Cuando en 1835 el proyecto de la Confederación Perú-Boliviana estaba a poco de convertirse en realidad, los criollos de Lima anunciaron una temida conquista del Perú por el indio. Y derrocharon energías, viajes, tinta, dinero, amarguras y mucho ingenio para combatida. Se habló también de "invasión". Pues bien, aunque justamente la dificultad de encontrar referentes actuales para una ideología de tan largo aliento nos impide utilizar libremente la palabra "indio", habiéndose ésta sustituido por las de poblador andino o campesino, creo que cualquier peruano, o lector familiarizado con el Perú, entenderá las analogías que me permito hacer al decir que "la conquista del Perú por el indio" es justamente lo que en los últimos veinticinco años se ha producido. Y si bien la palabra "indio" ha entrado en desuso, no lo han sido las de "conquista" o "invasión", como tan claramente lo revelan los títulos de dos libros que se han dedicado a estudiar este proceso. Pero quizá lo que le da el carácter revolucionario (permítaseme nuevamente una palabra en desuso) a este proceso, es que la connotación que se le ha dado a estos términos hoy, ha devenido en positiva. Se habla de la conquista de la ciudadanía, y de una "invasión" que es justamente el punto de partida de un proceso de construcción de nuevas identidades ("de invasores a ciudadanos"). De un proceso en el cual estas identidades precisamente se están construyendo y forjando; no son "dadas", Y creo, por eso, que aquellos viejos términos con estos nuevos contenidos grafican mejor el proceso que describen, que la más reciente calificación de "desborde". Porque, tal parece, son los viejos temores criollos que tal palabra connota justamente los que han entrado en retirada. Pero... y aquí, volvemos una vez más al comienzo. Decimos en crisis y en retirada porque, recuérdese que "nada muere del todo". Entonces, son las preguntas para el reconocimiento: ¿qué ha muerto y qué queda de ese conjunto de ideas, temores, prejuicios, discursos, retórica, sensibilidades y recursos satíricos que hemos rescatado de la historia en estas pocas páginas, en el Perú de hoy? ¿Qué como discurso abierto y político? ¿Qué como registro oculto, íntimamente sentido? Habrá probablemente tantas respuestas como lectores. Pero sin duda algo queda. Y en tanto es así, entonces tenemos todavía mucho por hacer; es decir, investigar, polemizar. En suma, construir.
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Incas sí, indios no | EL MONTONERO
Tomo prestado el título del ensayo “Incas sí, indios no” de la prestigiosa historiadora Cecilia Méndez, pues describe el abuso indignante que una cúpula poderosa impone al Cusco desde Lima