En realidad no es maldición, sino que en segunda vuelta se unen todos contra ella. Ya viene pasando varias veces, aunque ahora sí está mucho más polarizado el asunto. Tanto Castillo como Sánchez son el reflejo de la influencia boliviana en el sur. Quieren un gobierno de izquierda para que sus regiones tengan más hospitales y colegios ya que sus poblaciones están creciendo, pero al ser gente mayoritariamente analfabeta, no contemplan que todo ese gasto no va a salir del aire. Piensan que el Estado puede gastar, gastar, gastar sin control y no va a pasarle nada a la economía. Al contrario, se molestan si les tratas de explicar eso.
Yo creo que esta vez sí gana keiko, pero por culpa de sus mismos detractores que se les ocurrió apoyar directamente al continuismo de Castillo.