rickycardo1
Miembro de plata
Por eso en europa del Este sur bulgaria serbia, grecia, macedonia , rusia ) todavia hay repulsion contra musulmanes y turcos.
Los jenízaros comenzaron como un cuerpo de élite formado a través del sistema devşirme de esclavitud infantil mediante leva , por el cual los niños cristianos , principalmente de los Balcanes , eran tomados, reclutados, sometidos a circuncisión forzada y conversión forzada al Islam , e incorporados al ejército otomano ...
Famosos por su gran arte militar.
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Gran parte de la economía del Imperio otomano se basaba en la obtención de botines y de esclavos para nutrir sus ejércitos y su mano de obra. La «gaza» , guerra santa, era así tanto un deber religioso como un aliciente para conquistar nuevos territorios y aumentar la economía de este imperio, que en poco tiempo evolucionó de un pueblo nómada asentado en la región de Anatolia hasta ser el gran Estado musulmán de su tiempo.
Entre 15.000 y 20.000 menores cada año, según datos de 1451 a 1481, eran secuestrados para integrar las élites militares y los ambientes palaciegos. En función de las necesidades del imperio, los emisarios turcos capturaban a grupos de niños de ocho a 18 años de poblaciones del Este de Europa (durante el sultanato de Mehmed II , la población cristiana de Bosnia prefirió pagar este botín que impuestos económicos) cada tres o cuatro años. Los oficiales reunían a los niños en el centro de los pueblos para iniciar la selección de los más saludables y más nobles, esto es, los procedentes de mejores familias.
Se les organizaba en grupos de cien, ciento cincuenta y doscientos, y se les vestía de rojo y sombrero, para ser trasladados a la capital del imperio. Los maestros jenízaros les desnudaban allí en busca de imperfecciones, les daban nombres musulmanes y les sometían a la circuncisión. Los de mejor apariencia eran destinados a palacio, algunos como eunucos (castrados) , lo que ciertamente era una oportunidad de alcanzar puestos muy elevados en el imperio, mientras los más fuertes y sanos pasaban a ser trabajadores y soldados.
Los niños destinados a palacio aprendían turco, árabe y persa, además de ser educados en la tradición del Corán, la ley islámica y en cómo actuar en las leyes de palacio. La formación duraba un promedio de catorce años, en los que sufrían todo tipo de privaciones e incluso podían ser expulsados o trasladados al cuerpo militar . No en vano, al final del túnel les esperaba la posibilidad de solicitar el puesto que desearan entre los altos mandos de la administración y del ejército. El célebre visir de Solimán El Magnífico , Ibrahim Pachá, ascendió precisamente a través de este sistema hasta la cabeza del imperio en sus años más gloriosos.
El resultado era una especie de monje guerrero, entrenado desde pequeño para matar y adoctrinado para servir a la Sublime Puerta hasta su última gota de sangre. Un adiestramiento militar que les convirtieron, junto a los Tercios españoles, en la mejor infantería de su tiempo. De su mano, los turcos conquistaron los restos del Imperio bizantino y comieron terreno a los cristianos de Europa del Este, sus compatriotas, hasta situarse a las puertas de Viena en el siglo XVI.
Su habilidad con los arcabuces, las picas y otras armas modernas, así como en la lucha anfibia, suplieron las carencias de este imperio que, a largo plazo, iba a morir por su atraso tecnológico. Sin ir más lejos, para muchos historiadores su escaso número fue una de las razones de la victoria cristiana en la batalla de Lepanto (1571), que al desarrollarse frente a las costas griegas permitió que algunos jenízaros desembarcaran para visitar a sus familiares.
Los jenízaros comenzaron como un cuerpo de élite formado a través del sistema devşirme de esclavitud infantil mediante leva , por el cual los niños cristianos , principalmente de los Balcanes , eran tomados, reclutados, sometidos a circuncisión forzada y conversión forzada al Islam , e incorporados al ejército otomano ...
Famosos por su gran arte militar.
Los secretos del adiestramiento «espartano» de los jenízaros: niños cristianos al servicio musulmán
Cada tres o cinco años, los emisarios turcos capturaban a grupos de niños de ocho a 18 años de poblaciones del Este de Europa. Niños cristianos adiestrados para ser la mejor de las infanterías que el Imperio otomano usó para colocarse a las puertas de Viena
Entre 15.000 y 20.000 menores cada año, según datos de 1451 a 1481, eran secuestrados para integrar las élites militares y los ambientes palaciegos. En función de las necesidades del imperio, los emisarios turcos capturaban a grupos de niños de ocho a 18 años de poblaciones del Este de Europa (durante el sultanato de Mehmed II , la población cristiana de Bosnia prefirió pagar este botín que impuestos económicos) cada tres o cuatro años. Los oficiales reunían a los niños en el centro de los pueblos para iniciar la selección de los más saludables y más nobles, esto es, los procedentes de mejores familias.
Se les organizaba en grupos de cien, ciento cincuenta y doscientos, y se les vestía de rojo y sombrero, para ser trasladados a la capital del imperio. Los maestros jenízaros les desnudaban allí en busca de imperfecciones, les daban nombres musulmanes y les sometían a la circuncisión. Los de mejor apariencia eran destinados a palacio, algunos como eunucos (castrados) , lo que ciertamente era una oportunidad de alcanzar puestos muy elevados en el imperio, mientras los más fuertes y sanos pasaban a ser trabajadores y soldados.
Los niños destinados a palacio aprendían turco, árabe y persa, además de ser educados en la tradición del Corán, la ley islámica y en cómo actuar en las leyes de palacio. La formación duraba un promedio de catorce años, en los que sufrían todo tipo de privaciones e incluso podían ser expulsados o trasladados al cuerpo militar . No en vano, al final del túnel les esperaba la posibilidad de solicitar el puesto que desearan entre los altos mandos de la administración y del ejército. El célebre visir de Solimán El Magnífico , Ibrahim Pachá, ascendió precisamente a través de este sistema hasta la cabeza del imperio en sus años más gloriosos.
El resultado era una especie de monje guerrero, entrenado desde pequeño para matar y adoctrinado para servir a la Sublime Puerta hasta su última gota de sangre. Un adiestramiento militar que les convirtieron, junto a los Tercios españoles, en la mejor infantería de su tiempo. De su mano, los turcos conquistaron los restos del Imperio bizantino y comieron terreno a los cristianos de Europa del Este, sus compatriotas, hasta situarse a las puertas de Viena en el siglo XVI.
Su habilidad con los arcabuces, las picas y otras armas modernas, así como en la lucha anfibia, suplieron las carencias de este imperio que, a largo plazo, iba a morir por su atraso tecnológico. Sin ir más lejos, para muchos historiadores su escaso número fue una de las razones de la victoria cristiana en la batalla de Lepanto (1571), que al desarrollarse frente a las costas griegas permitió que algunos jenízaros desembarcaran para visitar a sus familiares.