

Las futuras tripulaciones tampoco planean pasar más tiempo del necesario dentro de los cinturones de Van Allen, pero las misiones largas al espacio profundo las expondrán a una radiación mayor que la que los astronautas hayan experimentado hasta ahora. La estancia prolongada de la misión EFT-1 en los cinturones de Van Allen ofrece una oportunidad única para comprobar la resistencia del blindaje de Orión. Los sensores registrarán la radiación máxima detectada durante el vuelo, así como los niveles de radiación a lo largo del mismo, que podrán mapearse hasta los puntos geográficos de mayor radiación.

5) Funcionamiento informático : La computadora de Orion es la primera de su tipo en ser enviada al espacio. Puede procesar 480 millones de instrucciones por segundo. Esto es 25 veces más rápido que las computadoras de la Estación Espacial Internacional, 400 veces más rápido que las del transbordador espacial y 4000 veces más rápido que las del programa Apolo.

Pero para operar en el espacio, debe soportar temperaturas extremas, radiación intensa y las vibraciones intensas de los lanzamientos, abortos y aterrizajes. Y debe funcionar en todas esas condiciones sin un solo fallo. Reiniciar el ordenador solo lleva 15 segundos; y aunque parezca rapidísimo comparado con tu PC, en 15 segundos puedes recorrer mucha distancia cuando estás atado a un cohete.

SUPER TECNOLOGIA

 
Ya regresaron de la Luna. El siguiente paso será Marte. Después seguirá Mercurio, y luego Júpiter. Más tarde, como a las diez de la noche, Venus. sin olvidar de ir a la enésima boda de Saturno (se ha casado tantas veces que tiene muchos anillos y los está vendiendo).y finalmente, para cerrar el tour, el Sol (la llegada será en la noche del día domingo) 🤣🤣🤣🤣🤣
 
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