Plummbeo
Miembro maestro
LA PAJA DEL REY
Buscar una aguja en un pajar es mucho más difícil que nos toque la lotería.
Las posibilidades son tan pequeñas, que es como buscar un planeta habitable a miles de millones de años luz.
Sin embargo, en un lejano Reino, el rey publicó un edicto que llegó hasta el último rincón del reinado para beneplácito y desafío de todos sus súbditos casaderos.
El aclamado y famosísimo texto decía más o menos lo siguiente: He decidido casar a la princesa Dedalina con el que encuentre la aguja que he escondido en el Pajar Real. La búsqueda de la aguja empezará mañana y terminará dentro de una semana.
El júbilo era general. La princesa bien valía un reino, siendo por ser princesa, la joven más radiante del mismo.
Difícilmente - decía el rey- la princesa se casará
con un plebeyo. Nadie encontrará la aguja aunque la busque durante mil años. Sin embargo, Dedalina ha de casarse y ya le he buscado como padre al príncipe de sus sueños que llegará a palacio cuando termine la semana de la búsqueda de la aguja.
La princesa Dedalina, sabía que su real padre, el rey, hacía trampas, que como rey era un embustero que engañaba a su pueblo con vanas ilusiones y quimeras.
Con sus siete hermanas, ya casadas con príncipes, había hecho lo mismo. Primeramente el edicto, la búsqueda de la aguja en el pajar, y el casamiento de la princesa con un príncipe.
Los súbditos no perdieron la fe. Miles de jóvenes entraron en el pajar. La paja fue removida millones de veces y el resultado siempre era el mismo,a la aguja parecía que se la había tragado la tierra.
La princesa Dedalina presidió la ceremonia de la búsqueda de la aguja con los reyes y el séquito real.
El primer día de la búsqueda fue agotador. Los aspirantes a casarse con la princesa, solamente encontraban paja y más paja y como cochinillos salían gruñendo enfadados cubiertos de paja.
Los reyes, la princesa y toda la corte, no dejaban de reír a carcajadas y el rey le decía a la reina:Tranquila, esposa mía, la aguja es imposible de encontrar. Está en un lugar seguro.
Pasaron seis días y los jóvenes buscadores se cansaron. Y llegaron finalmente al séptimo día, a la hora de la verdad.
La desesperación entre los jóvenes, hizo del pajar un auténtico terremoto y cuando el tiempo de la búsqueda de la aguja iba a llegar a su fin, llegó un joven tan resplandeciente y bello como el sol, dejando a la princesa fascinada por tanta belleza.
Me llamo Agujaencontrada, soy el sastre de la luz y le hago vestidos a las princesas de todos los reinos.
Entró en el pajar, cogió una paja y dijo:Anoche tuve un sueño, y dentro de esta paja está la aguja real que me casará mañana con la princesa Dedalina.
Del interior de la paja sacó una aguja.
La alegría del populacho estalló mientras que el rey gritó enfurecido: No puede ser, aquí hay engaño.Guardias, detened a este bribón.
Los plebeyos se rebelaron contra el rey, y el rey no tuvo más remedio que retirar la orden de detención.
Al día siguiente, Agujaencontrada y Dedalina se casaron y el sastre le hizo a la princesa el vestido más hermoso del amor.
¿En el Pajar Real había econdida una aguja?
A veces el engaño se vuelve revelador y con otro engaño se resuelve el problema.
Ten cuidado, amigo mío, hay mentiras que la astucia puede convertir en verdad.
Buscar una aguja en un pajar es mucho más difícil que nos toque la lotería.
Las posibilidades son tan pequeñas, que es como buscar un planeta habitable a miles de millones de años luz.
Sin embargo, en un lejano Reino, el rey publicó un edicto que llegó hasta el último rincón del reinado para beneplácito y desafío de todos sus súbditos casaderos.
El aclamado y famosísimo texto decía más o menos lo siguiente: He decidido casar a la princesa Dedalina con el que encuentre la aguja que he escondido en el Pajar Real. La búsqueda de la aguja empezará mañana y terminará dentro de una semana.
El júbilo era general. La princesa bien valía un reino, siendo por ser princesa, la joven más radiante del mismo.
Difícilmente - decía el rey- la princesa se casará
con un plebeyo. Nadie encontrará la aguja aunque la busque durante mil años. Sin embargo, Dedalina ha de casarse y ya le he buscado como padre al príncipe de sus sueños que llegará a palacio cuando termine la semana de la búsqueda de la aguja.
La princesa Dedalina, sabía que su real padre, el rey, hacía trampas, que como rey era un embustero que engañaba a su pueblo con vanas ilusiones y quimeras.
Con sus siete hermanas, ya casadas con príncipes, había hecho lo mismo. Primeramente el edicto, la búsqueda de la aguja en el pajar, y el casamiento de la princesa con un príncipe.
Los súbditos no perdieron la fe. Miles de jóvenes entraron en el pajar. La paja fue removida millones de veces y el resultado siempre era el mismo,a la aguja parecía que se la había tragado la tierra.
La princesa Dedalina presidió la ceremonia de la búsqueda de la aguja con los reyes y el séquito real.
El primer día de la búsqueda fue agotador. Los aspirantes a casarse con la princesa, solamente encontraban paja y más paja y como cochinillos salían gruñendo enfadados cubiertos de paja.
Los reyes, la princesa y toda la corte, no dejaban de reír a carcajadas y el rey le decía a la reina:Tranquila, esposa mía, la aguja es imposible de encontrar. Está en un lugar seguro.
Pasaron seis días y los jóvenes buscadores se cansaron. Y llegaron finalmente al séptimo día, a la hora de la verdad.
La desesperación entre los jóvenes, hizo del pajar un auténtico terremoto y cuando el tiempo de la búsqueda de la aguja iba a llegar a su fin, llegó un joven tan resplandeciente y bello como el sol, dejando a la princesa fascinada por tanta belleza.
Me llamo Agujaencontrada, soy el sastre de la luz y le hago vestidos a las princesas de todos los reinos.
Entró en el pajar, cogió una paja y dijo:Anoche tuve un sueño, y dentro de esta paja está la aguja real que me casará mañana con la princesa Dedalina.
Del interior de la paja sacó una aguja.
La alegría del populacho estalló mientras que el rey gritó enfurecido: No puede ser, aquí hay engaño.Guardias, detened a este bribón.
Los plebeyos se rebelaron contra el rey, y el rey no tuvo más remedio que retirar la orden de detención.
Al día siguiente, Agujaencontrada y Dedalina se casaron y el sastre le hizo a la princesa el vestido más hermoso del amor.
¿En el Pajar Real había econdida una aguja?
A veces el engaño se vuelve revelador y con otro engaño se resuelve el problema.
Ten cuidado, amigo mío, hay mentiras que la astucia puede convertir en verdad.