Obvio que el Perú profundo está agradecido con Fujimori; antes de que él llegara al poder, los terrucos entraban a los caseríos y los mataban a punta de machetazos, mientras se llevaban a sus hijos al monte para convertirlos en pioneritos...
Solo los pulpines borregos de Lima se dejan confundir por los zurdo caviares y resentidos.