La atroz violación, tortura y martirio de la princesa Cura Ocllo por Francisco Pizarro

samesupsamesup es un usuario verificado

Miembro de plata
Comentarista destacado
Registro
1 Oct 2020
Temas
57
Mensajes
2.546
Likes
773
Puntos
378
Ubicación
Lima
Princesa incaica rodeada de soldados



EL ATROZ MARTIRIO DE CURA OCLLO


Es bien sabido por los historiadores hispanistas (aunque lo ocultan, distorsionan o maquillan) que Francisco Pizarro (entre otros españoles) gustaba de torturar y asesinar ñustas y pallas incaicas como maniobra tanto terrorista como de venganza contra rebeliones o caudillos incaicos.

Una de las mujeres más importantes de las etapas finales del incario era la misma hija de Huayna Capac: Azarpay, perteneciente a la más encumbrada dinastía cusqueña y esposa de Tupac Huallpa, heredero al trono quien asumiera en Cajamarca después de ejecutado Atahualpa. Cuando Tupac Huallpa murió presuntamente envenenado, la reina fue entregada a los españoles como ganado.

En Jauja el Tesorero Real Navarro la pidió como concubina para obligarla a revelar más tesoros, pero la reina fugó hacia Cajamarca. Fue encontrada y entregada a Francisco Pizarro en Lima (1535) quién la mantuvo secuestrada en su propia casa, quizá planeando un concubinato políticamente conveniente.

Orgullosa y de gran poder político recibía honores y genuflexiones de los nativos de todas las etnias que ante ella se presentaban.


“…hera una de las mayores señoras deste reyno y en la más tenida y estimada entre los naturales” (Pedro Pizarro)

Pero cuando en 1536 estalla la guerra liderada por Manco Inca y Lima es atacada por las tropas de Quizo Yupanqui el gobernador Francisco Pizarro no solo envía desesperadamente embarcaciones hacía Panamá en busca de bastimentos y socorros, no solo manda plañideras cartas al rey Carlos I y al mismo Pedro de Alvarado suplicando por refuerzos ante la inminente embestida incaica sino, en circunstancias oscuras, desató su gusto por el asesinato de una mujer importante: Azarpay, la cual fue asesinada en la misma habitación de Francisco Pizarro, supuesta y dudosamente por "garrote" cuando el garrote solo se da en la plaza, públicamente y con sentencia ante escribano y juez, pantomima que se hizo con el mismo Atahualpa.

Este acto cruel e insensato fue incomprensible para el mismo Pedro Pizarro:
“Pues sin más consideración mandóle dar garrote y matalla, pudiendo embarcalla en un navío y echalla de la tierra.”

Jamás sabremos la verdad de los hechos y lo que tuvo que sufrir Azarpay en esa habitación y su cruel muerte, pero se inventó la versión (Pedro Pizarro) de que Inés Huaylas (Quispe Sisa), la joven esposa huanca de Pizarro, llena de envidia por la posición e influencia de la noble cusqueña, la acusara de estar implicada en la revuelta de Manco Inca y de estar en comunicación con Quizo Yupanqui.

Esta versión es evidentemente falsa por tres razones:


  • Azarpay no pertenecía a la parcialidad de Manco Inca y acaso sí (hermana de Atahualpa) de los que trabajaban a favor de los hermanos Pizarro en el mismo Cusco que estaba siendo atacado por Manco Inca en ese momento.
  • Azarpay estaba recluida en la misma habitación de Francisco Pizarro y mal pudiera mantener contacto con Quizo Yupanqui en la sierra de Lima o alrededores de la novel ciudad.
  • Si de verdad creyéramos en las acusaciones de Inés Huaylas… ¿Qué pruebas se presentaron? ¿Por qué no hubo proceso? La misma Inés Huaylas no tardaría en ser acusada de lo mismo y repudiada por Pizarro.
No hay duda de lo que aconteció fue un vil y cruel asesinato entre gallos y medianoche y entre cuatro paredes, acto que fue repudiado por los mismos españoles cronistas y conquistadores.



LA TORTURA, VIOLACIÓN Y MUERTE DE CURA OCLLO




Princesa incaica triste prisionera de soldados españoles


Pero el caso más dramático y terrible aconteció en plena guerra entre la facción de Manco Inca y la de los hermanos Pizarro ya en 1538.

Antes de la guerra, cuando Manco Inca Yupanqui gobernaba el Cuzco los hermanos Pizarro, Juan y Gonzalo (Francisco se encontraba en Lima) gustaban de amancebar y violar a toda cusqueña que le apeteciera sin importar condición.

En aquella ciudad se destacaba, por su gran belleza y condición Cura Ocllo, la misma Coya, esposa de Manco Inca, emperador del Cusco y madre de sus hijos.

Gonzalo Pizarro, joven que contaba apenas 26 años era el “estuprador oficial” de los españoles en la capital incaica. Bebedor, violento y sexualmente voraz, acostumbraba a tener un serrallo de nativas a las que hacía impúdico uso a vista y paciencia de los cusqueños quienes temían las corazas, amenazas y las armas de acero que lucían los españoles en las calles.

Pues este Gonzalo se apasionó o mejor: se obsesionó con contar con los favores sexuales de la misma Reina del Cusco y la exigió a Manco Inca como regalo, lo cual causó el escándalo del clero sacerdotal quienes protestaron ocasionando solo groseras amenazas por parte del joven castellano.

Amenazado, sin poder político en el Cusco y entre la espada y la pared Manco Inca tuvo que entregarle a otra palla cusqueña muy bella, la cual gritó y protestó en vano; se la llevaron a la fuerza para ser sistemáticamente violada por el español y sus allegados.

Ante la continua amenaza y extorsión de tesoros y su mujer Manco Inca intentó la fuga junto con su familia; pero fue capturado y sometido en prisión; fue vejado, orinado, torturado y golpeado…pero lo que más le dolió fue el saqueo de sus estancias y el robo de su esposa, Cura Ocllo que fue secuestrada y violada.

Al final, después de lograr escapar Manco Inca logró reunirse con su esposa la cual le había dado tres hijos: Sayri Tupac, Tupac Amaru y Cusi Huarcay y después desatar la guerra contra las panacas cusqueñas y los españoles.

Fracasadas las tomas del Cusco y Lima por parte del inca y después de que Francisco Pizarro despachara a su antiguo socio Diego de Almagro en la Batalla de las Salinas quiso entrar en tratos con Manco Inca que permanecía rebelde en Vilcabamba y que desde ahí hacía continuas incursiones contra los huancas y atacaba convoyes y expediciones españolas.

Manco Inca no se avino a ninguna negociación, ni siquiera cuando en el ataque a las posiciones rebeldes Pizarro lograra capturar a la misma Cura Ocllo, la esposa y madre de sus hijos además de algunos nobles principales.

Francisco Pizarro envió una embajada con regalos para que Manco Inca depusiera las armas. Las fuentes dicen que el Inca rebelde destruyó los presentes y masacró a la embajada.


Francisco Pizarro, enfurecido, desató su instinto de psicópata y se dispuso a torturar y asesinar a Cura Ocllo como venganza con la entusiasta aprobación de Gonzalo Pizarro, su violador inicial.

A la distancia Manco Inca gritaba desesperado, tratando de provocar a los españoles para que fueran a buscarlo; pero los españoles preparaban la tortura y el ajusticiamiento de la inocente mujer.

Antes habían intentado violarla, pero la reina, valerosamente, se embarró con excremento de caballo para evitarlo. Según Cieza de León no lo pudo evitar:
fue desnudada y violada por Francisco Pizarro y su secretario Antonio Picado delante de sus hombres quienes observaban estupefactos la horrible escena.

Después, así desnuda, fue atada a un poste y sometida a la cruel tortura de la vara. Con sendas varas largas fue golpeada furiosamente hasta moler y sangrar el cuerpo de la joven reina, todo ello sin que ella profiriera la más mínima queja.

Según Titu Yupanqui, con su último aliento llegó a decir:


“¿En una mujer vengan sus enojos? Dense prisa en matarme, para que se cumpla su deseo en todo”

Seguidamente, según los españoles, nativos cañaris la ultimaron con vafrias flechas; aunque es dudoso: lo más probable es que fueran ballestas ya que los cañaris no usaban arcos ni flechas primordialmente.

Esta ejecución atroz y la actitud heroica de la reina incaica causó asombro en los españoles.

Pedro Pizarro nos dice:


“Dezían los españoles que allí se hallaron que nunca esta yndia habló palabra ni se quexó, así murió de varazos y flechazos que le dieron. ¡Cosa de admiración que una muger no se quexase ni hablase ni hiziese ningún mudamiento con el dolor de las heridas y de la muerte!

No menos atroz fue el fin que tuvieron los nobles capturados entre los cuales se encontraba el mismo Vilaoma, Tisoc entre otros quienes después de protestar por el crimen fueron quemados vivos.

Pedro Pizarro incluso llega a decir que si Pizarro fue tan cruelmente asesinado lo fue por castigo de Dios por aquellos crímenes atroces:


“…me parece a mi que Nuestro Señor le castigó en el fin que tuvo…”




Estatua_de_Pizarro%2C_Lima_%282025%29_10.jpg



Y bien, cuando pasen por el monumento del psicópata no olviden dejarle flores y alguna reverencia.




:bandera:
 
Última edición:

Pero si ellos no conocen esa historia y no saben quien fue esa mujer ;D
quienes lo vivieron, lo resintieron emocionalmente y lo fueron pasando de generación en generación, igual que con la guerra del pacífico imagina que en cualquier momento un chileno o español pueda cacharse a tu vieja, a tu abuela, a tu enamorada o a tu prima, los graduaron de cucks.
 
Atrás
Arriba