LA ODISEA
Cercano el inminente y polémico estreno de "La Odisea" de Christopher Nolan sería bueno hablar sobre lo que todo el mundo menciona, critica y despotrica pero que pocos son capaces de leer y menos comprender.
Para ello no te ayuda ni la IA ni los canales de youtube sino enfrentarte al poema. Todos lo podemos hacer.
LA ODISEA es un POEMA que relata el “nostos” del griego νόστος, «regreso», «retorno» de Odiseo (Ulises) de Troya a Ítaca y está redactado en griego clásico en hexámetros dactílicos que son seis pies entre dáctilos y espondeos cuyo esquema es: — ∪ ∪ | — ∪ ∪ | — ∪ ∪ | — ∪ ∪ | — ∪ ∪ | — ∪ El dáctilo (— ∪ ∪) es una sílaba larga y dos breves; el espondeo (— —) consta de dos sillas largas. Es decir, es una combinación de sílabas cortas y largas del idioma griego y que también se da en el latín, pero no en el castellano que posee sílabas tónicas y atonas, pero no largas y cortas. Esto hace difícil (por no decir imposible) su traducción fiel o cualquier intento de adaptación exacta del ritmo griego clásico al castellano.
El origen de la Odisea se remonta quizá a épocas anteriores a la invención de la escritura alfabética y estuvo en boca de los aedos (ἀοιδός, “cantor” o “cantante”) poetas que cantaban estos poemas épicos en plazas públicas y eventos religiosos, incluso en certámenes deportivos acompañados por la forminge; los mejores formaban parte de la corte de reyes y se les solicitaba en eventos importantes, por lo que tanto "La Ilíada" como "La Odisea" se crearon para ser cantados, no para ser leídos, y se atribuyen a un poeta mítico llamado Homero como un rapsoda ciego, aunque hay distintas teorías sobre la inexistencia real de tal poeta y que incluso las interpolaciones en ambos poemas son tan evidentes que más bien serían obras colectivas escritas y reescritas durante varios siglos.
Lo cierto es que, desde antiguo, siglos antes de Cristo los escoliastas ya discutían sobre diversos aspectos de ambas obras homéricas que serían el origen de la literatura occidental y las piedras fundacionales de la civilización grecolatina, es decir: de occidente.
Como consecuencia a la gran obra homérica se la ha adaptado, traducido, modificado, mutilado, recreado, en diversas obras literarias, teatrales, para el cine, para la televisión y se la ha interpretado de diversa manera sobre todo por quienes o no la han leído o que han creído que es una especie de novela o cuento de aventuras.
Las aventuras están, pero la función del poema, además de estético, no es simplemente entretener, sino que es, en realidad, una expresión cultural: el poeta o poetas intentan colocar al gran hombre en conflicto/armonía con las grandes fuerzas de la naturaleza representadas por los dioses y monstruos que la pueblan.
Si La Ilíada es el relato poético del encuentro del gran hombre con su destino trágico en un conflicto bélico y trascendental la Odisea es el retorno, (el "nostos") del héroe cuando todo a su alrededor se derrumba dado que el nostos implica un nuevo peligro que puede hasta ser de mayor envergadura que la guerra de Troya misma.
Por ejemplo, el nostos de Agamenón fue letal. Ignorante que su esposa Clitemnestra poseía un amante, Egisto, y que ambos tramaron su muerte el gran rey vencedor regresa a Micenas solo para ser descuartizado por la traicionera pareja en pleno banquete.
El "nostos" de Odiseo es el de un héroe que había ganado su prestigio por razones distintas a las de un Aquiles, Diomedes o Ayax, no por la fuerza o habilidad guerrera sino por su inteligencia, elocuencia y astucia. De ahí el epíteto que le dedica Homero “rico en ardides” (Polýmetis) "el astuto".
La Guerra de Troya no solo supuso el enfrentamiento entre troyanos y aqueos, también concitó el enfrentamiento violento entre los dioses: Hera y Atenea para el lado aqueo y Ares y Afrodita para el lado troyano en medio de la tortuosa mediación del mismo Zeus por lo que el vencedor tiene la oposición, en su viaje de retorno, de fuerzas poderosas agravado porque en pleno periplo Odiseo ciega a Polifemo, el hijo monstruoso de Poseidón que se alimentaba de sus hombres, de ahí que el gran dios de los mares se vengara del héroe aniquilando a su hueste sin contar las letales dificultades en su encuentro con las sirenas y el horripilante paso de Escila aunque nada se compara al secuestro sexual de que fue víctima a manos de Calypso durante siete años en la isla Ogigia. Como no emocionarse con la "catábasis" o descenso al hades que Odiseo emprende y donde encuentra a sus pasados camaradas de la guerra: aparecen Aquiles y Agamenon como espectros del pasado.
Pero este poema del retorno o nostos sería incompleto sin el hermoso retrato que hiciera Homero de la desamparada familia de Odiseo en Ítaca: una Penélope que esperaba largos años a su esposo de quién no sabe si está vivo o muerto y cuya obstinada esperanza la convierte en un ejemplo de fidelidad en franca oposición a la infiel Clitemnestra, teniendo que soportar los desmanes que el numeroso grupo de pretendientes cometían en su propia casa quienes la instaban a casarse nuevamente y compartir la hacienda del desaparecido rey.
O Telémaco, el hijo adolescente de Odiseo, humillado por los pretendientes, en franco peligro por ellos y obligado a asumir el deber de defender su heredad y a su madre frente al numeroso y odioso contingente de solicitantes para los que no era más que un estorbo. Telémaco, a instancias de Atenea, tendría que asumir en su casa la defensa de la memoria de su padre y el honor de su casa y proceder del mismo Orestes, el hijo que vengó la cruel muerte de su padre Agamenón asesinando a Egisto y su propia madre. La tensión entre el deber y la imposibilidad de asumir solo esa responsabilidad es de lo mejor del poema.
Sus personajes memorables:
Además de los principales la obra posee varios personajes potentes. Cualquiera se enamora del ingenio y personalidad de la ojizarca: Atenea y odia la pérfida ingratitud del pretendiente Antínoo.
Episodios memorables:
El escape de las garras de Polifemo, el tentador y mortal canto de las sirenas, la muerte del viejo Argos, el amado perro de Odiseo y el clímax de la feroz muerte de los pretendientes entre otros convierte a esta obra en la más fascinante de la historia.
Ediciones recomendables
En el mundo de traducciones de la Odisea al español hay dos grandes grupos: las versiones rítmicas o en verso perpetradas generalmente por poetas, y las en prosa, elaboradas generalmente por filólogos y académicos.
Hay pros y contras para cada grupo. En el primero tiene la virtud es que son poemas como el original, aunque como dijimos son versiones lejanas puesto que el hexámetro dactílico griego es intraducible al español y solo se puede hacer una imitación al hexámetro; en contra tienen que para conservar el ritmo muchas veces se altera al original añadiendo o quitando palabras por lo que son reflejos hermosos, pero al final lejanos de lo que escribió Homero además que son difíciles de leer. Muchas veces tienes la música, pero no entiendes lo que sucede.
En este grupo se recomienda la versión en hexámetros de Fernando Gutiérrez para Penguin clásica o la de José Manuel Pabón para Gredos.
En el segundo grupo ciertamente tiene la contra de que ya no es un poema sino un relato en prosa, como una novela: ya no tiene ni el ritmo ni la música del original o de las versiones en hexámetros, pero tiene a favor de que es fiel a lo que Homero cantó y se escribió después. Además, que si es una buena edición y el traductor tiene estilo se entiende perfectamente. Si es una edición filiológica tiene la garantía de que corresponde al 100% con el original en griego.
En este grupo se recomienda la versión fundacional de Luis Segalá y Estalella y la del eminente clasicista Carlos García Gual para Alianza.
EVITAR las versiones cortadas, falsificadas o modernizadas como la de Blackie Books
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