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Miembro de plata
Elon Musk se pone manos a la obra En concreto, SpaceX ha decidido que 4.000 de sus satélites descenderán 70 kilómetros en la órbita terrestre, bajando de los 550 kilómetros de altura actuales a los 480 kilómetros.
Un satélite de Starlink de SpaceX estuvo a solo 200 metros de colisionar con una carga lanzada por la empresa china CAS Space, en un incidente que expone el riesgo creciente de la saturación de la órbita baja y la falta de coordinación entre operadores. Mientras SpaceX acusa a la compañía china de no compartir sus datos de posición, CAS Space asegura que cumplió con los protocolos de lanzamiento y que el acercamiento ocurrió días después, cuando los satélites ya estaban en vuelo independiente. En paralelo, China investiga cómo bloquear la red Starlink en un escenario de guerra, y los estudios alertan de que el número de satélites podría llegar a 70.000 esta década, acercándonos a un posible escenario de colisiones en cadena. El episodio analiza este casi choque como una señal temprana de la futura “guerra por el espacio”, donde empresas privadas y potencias compiten por el control de la infraestructura orbital.
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Nicolls agregó que, a mayor altitud, un satélite puede tardar más de 4 años en caer. Mientras que, si se baja la órbita, ese tiempo se reduce más del 80 %, por lo que pasa de años a pocos meses, incluso en condiciones solares desfavorables: “Bajar la altitud significará una reducción de más del 80% en el tiempo de desintegración balística durante el mínimo solar, o más de 4 años reducidos a unos pocos meses”.
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Gracias a esto, también disminuye la basura espacial y el riesgo de choques: “En consecuencia, el número de objetos de desecho y constelaciones de satélites planificadas es significativamente menor, por debajo de los 500 km, lo que reduce la probabilidad total de colisión”. Si un satélite falla en órbita, es importante que salga de órbita lo antes posible. En ese sentido, “estas medidas mejorarán aún más la seguridad de la constelación, especialmente ante riesgos difíciles de controlar, como maniobras descoordinadas y lanzamientos de otros operadores de satélites”, agregó Nicolls.
Satélites orbitando más cerca de la tierra implican una disminución de la basura espacial y del riesgo de choques United Launch Alliance - United Launch Alliance
Según números de la Agencia Espacial Europea, se estima que existen aproximadamente 1,2 millones de fragmentos de desechos espaciales de entre 0,4 y 4 pulgadas en órbita, girando alrededor de la Tierra, a casi 28.000 kilómetros por hora. Estos podrían causar daños a satélites y lanzamientos espaciales tripulados.
La noticia llega luego de unos días de que se difundieran los rumores de que Rusia estaría trabajando en el desarrollo de un nuevo tipo de arma antisatélite destinada a atacar la red Starlink, propiedad de Elon Musk. Según esas sospechas, el sistema emplearía nubes de metralla en el espacio con el fin de neutralizar los satélites, algo que arriesgaría a generar daños colaterales catastróficos a otros sistemas en órbita.
Semanas atrás, Starlink también informó haber experimentado una anomalía en uno de sus satélites y aseguró que está trabajando con la NASA y la Fuerza Espacial de EE. UU. para rastrear los objetos liberados. “El satélite está prácticamente intacto, girando y volverá a entrar en la atmósfera terrestre, desapareciendo por completo en cuestión de semanas”, aseguraron desde la empresa.
Un satélite de Starlink de SpaceX estuvo a solo 200 metros de colisionar con una carga lanzada por la empresa china CAS Space, en un incidente que expone el riesgo creciente de la saturación de la órbita baja y la falta de coordinación entre operadores. Mientras SpaceX acusa a la compañía china de no compartir sus datos de posición, CAS Space asegura que cumplió con los protocolos de lanzamiento y que el acercamiento ocurrió días después, cuando los satélites ya estaban en vuelo independiente. En paralelo, China investiga cómo bloquear la red Starlink en un escenario de guerra, y los estudios alertan de que el número de satélites podría llegar a 70.000 esta década, acercándonos a un posible escenario de colisiones en cadena. El episodio analiza este casi choque como una señal temprana de la futura “guerra por el espacio”, donde empresas privadas y potencias compiten por el control de la infraestructura orbital.
Es por seguridad, pero el cambio que hará Starlink con sus satélites beneficia a todos los usuarios
La noticia fue anunciada por el vicepresidente de ingeniería de Starlink
Nicolls agregó que, a mayor altitud, un satélite puede tardar más de 4 años en caer. Mientras que, si se baja la órbita, ese tiempo se reduce más del 80 %, por lo que pasa de años a pocos meses, incluso en condiciones solares desfavorables: “Bajar la altitud significará una reducción de más del 80% en el tiempo de desintegración balística durante el mínimo solar, o más de 4 años reducidos a unos pocos meses”.
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Gracias a esto, también disminuye la basura espacial y el riesgo de choques: “En consecuencia, el número de objetos de desecho y constelaciones de satélites planificadas es significativamente menor, por debajo de los 500 km, lo que reduce la probabilidad total de colisión”. Si un satélite falla en órbita, es importante que salga de órbita lo antes posible. En ese sentido, “estas medidas mejorarán aún más la seguridad de la constelación, especialmente ante riesgos difíciles de controlar, como maniobras descoordinadas y lanzamientos de otros operadores de satélites”, agregó Nicolls.
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Según números de la Agencia Espacial Europea, se estima que existen aproximadamente 1,2 millones de fragmentos de desechos espaciales de entre 0,4 y 4 pulgadas en órbita, girando alrededor de la Tierra, a casi 28.000 kilómetros por hora. Estos podrían causar daños a satélites y lanzamientos espaciales tripulados.
La noticia llega luego de unos días de que se difundieran los rumores de que Rusia estaría trabajando en el desarrollo de un nuevo tipo de arma antisatélite destinada a atacar la red Starlink, propiedad de Elon Musk. Según esas sospechas, el sistema emplearía nubes de metralla en el espacio con el fin de neutralizar los satélites, algo que arriesgaría a generar daños colaterales catastróficos a otros sistemas en órbita.
Semanas atrás, Starlink también informó haber experimentado una anomalía en uno de sus satélites y aseguró que está trabajando con la NASA y la Fuerza Espacial de EE. UU. para rastrear los objetos liberados. “El satélite está prácticamente intacto, girando y volverá a entrar en la atmósfera terrestre, desapareciendo por completo en cuestión de semanas”, aseguraron desde la empresa.
